Tras la función de Las amistades peligrosas, por supuesto que nos esperamos a que salieran los actores. El primero que apareció fue el joven Iván Lapadula, al que no conocía, y que fue tan amable como sus compañeros. Él estrenó los autógrafos, pero eso lo dejo para otro momento.
A continuación, apareció Pilar de Castro.
Las otras tres actrices, Ángela Cremonte, Lucía Caraballo y Carmen Balagué, salieron juntas. Ángela Cremonte, además, me dedicó y firmó su primera novela, Todos mienten a la noche, que ya comentaré. Se quedó muy sorprendida al verme con su libro. Contestando a mi pregunta, me comentó que tiene prácticamente terminado el siguiente.
Y, por último, nuestro Roberto. Enorme sonrisa al verme y dos besos. Como siempre, me preguntó si había podido ver bien la representación. Qué reguapo está, pofavó. No se puede ser más encantador, aunque la próxima vez quizás me evite, por lo que le hice trabajar firmando. Para despedirse, dos besos más, para mis amigas también. Así que comprenderéis que nos fuimos encantadísimas, sin importarnos que el tranvía tardase una eternidad. Luego Pedro nos recogió en San Vicente y, gracias a Dios, esta vez no se cayó, así que llegamos sanos y salvos a casa.
























