El viernes nos dejó mi tía Concha, la hermana mayor
de mi madre. A pocas personas he conocido con tales ganas de vivir. Esto, unido
a los cuidados de sus hijas, fue lo que le permitió cumplir los 100 años el
pasado 18 de mayo, como ya os conté. Esa ilusión pudo verla cumplida, no así la
de conocer a su quinto bisnieto que nacerá próximamente. No se puede tener
todo. Cuántos quisieran tener la mitad del amor que ella recibió en todo un
siglo.
Descansa en paz, querida tía Concha.
Ojalá no esté descaminado con lo que pienso respecto a la muerte y nos estén esperando en algún lugar realmente tan maravilloso que nuestra mente no sea capaz de concebir ( al menos para las personas de buen corazón, como tu tía y mi madre y todos los que vosotros incluyáis por merecimientos propios ). Así sea.
ResponderEliminarDescanse en paz, se queda en la mente y en el corazón de toda la familia y como dice Márian, ojalá nos estén viendo y esperando desde algún lugar. Resignación, valor y mucha fuerza.
ResponderEliminarLo siento muchísimo, mi más sentido pésame para toda la familia.
ResponderEliminarMe uno a tu dolor y al de toda tu familia Conchi. No llegué a conocerla, pero estoy seguro de que fué una gran persona.
ResponderEliminarUn beso.