Ayer despedimos con tristeza a Fernando Esteso, un icono irrepetible de la comedia española. Su ingenio, su energía y esa capacidad única de hacernos reír marcaron a generaciones, muchas veces formando un genial dúo cómico con Andrés Pajares. No solo fue un actor y humorista brillante, sino una figura entrañable que dejó una huella imborrable en nuestra cultura popular.
Encarnó al antihéroe castizo. Tipos de a pie que, entre chistes verdes y situaciones surrealistas, reflejaban la torpeza de una sociedad que estaba aprendiendo a ser libre a marchas forzadas
Descanse en paz y gracias por las risas.
Nacido en Zaragoza dentro de una familia dedicada al espectáculo, Esteso tuvo sus primeros trabajos dentro del mundo de las varietés y el teatro de revista. Posteriormente, se hizo célebre gracias a sus sketches cómicos en programas de Televisión Española, como el celebrado spot para el coñac La Parra ("el que lo bebe, la agarra"). Su debut en el cine tuvo lugar en Celos, amor y mercado común (Alfonso Paso, 1973).
A partir de 1978, Fernando Esteso estrenaría varios de sus filmes más icónicos, aprovechando la relajación de la censura. Hablamos de Pepito Piscinas y, sobre todo de Los bingueros, filme de Mariano Ozores que narraba las aventuras de dos ludópatas interpretados por Esteso y Andrés Pajares. La película, que sacaba partido de la legalización de los juegos de azar, se convirtió en un monumental éxito de taquilla, superando el millón y medio de espectadores.
Bajo la dirección del incombustible Ozores, el tándem Esteso-Pajares rodaría otras cintas que coincidían en varios factores clave: aprovechamiento de fenómenos coyunturales de la actualidad, presencia de chicas ligeras de ropa, nula apreciación crítica y resultados financieros que convertían en petróleo sus presupuestos ajustadísimos. Entre ellas destacan Los energéticos (1979), Yo hice a Roque III (1980), Los liantes (1981), Todos al suelo (1982) y La Lola nos lleva al huerto (1984).
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