jueves, 5 de enero de 2023

Año nuevo - Gloria Fuertes

 


A primeros de enero de un año cualquiera,

con amores y nombres ya seleccionados,

con los huesos maduros y a mitad de mi vida

me prometo solemne no sufrir demasiado.

Si me pegan, que peguen,

si me aciertan, me han dado,

y si pierdo en la Rifa

será porque he jugado.

Me fastidian las penas,

me da alegría el enfado,

con el ceño fruncido

parezco un feto raro.

Año nuevo, vida nueva

(¡Qué tópico más sano!)

Nueva luz ilumina

mi ascensor apagado

de subir a deshora,

de estar comunicando,

de hacer la angustia en verso,

de hacer el tonto en vano,

de sembrar mis insomnios

de tachuelas y clavos.

A mitad de mi vida

de par en par sonrisa y puerta abro,

—que no quiero acabar por los pasillos

con el corazón apolillado–. 

PROMETO no volver

a ahogaros en mi llanto,

no volver a sufrir

sin un motivo

muy justificado.


 

Luces navideñas en Alicante

 


Paqui, Loli y yo comimos juntas el jueves 29 de diciembre en San Vicente, en un restaurante cuyo menú del día nos encantó. De allí nos desplazamos en autobús a Alicante, dispuestas a recorrer el centro para ver las luces navideñas. No sé si en años anteriores habrán sido tan bonitas y espléndidas o es que se acercan elecciones, la cuestión es que no tienen nada que envidiar a las madrileñas, además de que fueron las primeras en iluminarse en España. 



La zona del palacio de la Diputación rebosaba de bombillitas y animaba el mercadillo a su alrededor. Incluso nos hicimos una foto con el rey Melchor. 



Que yo recordase nunca había entrado al palacio neoclásico del primer tercio del siglo pasado. Visitamos un precioso y completo belén en su interior. 



Tampoco nos perdimos el belén más gigante del mundo, situado este año en la Explanada, al que se han añadido las figuras de los tres Reyes Magos. 



También allí se encuentra la bola de Navidad más grande de España, otra preciosidad. Para ser un simple jueves, el centro de Alicante rebosaba de gente, paseando o sentada en terrazas. Lo pasamos muy bien. 



miércoles, 4 de enero de 2023

Esperando al diluvio

 


Sinopsis:

Entre los años 1968 y 1969, el asesino al que la prensa bautizaría como John Biblia mató a tres mujeres en Glasgow. Nunca fue identificado y el caso todavía sigue abierto hoy en día. En esta novela, a principios de los años ochenta, el investigador de policía escocés Noah Scott Sherrington logra llegar hasta John Biblia, pero un fallo en su corazón en el último momento le impide arrestarlo. A pesar de su frágil estado de salud, y contra los consejos médicos y la negativa de sus superiores para que continúe con la persecución del asesino en serie, Noah sigue una corazonada que lo llevará hasta el Bilbao de 1983. Justo unos días antes de que un verdadero diluvio arrase la ciudad.


He pasado buena parte de las vacaciones navideñas leyendo las 576 páginas de la última novela de Dolores Redondo, por lo que ya conozco toda su bibliografía.

Admiro su capacidad de construir tramas y de saber narrarlas. Quizás las de aquí no cautiven tanto como las de la trilogía del Baztán (por lo menos a mí), pero sí noto que ha ganado en madurez literaria.

La cacería de un asesino en serie en medio de un desastre natural climático nos remite a El lado norte del corazón. Si en este último el huracán Katrina desolaba Luisiana, en la novela que acabo de leer es Bilbao el que queda destrozado por un diluvio en 1983, en una ciudad con conflictos políticos con la ETA, sus conexiones con el IRA, la naciente Ertzaintza y un criminal sexual británico.

La recreación de los años ochenta es muy acertada, con la que me puedo identificar, a pesar de que mis vivencias en un pueblo del sureste distan enormemente de las de la ciudad más grande de Euskadi.

Dolores Redondo puede contar conmigo como lectora para sus futuras publicaciones.


martes, 3 de enero de 2023

Agost cierra Les Danses del Rei Moro con la tradición de los "naranjeros"

 



 

Agost ha despedido sus Danses del Rei Moro con los últimos bailes y la tradición de los "naranjeros", que han tomado el testigo para protagonizar los festejos de las próximas navidades. Como es tradición, este domingo, Día de Año Nuevo, solo han bailado tres parejas de las once parejas que participaban en los festejos este año. Unas celebraciones de origen medieval que desde 2020 están declaradas por la Generalitat como Bien Inmaterial de Relevancia Local (BRL)



Del mismo modo esta jornada es también especial para los naranjeros, los jóvenes de 17 años que serán en la próxima edición los "danseros", y que tuvieron que descolgar las naranjas que fueron colgadas en balcones, farolas y árboles en la Nit dels Coets, en la madrugada del pasado miércoles. Ha sido el día de la guerra entre quintas, en la que los jóvenes de 17, 18 y 19 años escenifican una batalla empleando como armas las "paperades" cargadas de caramelos y anises.



Precisamente esta última jornada quedó el año pasado deslucida por un positivo por covid, ya que no se celebraron los bailes, solo el acto de los naranjeros, para que así pudieran recibir el testigo para este año. 


https://www.informacion.es/alacanti/2023/01/01/agost-cierra-les-danses-rei-80540295.html



Luces navideñas en Madrid

 


Estamos en 2023 y aún no os he contado la escapada a Madrid del 16 al 18 de diciembre de 2022, con la Asociación de las Amas de Casa de Agost.



Llegamos a la capital a tiempo de comer en el hotel. Después me encontré con mi querida amiga Carolina que, un año más, tuvo el detalle de bajar de su Cantabria natal para pasar el fin de semana juntas.



Tras la función de teatro, que contaré en otro momento, y cenar, salimos a pasear por el centro y ver las luces navideñas, quizás más bonitas que el año pasado.¿Será que se acercan elecciones? Por supuesto que había muchísima gente, pero me dio la impresión de que no tanta como en otras ocasiones.



Afortunadamente, el tiempo acompañaba: ni llovió ni el frío fue demasiado intenso.




domingo, 1 de enero de 2023

Enero ortográfico

 




¡Feliz 2023!