Sinopsis:
Leah, una joven aspirante a pintora, está destrozada. Desde el trágico accidente que se llevó a sus padres se ha convertido en una sombra de lo que solía ser. Cuando a Oliver, el hermano mayor de Leah, le ofrecen un trabajo lejos de casa, le pide a su mejor amigo Axel que cuide de ella. Sin saber que Leah siempre ha estado enamorada de él y que la vida de ambos está a punto de cambiar radicalmente, Axel promete cuidar de ella. A medida que su atracción mutua crece, Leah y Axel deben decidir si reprimir su amor o dejar que suceda.
La semana pasada, que se celebró la Fiesta del Cine y me apetecía ver una peli en pantalla grande por 3,50 €, estuve revisando la cartelera: entre las que ya había visto y las que no vería ni si me pagaran (de terror, mayormente), me quedaba Todo lo que nunca fuimos, a priori un pastelito español basado en la novela homónima de Alice Kellen, que no he leído, pero que contaba con el atractivo de la presencia de Maxi Iglesias.
Aun habiéndoles expuesto mis reservas, se animaron a acompañarme Mari Pau y Nati. Me alegró encontrar una película muy digna, con una bellísima fotografía de paisajes vascos y de la pareja protagonista, que no se puede ser más guapos. Consiguen una química efectiva para contar no solo una historia de amor sino un proceso de sanación tras una pérdida, lleno de ternura y respeto.












