Sinopsis:
En su gabinete de curiosidades más grande que la vida, el Buscador está convencido de que existe un mundo oculto e invisible, un lugar donde aguardan las ideas más locas y los sueños más grandiosos. Una colección de personajes sobrenaturales entra repentinamente en su mundo mecánico improvisado.
Hace dos años conté la suerte que tuve de ganar en un sorteo de FNAC unas entradas para ver
Alegría, el espectáculo del Cirque du Soleil que había instalado su gran carpa en San Juan. Concluía afirmando que la vez siguiente no me importaría gastarme el dinero.
Llegó esa vez y se repitió el sorteo. Sin esperanza alguna, participé y ¡me volvió a tocar! Será que fui la única, no sé.
Recordando el problema de entonces porque las entradas no correspondían a la zona de silla de ruedas, llamé a atención al cliente del Cirque du Soleil y hablé bastante rato con Gala, una señora de acento hispano, situada en Montreal, Canadá, hasta conseguir hacerle entender la cuestión. Al día siguiente me llamó y me escribió un correo electrónico para confirmar que estaban informados y que en taquilla me cambiarían las localidades.
Como era la presentación, estaba de bote en bote, todos invitados. Para colmo, hasta las bebidas y las palomitas eran cortesía de la casa.
En cuanto a la función en sí, es una de las maravillas a las que nos tiene acostumbrados la compañía canadiense. Desde la primera fila, es una sobrecarga de estímulos, faltan ojos para abarcar todo lo que pasa en el escenario y por encima de él, con la emoción añadida de casi palpar el peligro que corren ciertos artistas.
Una maravilla.