Los componentes de este blog somos un grupo de amigos dispersos por el mundo que charlamos de lo divino y de lo humano. Desde el respeto y la buena educación, nuestras posturas coincidirán a veces, mientras que otras divergirán totalmente. Sin tratar de imponerlas a los demás, cada cual se responsabiliza de sus propias opiniones. Si alguien desea excluir de él una imagen con derechos de autor, por favor, envíeme un correo y será eliminada de inmediato. Sed todos bienvenidos.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Suances
Como sabéis, antes de empezar el curso, Pedro y yo fuimos unos días a Cantabria a visitar a nuestra amiga Carolina y de paso recargar las pilas en tan hermosa tierra.
Lástima que esté tan lejos. Entre las paradas para que Pedro descansase y estirase las piernas, la de la comida y las múltiples obras (¡sin trabajadores! Se ve que se acabó el dinero y la empresa desertó) que ralentizaban la conducción, tardamos unas doce horas en llegar a La casuca de Toñi (http://usuarios.arsystel.com/cantabria/po_casonatagle/tagle.htm), una casa rural acondicionada para discapacitados ya que el propietario también va en silla de ruedas.
Carolina vino a recogernos por sorpresa y nos dirigimos a Suances, su tierra, a cenar. Antes de proseguir, quiero agradecer públicamente a mi amiga sus desvelos, su paciencia, su compañía, sus conocimientos, su amistad en suma, por ser tan maravillosa guía.
A la mañana siguiente nos llevó a ver las preciosas playas y otros rincones de Suances. Tengo muchas más fotos de paisajes solos pero, conociéndoos, sé que apreciáis más el paisaje humanos de estas dos bellezas. Si aún así, alguien quiere ver las bellas playas cantábricas sin nada más que distraiga la vista, que me lo diga y le envío las fotos.
Conchi, también te falta alguna comiendo o bebiendo. (es broma, pero es que tengo hambre)
ResponderEliminarLas bellezas frente a los paisajes son mejores, pero hay que reconocer que Cantabria tiene lo suyo. Yo me apunto para que me mandes mas fotos (sabes que me encantan).
ResponderEliminarTambién habrá alguna de comidas, Ana, te lo prometo.
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