Sinopsis:
Reef Hawk, una estrella de Hollywood con muy buena reputación, debe enfrentarse a sus demonios ocultos cuando es extorsionado con un misterioso vídeo de su pasado, que seguramente destrozará su imagen y pondrá fin a su carrera.
Keanu Reeves se ha creado la fama de ser el novio de Internet gracias a su carácter comprensivo y amable y a que nunca se le ha relacionado con ningún escándalo típico de Hollywood. Creo que por esta razón han sido elegido para el papel de esta película: un actor en apariencia inmaculado, pero que guarda secretos y que teme que su apariencia pública se vea perjudicada por la amenaza de un vídeo suyo con el que lo chantajean. Esta obsesión por la perfección de cara a la vía pública que tienen la mayoría de superestrellas es uno de los puntos que toca esta película.
Si la vida de los famosos siempre ha estado expuesta, ahora con internet lo es mucho más, como vivir en una burbuja transparente. Con tono de sátira, nos muestra los gabinetes de abogados que tienen estrategias para justificar cualquier actitud. También carga con los realities que supuestamente cuentan el día a día de personas famosas, para criticar lo preparados y elaborados que están y que no cabe la mínima espontaneidad en ellos.
La escena final nos invita a reflexionar si somos capaces de separar el arte del artista y, como fondo, se ve una foto de Kevin Spacey. Y qué grande es Martin Scorsese.
Keanu sabe aportar la dosis de vulnerabilidad que exige el personaje. No puede evitar ser adorable.











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