Anoche, después de cenar, tuvo lugar el tradicional
desfile de cabezudos. Para disgusto de Luna, que les tiene miedo. Con tal de quitárselo,
su padre se disfrazó de uno de ellos, el parecido a Mickey Mouse. Aun así, la
niña no estaba muy convencida.
Los componentes de este blog somos un grupo de amigos dispersos por el mundo que charlamos de lo divino y de lo humano. Desde el respeto y la buena educación, nuestras posturas coincidirán a veces, mientras que otras divergirán totalmente. Sin tratar de imponerlas a los demás, cada cual se responsabiliza de sus propias opiniones. Si alguien desea excluir de él una imagen con derechos de autor, por favor, envíeme un correo y será eliminada de inmediato. Sed todos bienvenidos.
Entre las piezas que me obsequió el padre de Conchi en mi primera visita a Agost está una de esas piezas que les pones agua y luego al soplar hacen un sonido. Desde aquí mi participación soplando para estar a lo lejos en esta celebración.
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