Con la tripulación de One Piece.
Los componentes de este blog somos un grupo de amigos dispersos por el mundo que charlamos de lo divino y de lo humano. Desde el respeto y la buena educación, nuestras posturas coincidirán a veces, mientras que otras divergirán totalmente. Sin tratar de imponerlas a los demás, cada cual se responsabiliza de sus propias opiniones. Si alguien desea excluir de él una imagen con derechos de autor, por favor, envíeme un correo y será eliminada de inmediato. Sed todos bienvenidos.
Con la tripulación de One Piece.
A excepción de cuatro gotas, la lluvia respetó las fiestas del barrio de San Ramón. El viernes 28 de agosto quise cumplir con la tradición de asistir a la misa de campaña en su honor. Creo que también me despedí de don José Manuel, nuestro cura angoleño, al que el obispo ha destinado a otra parroquia. A ver a quién nos destinan ahora...
La imagen del santo está situada en una carpa, ya que la ermita a él dedicada fue derruida hace décadas. En su lugar, este año se ha inaugurado un precioso mural que recrea dicha construcción.
La tienda de campaña que alberga al santo está sobre una especie de tarima a la que no puedo acceder. Todos los años me toca reclamar a nuestro muy ilustre Ayuntamiento que ponga una rampita. No te preocupes, que mañana la tienes". Y así año tras año. ¿No sería más fácil hacerla de obra y dejar de preocuparse por ella? En fin...
Tras la misa, me reuní con mis guapetonas Encarni, Loli y Paqui para ir a cenar a un restaurante un poco por encima del nivel habitual. Nos costó más, pero comimos de maravilla, sobre todo yo que me pedí de postre una tarta de queso orgásmica.
El sábado me junté con Mari Pau y Vicent para ver la cabalgata de disfraces: desde vaqueros a trogloditas, como la familia de mi amiga Rosa, pasando por los personajes de Dragon Ball o reivindicaciones contra los recortes en sanidad y educación, entre otros.
El lunes 31, día de san Ramón, Rosa nos invitó a merendar a la puerta de su casa, en el barrio cerrado al tráfico durante los días de fiesta. Con su cuidado y exageración habituales, nos llenó la mesa de deliciosas viandas, tanto saladas como dulces, la mayoría fruto de sus expertas manos, como si estuviéramos invitadas a una boda por lo menos. Allí nos contamos las últimas novedades y vimos el pasacalle de la banda de música. Hasta el año que viene, Dios mediante.
El día 8 fue el cumpleaños de mi amiga Paqui y, al caer en sábado, tuvimos la suerte de celebrarlo el mismo día. También fue una bonita coincidencia que estuviéramos disponibles casi todas las Guapetonas, que se van de viaje en fechas próximas. Aun así, echamos de menos a las ausentes.
Como las penas con pan son menos, disfrutamos del almuerzo y de la tarta de almendras de Rosa, entre charlas y puestas al día. Como regalos que ella misma había escogido, una freidora de aire y una crema facial. Cuando la mayoría de Guapetonas regresen de sus viajes, celebraremos el cumpleaños de María, que es hoy.
El jueves 23, con mi amiga Loli y su novio Rafa, junto a más gente, participé en la actividad El misterio de la arcilla blanca, una visita teatralizada por el centro histórico, que nos llevó a diferentes lugares emblemáticos de Agost.
Posteriormente, hicimos una pausa que contó con un refrigerio con productos locales en el entorno del Museo de Alfarería. Las mesas estaban primorosamente decoradas por temática (la nuestra era los años 20) y la sangría fría sin alcohol fluía que era un contento, al igual que la conversación con los otros comensales.
Finalmente, visitamos el Museo de Alfarería, donde teníamos que ayudar a resolver un misterio de una forma entretenida y divertida. Mi particular escape room empezó de otra manera: al subir a la primera planta del museo, el ascensor dio una sacudida y sonó una voz grabada que anunciaba "Ascensor averiado". Echando mano al móvil para avisar de mi situación, oí voces de los actores que forcejeaban con la puerta hasta que consiguieron abrirla y salí. A continuación, la puerta se cerró y al momento subió una señora mayor con un vehículo de movilidad reducida, por lo que parecía que el ascensor volvía a funcionar. Intenté quitarme la preocupación de la cabeza y disfrutar de la actuación de los miembros del Taller de Empleo que, junto a los profesores, habían organizado todo. El ascensor no volvió a fallar.
El sábado me reuní con mis guapetonas para celebrar el cumpleaños de Nati, que había sido el día 7, san Fermín. A pesar de algunos huecos, por distintas circunstancias, a las que echamos de menos, pasamos un rato estupendo entre charlas y bocados deliciosos, con el inmejorable remate de la tarta de almendras de Rosa.
