sábado, 5 de septiembre de 2026

Estampas de San Ramón

 


A excepción de cuatro gotas, la lluvia respetó las fiestas del barrio de San Ramón. El viernes 28 de agosto quise cumplir con la tradición de asistir a la misa de campaña en su honor. Creo que también me despedí de don José Manuel, nuestro cura angoleño, al que el obispo ha destinado a otra parroquia. A ver a quién nos destinan ahora...

La imagen del santo está situada en una carpa, ya que la ermita a él dedicada fue derruida hace décadas. En su lugar, este año se ha inaugurado un precioso mural que recrea dicha construcción.



La tienda de campaña que alberga al santo está sobre una especie de tarima a la que no puedo acceder. Todos los años me toca reclamar a nuestro muy ilustre Ayuntamiento que ponga una rampita. No te preocupes, que mañana la tienes". Y así año tras año. ¿No sería más fácil hacerla de obra y dejar de preocuparse por ella? En fin...



Tras la misa, me reuní con mis guapetonas Encarni, Loli y Paqui para ir a cenar a un restaurante un poco por encima del nivel habitual. Nos costó más, pero comimos de maravilla, sobre todo yo que me pedí de postre una tarta de queso orgásmica. 

El sábado me junté con Mari Pau y Vicent para ver la cabalgata de disfraces: desde vaqueros a trogloditas, como la familia de mi amiga Rosa,  pasando por los personajes de Dragon Ball o reivindicaciones contra los recortes en sanidad y educación, entre otros.



El lunes 31, día de san Ramón, Rosa nos invitó a merendar a la puerta de su casa, en el barrio cerrado al tráfico durante los días de fiesta. Con su cuidado y exageración habituales, nos llenó la mesa de deliciosas viandas, tanto saladas como dulces, la mayoría fruto de sus expertas manos, como si estuviéramos invitadas a una boda por lo menos. Allí nos contamos las últimas novedades y vimos el pasacalle de la banda de música. Hasta el año que viene, Dios mediante.



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