Para el viernes 21 se anunciaba tregua de lluvia y me apetecía coger el autobús para darme un garbeo por un centro comercial sin propósito ni rumbo fijo. Hasta ese extremo estaba harta de la lluvia. En el autobús trabé conversación con una paisana que me contó sus planes para la tarde: ir a El Corte Inglés a cambiar unos pantalones y luego a la Fnac a la presentación de un libro. Como sabéis que esto último me pirra, le pregunté si me podía acoplar a su plan, que me gustaba mucho más que el mío inexistente. Mirad por dónde paseé por el centro de Alicante, que no suelo frecuentar porque no lo conozco lo suficiente. Pensad que toda mi vida me han llevado y traído a todas partes, por lo que no desarrollé el sentido de la organización y me pierdo en un duro de bosque.
En el trayecto del autobús mi paisana me estuvo contando que la autora era una tal Isabel Muelas Garrido, a la que seguía en redes cuando hablaba de su hijo, el pequeño Martin, y su lucha contra el cáncer, guerra que, por desgracia, perdió. La madre ha escrito un libro, Martin no puede solo, contando el proceso, además de crear una fundación. La mujer es encantadora, lástima conocerla en una situación tan poco propicia. Por supuesto, compré el libro que a saber cuándo leeré. Sin comerlo ni beberlo, pasé una tarde diferente y estupenda.
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