Sinopsis:
La Tercera Guerra Mundial está a punto de estallar y un grupo de multimillonarios se refugia en un búnker de lujo: Kimera Underground Park. Desde allí verán en pantallas, en un espectáculo lleno de perplejidad, cómo el mundo que conocían se va desplomando sobre sus cabezas.
Con el reclamo de que esta serie era de los mismos creadores que La casa de papel me puse a ver la serie. También ayudaba el hecho de que el reparto estaba formado por actores nacionales solventes que dan la cara y se ponen al servicio de una trama que va decayendo por episodios.
Y eso que el primero empieza bien, con tensión y con intriga, para acabar con un enorme giro argumental que se va diluyendo conforme avanza el capítulo.
Luego empiezan a sucederse conflictos entre los personajes, tanto amorosos como profesionales, que se comunican en un tono pseudofilosófico que llega a hacerse cansino.
Prueba de la escasa repercusión que ha tenido la serie es que no va a haber segunda temporada. Desde luego conmigo no habría contado.

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