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miércoles, 5 de marzo de 2014

Aceptamos lagarta como princesa de cuento


Sinopsis:
Ariel es un pobre infeliz que arrastra un pasado sentimental completamente desastroso. Tiene tal repertorio de fracasos amorosos en su haber que asustaría al más valiente. Aunque no sólo él, sus amigos también. Lo cual le ha llevado a creer que el tira y afloja en materia amorosa es lo normal. Esto, lejos de desalentarle, ha hecho que busque a la fémina que le haga feliz con más ansia si cabe; ya sea para un ratito o para el resto de su vida. Intentona tras intentona verás cómo el iluso se ve envuelto en mil y una relaciones delirantes con mujeres de todo tipo que le llevarán por el camino de la amargura: La amiga, la Diosa, la siamesa, la ninfómana, la trepa, la rara, la amita de su casa, la madura, la adolescente, el brazo tonto de la ley, la tarántula, la indecisa… Y un sin fin más de personajes desternillantes que te harán reír a carcajadas. Después de todo, mandar a hacer gárgaras a la princesa y quedarse con la rana quizá no sea tan mala idea. 


Mi amiga escritora Miriam Lavilla tuvo la gentileza de enviarme dedicada su última novela, Aceptamos lagarta como princesa de cuento, que es un divertidísimo repaso a los tipos de pareja que podemos llegar a ser las mujeres, no por tópicos menos reales. El pobre protagonista se encuentra con cada bicho que no sé cómo le quedan ganas a la criatura de seguir probando relaciones. ¿Machista? No, porque es la contrapartida de Aceptamos marido como animal de compañía, su primera novela, donde son ellos los que quedan retratados bajo un prisma no tan deformante como para dejarlos irreconocibles. 

La lectura es tan chispeante como mi amiga, que tiene una gracia y un salero de lujo. La única pega que le pongo es que, quizás al tratarse de una editorial pequeña, la edición no está tan cuidada como se merece.

martes, 18 de diciembre de 2012

Con mi amiga Miriam Lavilla




Como os he avanzado, he pasado el fin de semana en Madrid con mi hermana en un viaje organizado por las Amas de Casa de Agost. Salimos a las 7 de la mañana y llegamos al hotel pasadas las 2, pues una manifestación, no sé contra qué, nos detuvo un buen rato. No sería la única del viaje.

La tarde estaba desapacible, con lluvia intermitente, menos mal que no muy abundante. Después de comer, ya en el hotel, situado al inicio de la Gran Vía, me quedé leyendo un libro esperando a mi amiga Miriam Lavilla, la escritora, que me había avisado que llegaría pasadas las 6. Mi hermana se ofreció a quedarse para hacerme compañía, pero no tenía sentido que desperdiciase la tarde, así que la envié con mi prima y compañía a visitar Santa Gema y demás ruta de iglesias. Miriam me llamó para comunicarme que se le había complicado la tarde entre la peluquería, la salida tardía de su hijo del cole y la huelga de metro, y que tardaría más de lo previsto. Nuestro plan era ir a La Chocita del Loro a ver un monólogo de Goyo Jiménez a las 20:00.

Dado que, aun siendo la misma Gran Vía, distaba a más de un km del hotel, que tenía que recoger las entradas en taquilla y que los del local me habían avisado de que sería preferible que estuviese allí a la apertura de puertas, no me quedaba más remedio que lanzarme a la aventura: irme yo sola y esperar a mi amiga allá. Pedí a la recepcionista que me pusiera los guantes, la capa y el sombrero y me enfrenté a pasear sola por los Madriles, yo que me pierdo en un duro de bosque. Me hice a la idea de que el itinerario carecía de cualquier complicación, solo había que seguir la Gran Vía e ir atenta con los semáforos y los peatones, así como pedir a los cielos que no lloviese demasiado. Gracias a Dios, no tuve el menor percance, en media hora llegué al teatro, resolví los trámites, entré y me dispuse a esperar a Miriam, que no tardó en llegar. Me dio mucha alegría verla después de un año. Lástima que no tuvimos mucho tiempo de darle a la sin hueso, con lo que nos gusta cotorrear, porque empezaba el espectáculo.

A la salida llovía un poco y pronto arreció. La pobre Miriam se mojó intentando cubrirme con su paraguas. Menos mal que iba bien tapada y no me caló el agua, pero éramos un cuadro: sorteando como podíamos la multitud de gente que poblaba la Gran Vía un viernes por la noche y sin parar de charlar. Ya en mi hotel nos despedimos hasta la próxima ocasión, sea en su tierra de nuevo, sea en la mía, que amigas como ella son para cuidarlas. Como a vosotros..

lunes, 19 de diciembre de 2011

¿Y para qué quiero enemigas?

Sinopsis:
Hay muchos tipos de amigas: egoístas, gorronas, cotorras, indomables, tontorronas, listillas, pijas y mentirosas; amigas de la tierna infancia y de la universidad, amigas del pueblo, de la ciudad, de la playa, del campo y de la disco, amigas al otro lado del teléfono, en la cama de tu novio... amigas que la vida te va poniendo en el camino y, o bien las aceptas o te pegas de morros contra ellas. ¡Amigas! ¿Amigas?... ¿Cómo podríamos vivir sin ellas?

