Como secretaria de la Asociación de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios de Agost, asistí a una reunión informativa de asesoramiento fiscal para las asociaciones y clubes deportivos locales. Se suponía que un abogado nos iba a orientar sobre fiscalización, contabilidad, exenciones de I.V.A., cómo llevar al día los libros de cuentas, altas de trabajadores y demás. El Everest me pareció más accesible que la jerga que salía de la boca de aquel señor. Menos mal que -creo- a nuestra pequeña asociación no afectan esas mandangas.
Con tal exceso de información, antes de dar por concluida la jornada, me excusé y me marché, que aún tenía que coger el autobús para ir a ver al Mandaloriano y al achuchable Grogu.
Ahora estoy con el papeleo para pedir la subvención del Ayuntamiento. Por fortuna -toco madera-, el procedimiento es más o menos el mismo que los años anteriores y lo tengo interiorizado: qué gran invento el copia y pega.













