Sinopsis:
Nueva York, principios de los años ochenta. Dos hombres que se conocen desde la infancia toman caminos distintos en la vida: uno se convierte en policía y el otro, en miembro de la banda criminal de los Westies. Conflictos internos entre la generación más joven y los líderes más veteranos amenazan con prender el polvorín y pondrá a los Westies en el centro de una investigación cada vez más profunda del FBI.
Siempre me han atraído las historias de la mafia y grupos de crimen organizado, no sabría decir por qué.
Los que protagonizan esta serie están lejos del glamur y la elegancia que se les otorgaba a los italianos de los años veinte del siglo pasado. Estamos en el Nueva York de 1980 donde se enfrentan gánsteres irlandeses e italianos por el control de la distribución de cocaína, a lo que se oponen los jefes de ambos bandos, de la vieja escuela. Las nuevas generaciones saben que ahí está el negocio. A partir de ahí, asesinatos a porrillo y, por si fuera poco, también tenemos al IRA. Con tanta violencia, son incontables los fuck y derivados que se pronuncian. Qué aburrimiento de idioma el inglés en ese aspecto. ¡Con lo creativo que es el español a la hora de insultar y maldecir!
Entre los actores veteranos, espléndidos J. K. Simmons y Titus Welliver, un señor que me encanta. Entre los jóvenes, el descubrimiento de Tom Brittney, seguro que más guapo que con la horrorosa melenita que le han puesto.
Tiene mimbres para continuar una segunda temporada.

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