Sinopsis:
Tras una devastadora pérdida, el príncipe Vlad II, conde Drácula, renuncia a Dios y es maldecido a la vida eterna, condenado a vagar solitario a lo largo de los siglos. Este es el relato sobre la historia de amor jamás contada del infame vampiro, que desafiará al destino y la mortalidad en busca de su amor perdido.
Hay mitos literarios y cinematográficos que resurgen cada más o menos tiempo. Cuando veo una nueva revisitación, lo primero que piensa es: ¿Otra más? ¡qué pereza! Esta es la cuarta entrada en lo que llevo de blog. Luego pienso que quizá se hacen porque hay generaciones nuevas que no las conocen. ¿Tanto cuesta recurrir a las fuentes o recuperar una película antigua que haya tratado el tema normalmente con más calidad?
No voy a decir que esta película sea mala. Eso sí, la valoraría mucho más si no hubiese visto el Drácula de Coppola, de la que bebe directa e impunemente, que hasta copia algún tipo de maquillaje y peinado.
Espero que agrade a la gente joven. No obstante, no perdonaré a Luc Besson las ridículas gárgolas casi de dibujos animados que no pegan en absoluto.









