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lunes, 4 de enero de 2010

Nochevieja entre amigos


Sin ningún plan concreto para la Nochevieja, ante la alternativa de quedarnos Pedro y yo solos en casa, aceptamos la invitación de mi hermana de cenar en el campo con mi madre, mi hermano y mi cuñada. Como creo que alguna vez te he comentado, paso de atragantarme con las dichosas doce uvas y desde hace unos años las sustituyo por doce sorbitos de cava que, al fin y al cabo, también está hecho de uvas, ¿no? La tradición que sí seguí fue la de la ropa interior roja. Tonterías, sí, pero tampoco cuestan tanto y forman parte de la fiesta.
Pasada la una, nos volvimos a casa. Vimos luz en el garaje de nuestros vecinos Leonardo y Verónica y fuimos a felicitarles el año. Les acompañaban Estefanía, su marido Tamayo, y Miguel Ángel. Éste fue a su casa a por una guitarra y lo acompañamos cantando a berrido limpio. Menos mal que con la puerta del garaje bajada no se nos oiría afuera. Nos lo pasamos muy bien y desde aquí agradezco la hospitalidad de nuestros amigos.
Os dejo con las primeras fotos de 2010.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Bautizo de Anna

El domingo 30 de noviembre a mediodía mis vecinos Leonardo y Verónica bautizaron a su hija Anna. Menos mal que la iglesia está cerquísima pues estaba lloviznando. Anna se portó de maravilla pues no lloró cuando la rociaron con agua del río Jordán, traída por una tía suya en un reciente viaje a Tierra Santa.

A Agost también ha llegado la moda de poner nombres raritos a los críos: por ejemplo, de los seis bautizados, recuerdo que a dos niñas las llamaron Selene y Nayara. ¿Dónde quedaron aquellos tiempos en que sólo se podían poner nombres del santoral? Menos mal que la Iglesia se va modernizando en algunas cosas pero de momento no en las fundamentales.

En la foto de arriba, Leonardo y Adrián, padre y padrino de Anna. En la de abajo, Verónica, la guapa mamá.
Tras la ceremonia, el generoso padrino, el hermano menor del padre de la criatura, cumplió con la tradición de lanzar caramelos y monedas a los invitados en el camino desde la parroquia al restaurante Nou Palacio donde comimos opíparamente. Además, nos lo pasamos en grande ríe que te ríe pues nos sentamos en la mesa de los amigos de los padres de la niña. La juventud, ayudada por una sucesión de botellas de vino, hicieron gala de su buen humor del que nos contagiamos si es que no queríamos amuermarnos. Lo cierto es que nos lo pasamos muy bien.
Anna, en brazos de su abuela paterna.

lunes, 13 de octubre de 2008

Un 9 d'Octubre pasado por agua



Para la fiesta comunitaria del 9 d’Octubre tenía en la plaza de España mesa reservada para ocho: nuestros amigos de Agost José Mª y Claudelina (la niña que llevan en brazos es Anna, de mis vecinos), Leonardo y Verónica, y una pareja de fuera, Francesc y Lucía a los que no veía desde el año pasado más o menos por estas fechas.


Como el día amaneció lluvioso, la comida se trasladó al pabellón cubierto del polideportivo. Siendo muy lioso coger los coches para desplazarnos hasta allí bajo la lluvia, improvisamos aperitivo, postres y bebidas, que no habíamos comprado porque las suministraba el ayuntamiento, y nos cobijamos en el garaje de Leonardo, enfrente de mi casa. Allí comimos en buena armonía el estupendo arroz al horno que preparó Pedro.


Me supo mal por Francesc y Lucía, a los que la lluvia impidió pasear por la VII edición de la Feria Artesanal y Gastronómica de Agost y se quedaron, como muchos visitantes potenciales, sin poder realizar las compras de productos tan típicos del municipio como uva o cerámica, o de la zona como turrones, vinos y mistelas. Menos mal que sábado y domingo, con mejor tiempo, se restableció el flujo de visitantes de todos los años. En la feria también había expositores de jabones, artesanía de cobre, embutidos, cocas, decoración, participar en la Ruta de Alfarería, talleres de pintura, esparto, bolillos, maquillaje, o la visita al yacimiento arqueológico del cerro de El Negret en una jornada de puertas abiertas, a la que querían apuntarse mis amigos, pero la lluvia obligó a posponerla. Lo mismo pasó con una demostración de capoeira el sábado, el único día que me atreví a salir de casa por la tarde; aquí no llovía pero en los lugares de origen de los aguerridos y macizos (supongo) muchachos caía agua a mares, de modo que me quedé sin ellos.

Una lástima de cuatro días de puente que no he podido disfrutar entre el resfriado y la lluvia. Y pensar que tengo fotos del año pasado con manga corta comiendo en la plaza... Qué diferencia con el fin de semana anterior, cuyo relato aún os debo.















miércoles, 30 de julio de 2008

Anna ya está aquí


El domingo 20 de junio Pedro me sorprendió con la noticia de la llegada al mundo de Anna, la niña de nuestros vecinos Verónica y Leonardo.

Faltándole aún un mes de gestación, la cría ya pesaba casi tres kilos y medio. Era tan grande que difícilmente podría darse la vuelta pues venía de nalgas. Por ese motivo tuvieron que practicarle una cesárea. Al día siguiente fuimos al hospital a conocer a la recién nacida que, como no ha sufrido nada al nacer, está preciosa. La mamá se está recuperando bien de la intervención. El papá también, huelga decirlo, rebosa alegría y se le cae la baba con su primer retoño.

En fin, como se dice en estos casos, que tengan salud para criarla.