viernes, 12 de septiembre de 2014

En el ojo de la tormenta



Sinopsis:
En el transcurso de un solo día, la ciudad de Silverton es azotada por una serie de tornados sin precedentes. Toda la ciudad está a merced de ciclones erráticos y mortales, mientras que los cazadores de tormentas predicen que lo peor está aún por llegar. La mayoría de las personas buscan refugio, mientras que otras corren hace el vórtice, poniendo a prueba hasta dónde está dispuesto a llegar un cazador de tormentas para conseguir esa foto única que solo se hace una vez en la vida. 



Fuimos al cine a ver En el ojo de la tormenta. A Pedro le gustan las pelis de catástrofes y a mí… A mí me gusta Richard Armitage con la cara descubierta y el agua calándole la camisa, a qué intentar ocultarlo. Lo malo es que es la versión doblada, claro está. En una web de descargas la vi anunciada en VOSE y me lancé como una posesa a bajarla por oír a Rich, incluso a pesar de la probable mala calidad de imagen. Imaginaos mi carita cuando me encuentro que ¡estaba doblada al ruso! Huelga decir que la borré ipso facto.

En cuanto a la película, tiene elementos novedosos, como la narración desde el punto de vista subjetivo de varias cámaras, personales y profesionales y cierta crítica a esta sociedad multimedia que nos atonta. Es el signo de nuestros tiempos: todo queda registrado.

Si no fuera por la presencia de Armitage, la peli solo sería una versión un poco mejorada de los telefilmes de catástrofes de serie B que emite Cuatro en las tardes del fin de semana. Una lástima que el talento de este actorazo no se aproveche en otras producciones de mayor repercusión, aparte de El hobbit.


Catarata



Hace meses que tenía intención de cambiar de gafas tan pronto como cobrase la paga extra de verano porque notaba que perdía vista, lo que achaqué al avance de la edad. Más de una amiga ya se ha pasado a las lentes progresivas, por lo que no me había alarmado. Aun así, cuando fui a mi médica de cabecera por Pascua me hizo un volante para la consulta de Oftalmología. Al pedir la cita, la señora del mostrador me advirtió de que era de las especialidades que más retraso llevaba, de 2 a 3 ¿meses? ¡No! ¡Años! Para reír por no llorar.

A finales de mayo hubo en el centro social una revisión de la vista como prevención del glaucoma, a priori destinada a la tercera edad. El conserje me dijo que podía ir quien quisiese, que de hecho buena parte de los compañeros de trabajo se sometería al examen. Se me cayó el mundo cuando me diagnosticaron una catarata en el ojo derecho. Estaba tan chafada que ni ganas me quedaron de ponerlo en el blog.

Lo primero que se me ocurrió fue volver a pedir cita con mi médica de cabecera  a ver si me enviaba a Oftalmología por urgencia y así acortar el periodo de espera. Se negó. Lo volví a intentar semanas después y la doctora sustituta accedió.

Tres meses después (bien poco comparado con la demora que suele haber) fui a la consulta. Pasé por dos profesionales, un óptico y un oftalmólogo, presumo, y por unos cuantos aparatos. Me dilataron las pupilas y me torturaron con unas luces intensas que me hicieron sentir como un vampiro cuando se enfrenta a la verdadera muerte. Todo lo di por bien empleado cuando la conclusión a la que llegaron fue que ¡no tengo cataratas! ¡Tengo un ojo vago! ¿A la vejez un ojo vago?, pregunté. Resulta que no, que siempre lo he tenido. ¿Y desde los 17 años llevando gafas y pasando por muchos oculistas nadie me lo había detectado? En fin...

Como el problema ahora es la vista cansada, toca cambiar de gafas a unas con cristales progresivos. ¡Qué precios, la madre del cordero! Me habría salido más barato ir a Londres a ver a Richard Armitage con mi amiga. Menos mal que se pueden financiar a doce meses sin intereses. Gracias a Dios que me he acostumbrado enseguida a ellas y ya puedo leer sin problemas.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Benedict Cumberbatch y el reto del agua hELAda



Ya sabéis que el acontecimiento del verano ha sido el reto de mojarse por la ELA. Desde que empezó la campaña, no dudé de la participación de mi querido Benedict Cumberbatch. No en vano, desde que encarnó a Hawking siempre se ha hecho eco de la necesidad de recaudar fondos para la investigación y colabora activamente en la fundación.

Ha habido toda clase de vídeos de famosos mojándose. Algunos buenos. Otros, realmente notables. Pero el de Ben es difícilmente superable. En todos los sentidos. Juzgad por vosotros mismos.

Tuiteo con Lorenzo Silva


Como ya os he puesto antes, soy una gran admiradora del escritor Lorenzo Silva, tanto que lo sigo en Twitter. Siempre que le he comentado algo ha tenido la amabilidad de responderme, lo que muestra que es todo un caballero. He de agradecerle el detalle pues no todo el mundo obra igual.

Me hizo especial ilusión este intercambio de tuits del pasado junio, que aún no había tenido ocasión de compartir con vosotros.





