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lunes, 2 de junio de 2014

Fassbender en mis sueños



La otra noche tuve un sueño cortito pero interesante con Michael Fassbender. Vaya por delante que, objetivamente, Fassbender es un señor muy atractivo y tiene de todo y muy bien puesto. Pero no me acaba de alterar la hormona, no sé por qué. Me da una sensación –tan estúpida como cualquier otra- de que no me merece confianza. Por eso me ha sorprendido soñar con él.

Al parecer, me encontraba en un rodaje donde Fassby, muy guapo él, vestía una camisa blanca suelta, tipo pirata, con mangas anchas y profundo escote en V. Le pido que se haga una foto conmigo. Sintiéndolo mucho, no puede, -me dice- porque la ropa que lleva es propiedad de la productora y no se puede difundir sin permiso. ¿Y qué le replico yo?: “Quítatela.”

Estaréis pensando que no tengo vergüenza ni la conozco. Os recuerdo que es un sueño y que en la vida real soy modosita y pavisosa. Y hasta ahí puedo contar porque no recuerdo más. Bueno, el caso es que me ha gustado el sueñecito.

martes, 16 de abril de 2013

Pesadilla




Vais a pensar que estoy loca cuando os cuente un sueño que tuve la otra noche, el más raruno relacionado con famosos que recuerde. Lo peor es que llegué a pasar mucho miedo y me desperté con el corazón acelerado. Partiendo del sinsentido del mundo onírico, hay que ver la capacidad de provocarnos emociones aunque el punto de partida sea de lo más absurdo.

Veréis: había una chica que me acosaba porque quería casarse conmigo cuando yo no correspondía a sus deseos. Y no porque tenga nada en contra de las lesbianas, sino porque la individua en cuestión no cesaba de tirarse de la minifalda hacia abajo para evitar que se le asomase de entre las piernas semejante atributo viril que dejaba a Nacho Vidal a la altura del betún. Era como el hombre elefante pero cuya desproporción no residía en la cabeza. Tampoco tengo nada contra los transexuales pero me aterraba el dolor que me pudiese producir con tal arma de destrucción masiva.

Huyendo de esta pobre chica (¿qué culpa tengo yo de ser tan irresistible?) llega por fin la policía a rescatarme, dos aguerridos agentes me meten en una furgoneta y salimos disparados. Estos miembros (ejem) del orden eran nada menos que Gerard Butler –más o menos predecible, teniendo en cuenta cuánto me gusta- ¡y Tito Vilanova! ¿A qué santo se cuela el entrenador del Barça en mis sueños? No está mal el hombre pero tampoco sería mi primera elección a la hora de elegir compañía onírica. Lo cierto es que ellos también parecían aliviados de dejar atrás a mi perseguidora. Y aquí me desperté. Lástima, porque creo que a continuación los polis cumplirían con su deber de tranquilizarme, quitarme los miedos e ilustrarme en cuanto a las propiedades de los sándwiches. Ese si hubiese sido un sueño en condiciones y no el que tuve.


Mejor no aventurar posibles interpretaciones. Como dicen en El nombre de la rosa: “Si algún día alguien llegase diciendo que es capaz de extraer la verdad de nuestros sueños, ese día sí que estarán próximos los tiempos del Anticristo".

¿Vosotros también soñáis cosas tan extrañas o soy yo la única pirada?



miércoles, 2 de marzo de 2011

Infidelidad onírica



Hace unas noches soñé que me daba un buen morreo con el actor catalán Santi Millán, muy aficionado a los besos, lo mismo con una bella señorita en un jacuzzi que con un sorprendido Jose Coronado en una ceremonia de los Goya. Tendré que ponerlo en nómina pues es la segunda vez que este hombre aparece en mi mundo onírico, en la primera se enrollaba con nuestra amiga Ana, como ya conté por aquí en noviembre de 2008. Si queréis recordarlo, id a http://cosasmias-cosesmeues.blogspot.com/2008/11/qu-cosas-tienen-los-sueos.html



Volviendo a mi sueño, yo era consciente de que ese beso, intenso y apasionado, era el primero y el último. Lástima que no lo pudiera disfrutar sin remordimientos pues mi Pepito Grillo me planteaba si contárselo a Pedro o no. Sopesando pros y contras, servidora optaba por la segunda opción. Si no se iba a repetir, ¿para qué hacerle sufrir si al fin y al cabo la infidelidad no había sido tan flagrante? Si se lo decía, cabía la posibilidad de que, incluso perdonándome, me lo restregase por cara a la menor ocasión. O sea que chitón. Y aquí se acaba lo que recuerdo del sueño.

No creo que en la vida real me tope con tal dicotomía. Por si acaso, creo que tengo definida mi postura. ¿Hago mal en tomar la callada por respuesta? Amigos míos, si tuvieseis un desliz de poca monta como éste, ¿se lo contaríais a vuestra pareja? Agradecería conocer vuestra opinión.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Qué cosas tienen los sueños


Os voy a contar el sueño que tuve anoche, supongo que influenciada por haber visto antes de acostarme Lex, la serie de abogados de Antena 3, uno de cuyos actores se inmiscuyó en mi subconsciente. De lo que no tengo ni idea es de por qué la protagonista del sueño fue nuestra amiga Ana. Dedicado a ti va, con el deseo de que no te moleste.

Al parecer, Ana estaba pasando unas semanas en Agost, en concreto en el edificio donde vive mi sobrino Toni (ya es raro porque allí no hay más viviendas que la suya). Otra amiga (no consigo recordar quién) y yo, viendo a Ana un poco baja de moral y sabiendo que últimamente no tenía pareja, le preparamos una encerrona con Santi Millán. Aquella amiga argüía que la fama del catalán de ligón sinvergüenza y pendón desorejao (su personaje prototípico) no lo hacía recomendable para Ana, a lo que yo argumentaba que al menos una canita al aire la animaría. Así pues, los encerramos en una habitación. De lo que allí pasó no puedo dar detalles puesto que no lo vi. Sí puedo constatar que ambos salieron con expresión arrebolada y ojitos de carnero degollado, y que antes de despedirse Santi le preguntaba a Ana si podría ir a visitarla si alguna vez se acercaba a Cáceres, a lo que ella respondía afirmativamente.

Y ahora me pregunto: el hecho de ceder a una amiga, aunque fuese en sueños, a un tío así que, pese a no ser un guaperas al uso, para mí tiene su puntito de morbo, ¿fue un gesto de amistad y generosidad o simplemente gilipollez onírica? Para una vez que me pasa algo interesante en sueños no soy la actriz principal. No me digáis que no tiene delito la cosa. El caso es que ni siquiera sé si a Ana le gusta Santi Millán, ya me lo dirás, querida amiga. A lo peor ni me lo agradeces.