Agost tiene todo preparado para sus ancestrales Danses del Rei Moro, declaradas Bien de Relevancia Local Inmaterial por la Generalitat desde 2020. Eso sí, está mirando al cielo ante la posibilidad de lluvias durante estos días.
Los Reyes Moros de 2025 son César de Juan de Tomás y Mía de Juan Ramos.
Los bailes se celebran los días 26, 27, 28, 29 y 30 de diciembre y el 1 de enero, con los jóvenes danceros (los que durante 2025 cumplen 18 años) y sus "ballaoras".
El día 27, además, después de la danza, tendrá lugar una serenata a la reina mora y desde las doce de la noche hasta las cuatro se sucederá la "nit del coets".
El 1 de enero, mientras, se juntarán en la plaza del Ayuntamiento los tres quintos que forman parte de la fiesta (danseros, naranjeros y quintos) y los naranjeros cogerán las naranjas que cuelgan de los balcones y farolas, adquiriendo así el compromiso de hacer la fiesta el próximo año.
Estas danzas de Agost funden elementos de tres celebraciones distintas: las fiestas de Locos o del Rei Pàixaro propias del ciclo de invierno donde predominan elementos de burla e inmersión del orden social, del siglo XVII; las fiestas de Moros y Cristianos, como símbolo del monarca derrotado; y también las de Quintos, que se remontan al siglo XVIII por el reclutamiento al ejército mientras el pueblo despedía a los jóvenes con una celebración.


2 comentarios:
Me parece un post muy ilustrativo, que aporta información sobre el origen de los elementos que integran una fiesta tan vistosa y entrañable. Por cierto, el Rey Moro de este año me parece que ha sido acertadamente elegido; seguro que hace un buen papel.
Afirmas que el rey moro de este año lo hará muy bien. No te faltó la razón aunque por desgracia no tuvo mucha oportunidad de lucirse. Como el cielo amenazaba lluvia, se adelantó la fiesta media hora. A mí me vino bien para ver la entrada en la plaza del Rey y de la Reina mora, los danceros y bailaoras, a los acompañantes del Rey moro y la banda de música, uno de los momentos más bonitos de la fiesta junto con la salida. Me quedé un rato viendo las evoluciones de los protagonistas alrededor de la plaza y me fui a casa porque no me gustaba los nubarrones que llegaban en el cielo. Al cabo de pocos minutos empezó a llevar a llover con fuerza y a oírse abundante aparato eléctrico, por lo que supuse que todos los protagonistas de la fiesta tuvieron que abandonar la plaza con toda rapidez para guarecerse donde pudieran. Fue una pena que no pudieran disfrutar de su día con el esplendor que se merecían.
La tormenta duró buena parte de la noche y la lluvia continuó hasta la tarde del día siguiente. Por fortuna, no causó daños personales ni creo que al campo le viniera mal.
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