Al día siguiente, domingo 19 regresamos al parque. Menos mal que llevábamos una guía acompañante que tenía organizado el itinerario para ir de espectáculo en espectáculo, aunque fuera a trote, con tal de verlos todos, los seis que hay esta temporada.
- El Último Cantar: La historia de El Cid Campeador.
- A Pluma y Espada: Aventuras en el Siglo de Oro, con.Lope de Vega.
.- Cetrería de Reyes: Espectáculo aéreo en el campamento del Califa.
- El Misterio de Sorbaces: Ambientado en el siglo VI, época de los Reyes Visigodos
- El Tambor de la Libertad: Invasión napoleónica de la Guerra de la Independencia.
- Allende la Mar Océana: Viaje inmersivo al Nuevo Mundo.
Unos eran al exterior a pleno sol, otros a cubierto y otros en interior. Cada uno a su estilo, ambientados en distintas épocas históricas, todos interesantes e impactantes.
Yendo de uno al otro, las compañeras que llevaban smartwatch constataron que habíamos recorrido casi ocho kilómetros. Cierto que yo no los anduve, pero el desplazamiento sobre caminos de tierra y piedras me dejó baldada. Como reza el refrán: Sarna con gusto...
Todavía quedaba la paliza de autobús de regreso a casa, pasada la una. Cómo se nota el paso de los años.



















