Parece mentira, pero ya han pasado 25 años desde que Julia Roberts
conquistara a medio mundo con la historia de esta Cenicienta moderna de
Hollywood Boulevard que acaba rescatando a su príncipe azul. En efecto, tal
día como hoy, 23 de marzo, del año 1990, se estrenaba en Estados Unidos la adorada
comedia romántica Pretty Woman, dirigida por Garry Marshall.
Vamos a gastar aquí una cantidad indecente de dinero, y
necesitamos mucha más gente haciéndonos la pelota, porque eso es lo que
nos gusta. ¿Quién no ha soñado con decir esta frase, Visa Oro en mano, de tiendas por Rodeo Drive o incluso en cualquier centro comercial?
No sé qué tiene este cuento de hadas, porque es más irreal que la ciencia ficción, para arrasar en audiencia cada vez de las innumerables veces que la han repuesto en televisión.
Según
Cinemanía, lo curioso es que la
Pretty Woman que todos conocemos, esa que resucitó la comedia romántica como género, fue concebida como un drama social, realista y deprimente por
el guionista J. F. Lawton,
un cachorro del cine
indie con ganas de epatar. La primera versión de su libreto se titulaba
$ 3.000 (el precio que la
prosti cobra
por cada ‘servicio’) y tenía bien poco de encantador: en él, Vivian era
una yonqui enganchada al crack, y ansiosa de cobrar su tarifa para
costearse un viaje a Disneylandia.
El financiero Edward
Lewis, por su parte, quedaba como un maldito bastardo: su acuerdo con
la prostituta habría prohibido a ésta consumir drogas mientras éste
estuviera en vigo (con lo cual, Vivian se habría pasado todo el metraje
sufriendo un mono
del tamaño de King Kong) y, para colmo, acababa dejándola tirada a ella al final (en una escena extremadamente patética) para casarse con su muy adinerada novia
. ¡Menudo cambio de guion!
El tiempo no pasa en balde pero a unos se les nota más que a otros, como se ve en la foto de la reunión de protagonistas y director un cuarto de siglo después.