Texto del Tweet

Los cuerpos extraños


Sinopsis:
Mientras pasa el fin de semana en familia, el brigada Bevilacqua recibe el aviso de que el cadáver de la alcaldesa de una localidad levantina, cuya desaparición había sido previamente denunciada por el marido, ha sido hallado por unos turistas en la playa. Para cuando Bevilacqua y su equipo llegan y se hacen cargo de la inv estigación, el juez ya ha levantado el cadáver, las primeras disposiciones están tomadas y se está preparando el funeral. El lugar es un avispero en el que se desatan todo tipo de rumores sobre la víctima, una joven promesa que venía a romper con los modos y corruptelas de los viejos mandarines del partido y que apostaba por renovar el modo de hacer política. Además, el descubrimiento de su agitada vida sexual, que puede calificarse de todo menos insípida, arroja sobre el caso una luz perturbadora. Pero no hay mucho tiempo para indagar y en esta ocasión Bevilacqua y Chamorro deben apresurar una hipótesis en un fuego de intereses cruzados, en el que la causa de la joven política es también la causa de la integridad personal, de la que el país entero parece haberse apeado.


Esta es la novela que me regalaron mis alumnos en el fin de curso. Me admira la escritura de Lorenzo Silva, tan ponderada, tan elegante, tan amena. Sigo las peripecias de Vila y Chamorro desde la primera novela de la saga y es una delicia observar sus evoluciones, libro a libro. Rubén, que viene a ser de mi misma edad, ha madurado y sus reflexiones sobre los cambios de la sociedad, sobre sus vivencias con el paso del tiempo, bien pudieran ser las mías. Esta novela aún me toca más de cerca porque está ambientada en la Comunidad Valenciana, con su luz mediterránea pero más con sus sombras corruptas que pueden desembocar en el asesinato. Y qué finura tiene el señor Silva para llevarnos de personaje en personaje, de sospechoso en sospechoso, sin juzgar, desde la mesura, a veces esforzada porque hay individuos que no se merecen piedad, pero sin perder el sentido común.


Posdata: El 6 de mayo de 2026 conocí a Lorenzo Silva y me firmó el libro.



Lucy


Sinopsis:
Scarlett Johansson da vida a una mujer obligada a ejercer de mula (de drogas) y que adquiere poderes sobrenaturales cuando la bolsa de la droga se rompe y los narcóticos entran en contacto con su cuerpo. Entonces, se convierte en una máquina de matar, adquiere una memoria prodigiosa y la velocidad del rayo.  

Íbamos a ir a verla al cine un miércoles, día del espectador, pero nos surgió algo que nos lo impidió. De lo cual me alegré porque la vi del bajanini y me pareció tan de Luc Besson como era de esperar: combinación de actores, joven y veterano, de la industria americana, movimientos de cámara que harían parecer al zoom de Valerio Lazarov una sardana, persecución de coches por el París más turístico, villanos preferentemente orientales, y así podría seguir con más lugares comunes que se repiten en la factoría bessoniana, sea director o productor.
Además, los científicos afirman que eso de que solo usamos un 10 % de la capacidad cerebral es una patraña, por lo que ni el argumento se sostiene. 
Acabé con dolor de cabeza, como con un mal colocón. Y eso que nunca me he drogado.


domingo, 7 de septiembre de 2014

De vacaciones en Galicia

Aprovechando los 6 días de vacaciones que me quedaban he aprovechado para cambiar de aires, y de paso de calores, y me he ido unos días a Galicia, concretamente a Vigo, ciudad que conozco perfectamente, ya que he ido allí desde la más tierna infancia. Hasta biberón tomé allí. Tengo allí familia, aunque mi tía precisamente estaba aquí en Jaén, pero estaban allí mis primos a los que he visitado, y por vez primera no me he hospedado en casa de la familia, si no en un hotel justo al lado del puerto, del que mi madre tiene mucha gana desde hace tiempo de ir al mismo, el "Bahía de Vigo", cuando ha visto las fotos más ganas aún le han entrado. Galicia es una tierra que siempre me ha atraído bastante por varias razones, una de ellas parte de su gastronomía como el delicioso caldo gallego que tomé para comer en uno de los chiringuitos que hay por allí en la zona de guiris, quienes hayais visitado alguna vez la ciudad, seguro que conocéis el "Mercado Da Pedra", en la parte antigua. La foto está hecha en la barriada de Bouzas, menuda caminata que me pegué, en el paseo marítimo donde hay estatuas de bichos marítimos como el cangrejo con el que estoy, me llevó mi prima y su marido. Y 34 años después volví a navegar por la Ría en los típicos paseítos en barco, ahora mucho más modernos, y me fui a Cangas de Morrazo. Está muy cambiado el pueblo. Y los 3 días completos no dieron para mucho más, bueno, para visitar el Corte Inglés y el Mediamarkt que estaba justo enfrente de donde paraba. Ah, y para degustar los deliciosos churros de la cafetería Bonilla, si vais algún día eso es antes que el marisco.