Sinopsis:
El viaje de Michael Jackson más allá de la música, desde el descubrimiento de su extraordinario talento como líder de los Jackson Five hasta convertirse en una visionaria estrella cuya ambición creativa despertó un incansable afán por consagrarse como el mayor icono de la industria del entretenimiento
El viernes cogí el autobús para ir al cine a ver Michael. Sola. Ni me molesté en comentarlo a mis amigas pues sabía que me iban a dar calabazas.
Michael Jackson es buena parte de mi década de los ochenta y fui una de los millones de personas que compró el LP de Thriller y lo hizo el más vendido de la historia. Empieza la película con su icónico hee hee, suenan los primeros acordes de Wanna be startin' somethin' y el flujo de la memoria se abre en canal.
En lo que parece fallar al guionista es el recuerdo de la hermana pequeña, Janet, como si no hubiera existido, supongo que por discrepancias con los otros hermanos que han promovido la película. Hay quien objeta que tampoco hay referencia al escándalo por presunta pederastia, lo que es lógico, dado que abarca hasta 1988.
He de admitir que a veces parece más una hagiografía resaltando las supuestas cualidades beatíficas del cantante, en su empeño por heal the world. Eso me importa menos que su música y el proceso de creación de sus grandes éxitos, mi parte favorita de la película. Me quedé en la sala del cine hasta el último título de crédito con tal de disfrutar de la música.























