Mi amiga Leonor cumple años el 8 de enero. Suele retrasar la celebración de su cumpleaños para que nos repongamos de los empachos navideños, así que lo pospuso al domingo 25.
Con la confianza que nos tenemos, últimamente dejamos en manos de la cumpleañera que elija y compre sus propios regalos, sabiendo el presupuesto que manejamos y que después le abonamos, de manera que nos libramos de un calentamiento de cabeza. Así, se compró una camisa preciosa y unas zapatillas a su gusto. Y sí, luego hacemos la pantomima de poner cara de sorpresa para echar unas risas. Que estas no nos falten, por favor.
La que sí se sorprendió de verdad fue nuestra amiga Nieves, a la que regalamos una tarjeta regalo de El Corte Inglés, lo que no se esperaba. ¿Cómo nos íbamos a olvidar de ella y su regalo?
La guinda a un opíparo almuerzo lo puso la apetitosa tarta tradicional de nuestra amiga Rosa.
Conforme me hago mayor, más aprecio estos ratos.



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