Sinopsis:
A sus dieciséis años, Belén Villalba es carismática, inteligente y, por supuesto, buena hija. Pero una gélida noche de enero desaparece en Almansa, una apacible localidad manchega. La capitán de la UCO Alma Ortega, una mujer reservada y meticulosa que está pasando por uno de los momentos más difíciles de su vida, se ve obligada a abandonar Madrid y regresar a su pueblo natal para coger las riendas de la investigación. Ahí tendrá que trabajar codo a codo con la teniente al cargo del caso, su hermana mayor, con quien guarda una relación de rivalidad llena de heridas sin cicatrizar. También conocerá a Irene, la mejor amiga de Belén, una hacker adolescente con serios problemas sociales; y a Diego, un ácido periodista en paro decidido a sacar tajada de la situación.
No sé qué en concreto me llevó a leer este libro, quizás me saltaría por Instagram o lo vería en una lista de libros recomendados. La suerte es que lo leí en digital: si llego a ver que tenía 656 páginas, puede que me hubiera echado para atrás. Menos mal, porque he disfrutado mucho de la lectura.
Aunque el planteamiento puede sonar a trillado (se le ha calificado el Twin Peaks manchego), la localización en Almansa, con su espíritu de pueblo pese a sus veinticuatro mil habitantes, me ha encantado, por no hablar de la recreación del vocabulario local. He disfrutado de los giros argumentales, aunque descubrí un par de ellos, y del peso que el autor da a los personajes, pese a ciertos clichés.
Me encanta el thriller español y seguiré leyendo a Pedro Martí.