
Con la noche de Reyes, puse punto y final a los excesos navideños. No tenía intención de celebrarlo hasta que se nos unieron Verónica y Leonardo, nuestros vecinos y amigos. Compré, pues, un roscón de nata y trufa, y, por supuesto, chocolate a la taza para acompañar. La tradición compromete a aquel que encuentra el haba a pagar el postre, y la “agraciada” fue la buena de Verónica que, para colmo, esa noche no se encontraba muy católica; por eso no me acompañó a la cabalgata. Un beso para Verónica que nos lee de vez en cuando.
¿Han sido generosos los Reyes Magos con vosotr@s? En mi caso, como la mayoría de los regalos los había dado y recibido por Navidad, me quedó obsequiar a mi ahijada. De parte de mi madre recibí el dvd/cd de Papitour, de Bosé. A Pedro, que llevaba días quejándose de que los Reyes no se acordarían de él, le compré un bulldog. Claro está, de peluche.
No, no han sido generosos. Pero tampoco me esperaba otra cosa, es pura y simplemente lo que me merezco. Menos mal que tampoco me han traido carbón. Iré dentro de unos días a Cáceres, que todavía me quedan vacaciones pendientes del 2007 y allí me regalaré algo.
ResponderEliminarPues conmigo no se an portado muy mal,repartiditos, ya que tengo aqui y en jijona. Aunque lo mejor de la noche fue la cena que tuvimos en casa de Conchi y de Pedro, nuestros vecinos, aunque yo estaba un poquillo chunguilla, me lo pase muy bien aunque todavia le debo a conchi el roscon de reyes ya que me toco a mi la "faba". Mañana te lo pago Conchi, gracias por ser estupendos.
ResponderEliminarAunque ella ya se ha presentado, hago los honores. Blogueros míos, ésta es Verónica, mi amiga y vecina. Esperamos tus comentarios por estas páginas. Y no te preocupes por el roscón, ya sabes que veníais invitados.
ResponderEliminar