La confianza que nos tenemos llega al extremo de que cada una se compra su propio regalo, que el resto le abonamos. En este caso, unas zapatillas Skechers y unos pantalones estivales.
Para redondear la mañana, recibimos la doble visita por sorpresa de Paula, la hija menor de Loli, y su pequeña Jade, que está preciosa a sus siete meses de edad. La fiesta continuará en agosto, que Paqui ya nos ha emplazado para celebrar su cumpleaños el día 8 de agosto.
Ya habéis visto que Agost ha estado en fiestas. No las he disfrutado plenamente porque los dos últimos días estuve un poco pocha.
Aun así, os dejo unas muestras. El miércoles 24 de junio fue el primer acto con la bajada del santo desde la ermita que lleva su nombre, hoy desacralizada. Allí Paqui y yo nos encontramos a Loli, Merce y Toñi, las tres guapetonas que desfilan en sendas comparsas.
Con dos guapetonas hijas, Leonor y Raquel, de la comparsa Moros Vells.
Con Luna y Lucía, delante del nuevo castillo donde se celebran las embajadas.
Mis otros dos tesoros, María y Marc, todos contrabandistas.
Con amigas y una guapetona madre, cenando o algo así.
El sábado por la mañana me cargué de vitaminas guapetonísticas en el almuerzo al que las invité para celebrar mi cumpleaños, que sería al día siguiente. Nos alimentamos física y emocionalmente entre charlas y delicias gastronómicas, con la apoteosis de la tarta de almendras tradicional que nos preparó nuestra Rosa.
Siguiendo la costumbre de, dentro de un presupuesto razonable que después será abonado, comprar nuestros propios regalos para no equivocarnos, opté por una chaqueta de entretiempo (de esas que usaré un par de veces al año, pero que es necesario tenerla en el armario) y una entrada para el concierto de Dani Martín, como se ve en la foto.
Mi fin de semana siempre tiene un punto de más cuando me reúno con las Guapetonas. El sábado 16 celebró Encarni su cumpleaños aunque había sido el día 2. Como la víspera había celebrado Toñi el suyo, decidimos esperar unos días para así tener más cosas que contarnos.
Sin querer sonar repetitiva, lo cierto es que almorzamos estupendamente y la faena no tuvo mejor remate que la deliciosa tarta de almendras tradicional que nos preparó nuestra querida Rosa. A sugerencias de la cumpleañera le regalamos un SmartWatch y una crema facial que ella dice que le hacía falta. No es verdad.
En los cumpleaños de Encarni tenemos el regalo añadido de la presencia de su hija y su nieta Chloe y así vamos viendo cómo crece la niña de año en año.
El 28 de abril fue el cumpleaños de la guapetona Toñi, pero lo celebró el festivo viernes 1 de mayo. Entre que si llovía o si no, nos juntamos la mayoría (casi nunca hay pleno, por una cosa o por otra), y disfrutamos del habitual ágape y la buena compañía.
Por deseo expreso de la cumpleañera, el regalo fue una freidora de aire que ella misma se encargó de comprar (hasta ese punto llega nuestra confianza y desfachatez). También tuve la alegría de ver a Leonor, en vías de recuperación de su operación de cadera: al bar la llevó en coche su marido, pero ella se va manejando cada vez mejor con el andador.
Por aquí, en Semana Santa lució un sol espléndido que no impidió las procesiones, si bien es verdad que la mañana del Domingo de Ramos hizo un viento fresquito. Ese día por la tarde, aprovechando que abrían los centros comerciales, mi amiga Paqui y yo cogimos el autobús para dar un garbeo y, de paso, merendar. Y sí, piqué con un jersey.
Mi amiga Loli ha sido doblemente abuela en el periodo de tres meses: su hija Paula dio a luz a Jade en octubre del año pasado, mientras que Aurora, la niña de su otra hija, María Dolores, nació en enero de este año. Para festejar la doble felicidad, tuvo el gran detalle de invitarnos a comer.
Pero esa no fue la única alegría, porque Paquu, otra guapetona, tenía una maravillosa noticia que compartir: su hija María Inés está embarazada, así que para el otoño volveremos a ser tías abuelas postizas.
Brindamos por las chiquitinas y, cómo no, por nosotras, mujeres de bien, que hemos sabido conservar y fomentar la amistad desde hace décadas. ¡Y lo que nos pudimos reír! Intentamos tomarnos con humor los cada día más numerosos achaques de salud. ¡Qué remedio!