Antes de que nos vuelvan a prohibir juntarnos en restaurantes, las Guapetonas no perdonamos una juerga, así que Rosa nos invitó a comer para celebrar el cumpleaños que quedó sin festejo en diciembre del año pasado. Por poco no coinciden los dos, lo que habría supuesto perdernos un sarao. Y eso sí que no. Así pues, nos pegamos un opíparo banquete a su salud y disfrutamos además de la buena compañía.

Muchas felicidades a Rosa. Que, si no me equivoco, es la repostera del grupo y la que hace esas maravillosas tartas con las que, sólo con leer la descripción que de ellas hace Conchi, se me hace la boca agua.
ResponderEliminarQue siga así por muchos años.