sábado, 18 de abril de 2026

La península de las casas vacías



 

Sinopsis:

He aquí la historia de la descomposición total de una familia, de la deshumanización de un pueblo, de la desintegración de un territorio y de una península de casas vacías.

La historia de un soldado que se raja la piel para dejar salir la ceniza acumulada, de un poeta que cose la sombra de una niña tras un bombardeo, y de un maestro que enseña a sus alumnos a hacerse los muertos; de un general que duerme junto a la mano cortada de una santa, de un niño ciego que recupera la vista durante un apagón, y de una campesina que pinta de negro todos los árboles de su huerto; de un fotógrafo extranjero que pisa una mina cerca de Brunete y no levanta el pie en cuarenta años, de un gernikarra que conduce hasta el centro de París una camioneta con los restos humeantes de un ataque aéreo, y de un perro herido cuya sangre teñirá la última franja de una bandera abandonada en Badajoz.


He terminado las más de novecientas páginas de La península de las casas vacías, de David Uclés. Las más de diecisiete horas que dicen que se tarda en leerlo las he repartido durante varias semanas, que he ido alternando con otros libros para paliar tanta intensidad. 



Se ha hablado y escrito tanto sobre esta novela que poco puedo aportar. Me ha gustado mucho y me ha impresionado el dominio del lenguaje de un autor tan joven, con un vocabulario tan amplio que he agradecido que el Kindle lleve incorporado el diccionario de la RAE para buscar significados. Por no hablar de su soltura narrativa y su capacidad de pergeñar un universo de personajes que habitan toda Iberia, que no se deja un rincón patrio que sufrió la guerra civil. Y ese sufrimiento es tan vívido que deja mal cuerpo, y eso que el maravilloso realismo mágico tan bien ejecutado lo intenta suavizar. 

No recuerdo a quién le oí decir -supongo que se referiría a los hechos de la guerra- que este libro debería ser lectura obligatoria en los institutos. No, por favor, que con el escaso espíritu crítico de la chavalería serían capaces de creer, por poner un ejemplo, que en el centro de Madrid estalló un volcán cuya lava era la sangre derramada por los íberos durante la guerra. 

Una novela, en fin, que perdurará.




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