La actuación del Julio Cultural del sábado 25 fue el concierto de un tal Fran Navarro, un señor al que yo no conocía, pero que, al parecer, tiene muchos seguidores, ya que había más asistentes de fuera que paisanos míos. Canta una especie de flamenco pop o rumbita, al estilo de Andy y Lucas, El Arrebato o Melendi, de quienes hizo versiones, las únicas canciones que me sonaban de todas las que interpretó con mucha voluntad. Incluso cantó una especie de himno no oficial del Hércules C. F. Lo bueno es que llevaba tres instrumentistas y la música en vivo es un aliciente.
Mirad con qué entusiasmo lo describe su community manager:
Fran Navarro llenó la noche de magia. La gente cantaba, se dejaba llevar y bailaba al ritmo de las luces de los teléfonos, que convirtieron el concierto en un mar de estrellas. Una actuación brillante, llena de emoción y energía. ¡Qué noche tan especial! 🌟🎤
Con la voz rota y el alma abierta, Fran Navarro convirtió “Tanto la quería” en algo más que una canción. Fue confesión, fue grito, fue herida y caricia al mismo tiempo. En ese instante el concierto dejó de ser escenario y se transformó en memoria compartida. Cada nota pesaba, cada silencio dolía, y el público se quedó quieto… porque a veces la verdad suena así de fuerte. Gracias por recordarnos que hay canciones que no se cantan… se desgarran.










