Era la 1 de la madrugada cuando me encontarba filmando la torrencial lluvia que caía desde medianoche, como bienvenida del Otoño y para que no hubiese queja de tantos dias sin lluvia (sequía en muchos lugares del norte del país), en una hora cayó bastante agua sobre Matamoros.
Y se preguntarán ¿a qué viene la filmación? ¿pensaré que nadie ha visto llover antes?, no, ese no es el motivo, la historia comienza una hora antes de esta grabación:
Mi hija Vivi asistió a un fiesta de una amiguita (la típica "Quinceañera", tan acostumbrada en gran parte de mi país, aunque a mi me parece algo fuera de realidad) y cual "Cenicienta" moderna, fui por ella a la medianoche (aunque de seguro el festejo continuaría por dos horas mas). Todo iba muy bien, la recogí a la salida del salón de fiestas (que se encuentra en el otro extremo de la ciudad, por lo menos unos 30 minutos, sin tráfico, me lleva cruzar la distancia) y emprendimos el regreso. A medio camino sentí que una llanta (neumático) hacía un ruido extraño, lógicamente se pinchó e iba disminuyendo su tamaño en segundos. Alcancé a llegar a la avenida que llevaba a mi casa y por fin se quedó sin aire, me orillé para prepararme a cambiarla. De pronto de la nada empezó a llover, primero muy ligero, así que saqué mi paraguas e inicié las labores de quitar la llanta de inmediato ya que el lugar y la hora no eran los mas adecuados para estar en la calle, en una ciudad no tan segura como la nuestra. No alcancé a quitar la primera tuerca que fija la llanta, cuando de pronto la lluvia se agudizó y se convirtió en una verdadera tormenta. Los niveles del agua subían y subían, la calle se perdía con la banqueta, mis pies se empezaron a cubrir (para que calculen la inundación, en plena tormenta el agua cubrió casi la mitad de la llanta), del paraguas no me pregunten, se hizo como en las pelis y las caricaturas (se torció todo y ya no cubría nada). Como pude alcé el auto con el gato (¿allá le llaman igual?), quité una y puse la otra que siempre cargo detrás del auto. En el proceso del cambio, me metía al auto para tranquilizar a mi hija y llamar a Aymé, pero el móvil no tenía recepción (típico en estos casos, cuando mas lo necesita uno, parece a propósito y todo falla). Así que por fin, después de casi una hora, logré mi cometido y "hecho una sopa" nos dirigimos por fin a casa. Llegué, me bañé y por la ventana realicé mi filmación. ¡Qué odisea!
En Agost, el viernes pasado, más que chaparrón, cayó una señora tromba de agua acompañada de aparato eléctrico. Como aquí no estamos acostumbrados a tanta agua, no falla: a las cuatro gotas se corta el suministro de luz. No solo me quedé sin ordenador sino que ni siquiera podía completar cualquier otra tarea a mano ya que la cortina de agua nos dejaba sin claridad. Ya nos tenéis al conserje y a una servidora sin poder hacer otra cosa, sentados tras la cristalera de entrada viendo diluviar. A las tres horas paró y pude marcharme a casa.
ResponderEliminarAquí también se llama "gato" a la herramienta para cambiar neumáticos.