Por aquí, en Semana Santa lució un sol espléndido que no impidió las procesiones, si bien es verdad que la mañana del Domingo de Ramos hizo un viento fresquito. Ese día por la tarde, aprovechando que abrían los centros comerciales, mi amiga Paqui y yo cogimos el autobús para dar un garbeo y, de paso, merendar. Y sí, piqué con un jersey.



No hay comentarios:
Publicar un comentario