Los componentes de este blog somos un grupo de amigos dispersos por el mundo que charlamos de lo divino y de lo humano. Desde el respeto y la buena educación, nuestras posturas coincidirán a veces, mientras que otras divergirán totalmente. Sin tratar de imponerlas a los demás, cada cual se responsabiliza de sus propias opiniones. Si alguien desea excluir de él una imagen con derechos de autor, por favor, envíeme un correo y será eliminada de inmediato. Sed todos bienvenidos.
jueves, 1 de agosto de 2019
Los hombres crueles no circulan por las calles
Sinopsis:
«No he amado más que a hombres crueles. A los hombres buenos no se les ama. Se les quiere mucho pero sin más. ¿Conoces a alguna mujer que haya perdido la cabeza por un chico bueno? Yo no».
No acostumbro a dejar a medias los libros, pero este se me ha hecho cuesta arriba y no he podido acabarlo. Ignoro si no culpa será mía o suya. Me sabe mal porque lo empecé con la ilusión del buen recuerdo de la trilogía que la autora comenzó con Los ojos amarillos de los cocodrilos, siguió con El vals lento de las tortugas y concluyó con Las ardillas de Central Park están tristes los lunes .
Esta novela, por el contrario, se me hacía cansina, se me antojaba por momentos una versión con ínfulas intelectuales de El diario de Bridget Jones. Para disimular -me daba la impresión-, alterna la narración con recuerdos de su infancia y con la tormentosa relación con su padre.
Con esfuerzo llegué a la página 130 para, con pena, cerrarlo porque hay muchos libros en el mundo y finito el tiempo que les pueda dedicar. Quizás en unas páginas más me habría enganchado, quién sabe. No creo que algún día lo compruebe.

Es que lo sano es querer mucho, no perder la cabeza.
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