Sinopsis:
Henry Wilt tiene un sueño dorado: asesinar a su esposa, con la que lleva doce años de amargo matrimonio. Tampoco su situación profesional es demasiado estimulante: es profesor de Humanidades en una escuela de Artes y Oficios. Pero tiene la suerte de poder dedicar el tiempo de sus clases a idear fantásticas quimeras sobre la mejor forma de practicar el asesinato perfecto con su mujer. El azar, la desaparición de su esposa y la generosa imaginación del autor, hacen que Wilt se vea acusado de un asesinato que no ha cometido.
Barajando distintas opciones de lectura, la bibliotecaria preguntó un día por libros humorísticos. Me vino a la memoria Wilt, del inglés Tom Sharpe, que leí a finales de los ochenta, calculo, y del que guardaba un buen recuerdo, sin mucho detalle. Me pregunté cómo habría envejecido y me dio por repasarlo. Menuda confusión mental la mía.
Cierto que está llena de situaciones cercanas a la farsa, personajes inverosímiles, giros argumentales inesperados y bromas de tipo sexual. La novela ridiculiza el estereotipo de la educada sociedad británica, y plantea la idea de que por debajo de su fachada de represión late un mar de engaño y anarquía sexual.
¿Me reí tanto como recordaba? Ni de lejos. Incluso me pregunto si en su día entendí ciertas connotaciones sexuales. ¿Es cosa de la edad? No sé. Ahora entiendo lo de que no deberías volver al lugar donde fuiste feliz, que cantaba más o menos Joaquín Sabina.




















