No quiero convertir el blog en una crónica necrológica, así que por no dos reseñé las recientes muertes de James Van Der Beek y Robert Duvall. Tampoco iba a hablar del fallecimiento de Eric Dane, porque morir por la ELA me traía recuerdos de personas queridas que fallecieron por la misma crudelísima enfermedad. Sin embargo, he cambiado de opinión después de ver la última entrevista que concedió antes de morir sabiendo que se emitiría una vez que ya no estuviera en este mundo.
Como no veía Anatomía de Grey, no me colé por este hombre, ya que atractivo tenía de sobra, incluso cuando se le ve en silla de ruedas prácticamente inmóvil.
El mensaje que deja a sus hijas y a la humanidad entera es vivir el presente, lo único que cuenta, porque el pasado ya no importa y del futuro nadie sabe qué nos deparará. Les comparte cuatro lecciones que, asegura, aprendió a raíz de la enfermedad.
Su primera reflexión gira en torno a la importancia de abrazar el presente: "Vivid ahora. En este mismo momento. El pasado contiene remordimientos y el futuro es desconocido. El presente es lo único que tenéis. Atesoradlo". Dane reconoce que durante años estuvo atrapado en pensamientos obsesivos y dudas personales, pero que el diagnóstico lo obligó a habitar el presente "por pura supervivencia".
El segundo consejo es una invitación a encontrar una pasión que dé sentido a la vida. El actor recuerda cómo descubrió la interpretación cuando tenía la edad de sus hijas: "Me enamoré de la interpretación y ese amor me sacó de mis horas más oscuras. Mi trabajo no me define, pero me entusiasma". Les anima a descubrir aquello que las impulse, su propósito, su camino.
Dane también hace hincapié en rodearse de las personas adecuadas —"elegid bien a vuestros amigos"— y en la necesidad de luchar frente a la adversidad con dignidad: "Cuando os enfrentéis a desafíos, de salud o de cualquier otro tipo, luchad. Nunca os rindáis. Pelead hasta el último aliento. Esta enfermedad está tomando mi cuerpo, pero jamás tomará mi espíritu".
El episodio concluye con un adiós que es, a la vez, despedida y legado emocional: "Billie y Georgia, sois mi corazón. Sois mi todo. Buenas noches. Os quiero. Esas son mis últimas palabras".
Aprendamos y apliquemos estas lecciones, por favor.
Descanse en paz.







