
La carita llorosa no se debía a cumplir dos años sino a que había estado enferma esos días, según dice mi madre, lo que explica que no me hubiese colocado algún lazo a lo que tan aficionada era. El escenario, el mismo que en el primer cumple: la cocina de casa de mis padres, pero esta vez a los pies de la tele, de las pocas que habría en Agost en aquella época.
Pero què bonica estàs!
ResponderEliminarQue rao te Mari Pau,estas prexioxa,sembles una monya
ResponderEliminarAquí ya si te ibas pareciendo algo a como eres en la actualidad. En una rueda de reconocimiento junto con otras niñas te reconocería.
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