Sinopsis:
Alice Black, una agente del FBI que dejó el departamento de policía, persigue a una misteriosa y metódica asesina en serie. Ambas recorren su propio camino hacia la justicia y, a medida que sus vidas comienzan a entrelazarse, la línea entre el bien y el mal empieza a difuminarse.
No sé que me empujó a ver esta serie quizá la imagen de una Emmy Rossum muy distinta a la angelical Christine en la película de El fantasma de la ópera que es cuando la conocí. Le había perdido la pista desde entonces.
Lo malo que tienen las series es que en cuanto empiezas a verlas te pica la curiosidad de cómo continuarán. Debí haberla abandonado a los cinco minutos porque tampoco valía tanto la pena perder casi ocho horas de mi vida en una trama que hemos visto cientos de veces: la persecución de una asesina en serie, aunque en el fondo tenga sus motivos para la venganza, por parte de una agente de la ley que no está mentalmente muy equilibrada. Que al final ambas estén conectadas es un giro que requiere mucha fe por parte del espectador.
Voy a tener que elegir las series con más cuidado a partir de ahora o a limitarme a aquellas que no pasen de cinco episodios, que no estoy para perder mucho tiempo.



















