Sinopsis:
Roberto Leal y su madre, Mercedes Guillén, viajan a cuatro ciudades para demostrar que no hay edad para salir de tu zona de confort y superar retos. Roberto será cómplice y guía en esta aventura.
Roberto Leal es su tipo simpático y guapo, de esos que cae bien a casi todo el mundo. De ahí que Pasapalabra sea un éxito al igual que El desafío, aunque este último yo no lo veo.
Para colmo, resulta que su madre es también una señora muy salerosa, andaluza como el hijo, que nos hace comprender de dónde le viene la gracia a su retoño.
No obstante, a Roberto le gusta hacerlas pasar canutas a su madre. Ya lo hizo en una serie de programas en que se enfrentaba a fenómenos paranormales, que me acabo de dar de cuenta que no he comentado aquí. Quizá algún día lo haga porque valía la pena en su estilo.
Aquí se lleva a su madre de viaje a distintas ciudades donde, aparte de hacer turismo, la obliga a enfrentarse a pruebas con la idea de que tiene que superar los miedos la pobre señora y -expresión que detesto- sacarla de zona de confort.
Me interesa sobre todo la parte de crónica de viajes, aunque sea la menor. Así, me ha encantado volver a ver Edimburgo y Oporto, mientras que me encantaría visitar Estambul y algo menos Marrakech.
En cuanto a la segunda parte, la estructura es siempre la misma: el hijo propone a la madre que se enfrente a algún obstáculo como puede ser montar en un camello, lanzarse en tirolina, pilotar un quad, tirarse por una especie de montaña rusa, cruzar un puente colgante, subir en globo o a un túnel de viento. Frente a semejantes actividades, la señora se niega en rotundo a participar, asegura una y mil veces que allí no se sube ella, para acabar cediendo, evidentemente. Que digo yo que para hacerle pasar un mal rato no hace falta coger el avión y salir de España, que aquí también tenemos actividades para poner en peligro la existencia y sufrir.
Ten hijos para esto.


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