Sinopsis:
Muestra al Alejandro que nadie ve, que nadie conoce, el que lucha por equilibrar su amor por la música y el arte con el precio personal y familiar que ha tenido que pagar por ello. Un viaje emocional en el que el cantante revisita su historia, conecta con sus orígenes flamencos y se enfrenta a nuevos desafíos con honestidad y pasión. Entre rutinas cotidianas, silencios reveladores y momentos nunca antes compartidos, descubre al hombre detrás del icono: vulnerable, cercano, generoso, con sentido del humor y en constante búsqueda.
Quienes me conocéis y/o leéis este blog sabéis que me encanta Alejandro Sanz y eso que estoy bastante desconectada de sus últimos discos. Aunque parezca una contradicción, os aseguro que una cosa no quita la otra.
La cuestión es que he disfrutado de este documental de Movistar compuesto de tres episodios donde repasa su vida profesional y sentimental, reconociendo la pieza infiel que ha sido y que todos sospechábamos. Acompañan testimonios de profesionales que lo ayudaron a llegar donde está, además de declaraciones de sus principales parejas. Demasiado comedidas son para el pendón desorejado que resulta el tipo.
Hablando de orejas, yo nunca se las había visto tan separadas de la cabeza; me preguntó si será consecuencia de alguna operación estética: la verdad es que se encuentra muy bien para la edad que tiene y, si se ha llegado a operar, olé por él porque lo han dejado bastante bien.
Guste o no guste, no se le puede negar que es una de las principales figuras de la música en español de las últimas décadas. Espero que quede mucho Alejandro para rato.



























