En las últimas reuniones del club de lectura Estellés donde leemos en valenciano, hemos tenido la suerte de contar con los autores de los libros que íbamos a comentar. Eso se debe a una colaboración con no recuerdo qué entidad que, además de prestarnos los libros, contacta con el escritor y facilita su traslado. El caso es que la última propuesta de lectura, El carrer de baix, del valenciano Vicent Flor, no contaba con dicho apoyo. Mari Pau, no obstante, no se percató del dato y, sabiendo que colecciono libros dedicados y firmados, me regaló la susodicha novela con el ánimo de darme una alegría. Qué cara de decepción la suya cuando le dije que esta vez no comparecería el autor. Se quedó tan decepcionada que pensé que valdría la pena intentar algo; total, el no ya lo tenía.
Así que le envié al autor un mensaje privado por Instagram contándole que en el club de lectura de defensa del valenciano, comentaríamos su novela el 9 de mayo; que si fuera tan amable, nos diera algunas pautas de lectura, puntos que comentar o lo que se le ocurriera para sacar el mayor partido y disfrutar del libro; que nos encantaría contar con su presencia, pero que no disponíamos de fondos para cubrir sus gastos de desplazamiento.
Imaginad mi sorpresa cuando respondió que ese día lo tenía libre y que estaría encantado de venir a charlar con nosotros. Lo comuniqué a mis compañeros del club y gestionaron que la reunión fuese en el museo de Alfarería para así enseñárselo también. La única pena fue que esa mañana llovió con ganas. Menos mal que aproveché un momento de tregua para desplazarme. Entre otras cosas, no podía faltar pues estaba encargada de la presentación. Me alegra decir que Vicent se sintió a gusto entre nosotros y la conversación fluyó entre todos. Lo emplazamos para dentro de unos meses cuando leamos su última novela, publicada a principios de año.




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