miércoles, 11 de febrero de 2026

Una calle de París

 


Hace unos meses fui a casa de Mari Pau a llevarle unos regalitos, que me figuraba que le iban a gustar ya que le encantan los trabajos manuales, además de la lectura, claro está. Eran dos book nook. Por si, al igual que yo, no sabéis qué son, os cuento. Ella una vez me explicó que son como un diorama o paisaje en miniatura que se coloca entre los libros de una estantería para crear la ilusión de una "puerta a otro mundo" o un pequeño espacio imaginario. Se venden a menudo como kits de bricolaje que incluyen piezas pre-cortadas de madera, accesorios, luces LED y pegamento para ser ensamblados. Para mí, serían una tortura montarlos; a ella, en cambio, le relaja, según dice.



La cuestión es que se emocionó con los regalos: que si para qué, que si no era su santo ni su cumpleaños,... Pues eso me faltaba, tener que esperar a enero. Nada, nada, que las alegrías no tienen fecha y siempre son necesarias.

Para alegría, la mía.. Lo que no imaginaba es que la semana pasada Mari Pau me devolvería la calle de París. Siendo tan generosa como es, compuso todas las piezas de la más bonita con la idea de regalármela. ¡Y el obsequio era para ella! Incluso le ha cambiado las luces que llevaba el paquete por otras más potentes. Como veis ya colocado en mi estantería, le ha quedado precioso. 



1 comentario:

Mari Pau dijo...

Gràcies a tu amiga, res es suficient per a agrair-te la teua amistat durant ja tants anys. Quin bonic carrer de París, de nit és quan més guapet està encenent els llums. I la relació que té amb els llibres és que com n'hi ha tantes novel.les ambientades en París, doncs, aquí tens un carrer. Beset