Sinopsis:
Cuando Aurora comienza a perder la memoria le pregunta a su hijo: «Y tu hermano, ¿dónde está?». Una frase que podría ser cotidiana y trivial si no fuera porque ese hijo, de cincuenta y tres años, siempre había creído que era el único. ¿Será cierto o se trata de una alucinación? ¿Cómo podría cambiarle esto la vida? ¿Pesan más los recuerdos borrosos de su madre o las certezas que afloran entre las grietas de sus discusiones? Para descifrar la verdad, ambos iniciarán un viaje en autocaravana junto con su vieja perrita hasta Vera de Bidasoa, un pueblo entre montañas donde Aurora vivió de joven al abrigo de la dura y siniestra Sección Femenina.
Es una tierna, a la par que dolorosa, historia de amor a una madre que padece demencia, por lo que a veces no solo no reconoce a su único hijo, sino que lo confunde con un hermano inexistente. Qué duro debe de ser cuidar de alguien tan frágil en tales circunstancias. Dios nos libre. Max escribe tan bien y tan bonito que nos lleva en una especie de "road movie" en caravana acompañando a los protagonistas en busca del posible motivo de la demencia materna.
Aunque la mayoría de los lectores se quedarán con el sacrificio de la figura del cuidador, en mi caso me fijo más en la debilidad, en la fragilidad de la persona a la que no le queda más remedio que recibir cuidados.



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