Con humor, sarcasmo y sinceridad, Miriam Lavilla describe las diferentes relaciones de amistad que suelen haber entre mujeres y cómo cada una de ellas, aunque distinta la una de la otra, se manifiestan de muchas maneras, pero siempre con el apego y cariño que surge de una amistad verdadera... aunque nuestras queridas amigas muchas veces nos hagan querer matarlas. Abre este libro y descubre con las divertidas anécdotas de Y con estas amigas... ¡para qué quiero enemigas! cuál es tu historia de amistad.


He acabado de leer ¿Y para qué quiero enemigas?, de mi amiga Miriam Lavilla. Que conste que no me ciega el afecto que le tengo para afirmar que el libro es una delicia que hace reír, recordar y reflexionar. Sin ánimo de diseccionar científicamente, hace un repaso por los tipos de amigas con los que nos podemos topar a lo largo de nuestra vida y logra que enseguida las reconozcas con nombres y apellidos, si no como amiga propia, como amiga de alguna amiga, todo ello enmarcado en la historia de un grupo de chicas desde la infancia hasta la cuarentena. Vemos cómo algunas amigas permanecen con nosotras desde hace muchos años mientras te preguntas qué habrá sido de aquellas otras que se quedaron por el camino de la vida.

Miriam me comentó que a su marido no le había gustado este libro tanto como el anterior porque le había parecido demasiado complicado. Y es que en la psique de un hombre el papel de los amigos no desempeña la misma importancia que en nuestro caso, no necesitan tanto esas compañeras de viaje que nos hacen aprender, evolucionar y ser mejores, sea por asimilación o por contraposición.

En fin, que si tenéis que regalar un libro ligero y entretenido a una amiga o a cualquier fémina, os recomiendo este por 15 E y quedaréis como reyes. Y no, Miriam no me da comisión por la publicidad.

Apunte para Johnny: el libro está editado en México también con el título más largo y la portada en blanco como puedes ver al lado.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Con Miriam Lavilla




A principios de año puse en el blog una reseña sobre el libro Aceptamos marido como animal de compañía, de Miriam Lavilla (http://cosasmias-cosesmeues.blogspot.com/2011/01/aceptamos-marido-como-animal-de.html). Supongo que, googleando, la autora se topó con ella hace unas semanas, así que me envió un mensaje para agradecérmelo. Además, se hizo seguidora del blog y publicó el enlace en su Facebook. Abrumada, era yo la que tenía que darle las gracias, le escribí, me contestó e incluso hablamos por teléfono. Me pareció encantadora y tan accesible como para ofrecerse para que nos conociéramos en Madrid.

Y así fue. Miriam tuvo la amabilidad de acercarse a mi hotel, además de regalarme ¿Y para qué quiero enemigas?, su último libro, que pronto os comentaré. Es simpatiquísima y echamos unas risas con Jesús. Lástima que no pudimos compartir más tiempo pues me llamaban para cenar. Estoy segura de que repetiremos en cuanto se presente la ocasión.

¿A que estamos divinas, tan navideñas y conjuntadas?

domingo, 2 de enero de 2011

Aceptamos marido como animal de compañía


Sinopsis:
La divertida y desenfadada Serena de Brie nos cuenta, a través de los artículos que publica mensualmente en una revista femenina, la vida amorosa de Natalia, una joven treintañera que desea encontrar por fin un marido.

Con grandes dosis de humor e ironía, Serena nos hace partícipes del desastroso pasado y del supuestamente prometedor futuro sentimental de Natalia: desde los fracasos que cosechó en primaria hasta su loco verano en Marbella, pasando por una relación con el típico pesado que no hay forma de quitarse de encima.

Natalia y su grupo de amigas son mujeres inteligentes y divertidas que no se avergüenzan de desear encontrar al hombre ideal, casarse y tener hijos. Después de todo, aceptar marido como animal de compañía quizá no sea tan mala idea.


Miriam Laville ha estructurado el libro en catorce partes diferenciadas que funcionan como artículos individuales hace que sea una obra muy original. En esos breves capítulos hace un repaso de los distintos modelos de hombres que nos podemos encontrar. Por mencionar algunos, están: El Hombre Pegatina (ese que no se te despega ni cuando vas al baño), El Atormentao (tiene tantos problemas, el pobre. Y tú, claro, más que su novia eres su pañuelo) y el tipiquísimo Peter Pan (ese que a los veinte, a los treinta e incluso a los ochenta sigue teniendo una mentalidad de tres años. De estos hay a patadas.)

Hay que decir, eso sí, que las generalizaciones del libro buscan un efecto cómico y que, como toda generalización, hay una parte de verdad y otra de exageración.

Un libro ágil y breve, de fácil lectura y muy humorístico. Además, con una tipografía bien grande que agradecemos los que empezamos a tener vista cansada.