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jueves, 24 de agosto de 2017

Con el doble de Martin Freeman





Si pensabais que por fin había acabado la serie de relatos asturianos, siento desilusionaros pues me he topado con esta foto. 

Carolina y yo nos asombramos del parecido de un camarero del hotel con el actor Martin Freeman. La última noche me lo topé de frente y no me resistí a preguntarle si le había comentado alguien su semejanza con el actor inglés. Respondió que no pero admitió que le echaba un aire. Muy amablemente accedió a la foto que aquí figura.

También había otro camarero que se parecía a Simon Pegg, pero con él no tengo testimonio gráfico.

martes, 22 de agosto de 2017

Cudillero





La última localidad que visitamos fue Cudillero, localidad marinera de singular configuración física, escondida desde la mar y desde la tierra, y descolgada en casas de mil colores, que dan forma a su conocido y fotografiado anfiteatro.


El día 25 después de desayunar nos dispusimos a enfrentar los 900 kilómetros de regreso a casa y al calor sofocante no hemos dejado de sufrir desde entonces. Asturias nos encantó no solo por sus paisajes naturales e históricos sino por sus agradables temperaturas fresquitas. Si no estuviera tan lejos, seguro que volveríamos más a menudo.



lunes, 21 de agosto de 2017

Cabo Vidio




El día 24 fuimos al cabo Vidio, al oeste del litoral de Asturias, a menos de 10 kilómetros de la bella localidad de Cudillero, adonde iríamos después. Desde allí se puede ver puntos atractivos como la Estaca de Bares en Galicia, o el Cabo Peñas en Asturias.


Impresionan los acantilados tan escarpados. Las vistas son preciosas y sobrecoge la inmensidad del mar y el poder de las olas.
 


jueves, 17 de agosto de 2017

Con Carolina y José Ángel




El día 23 lo consagramos a la exaltación de la amistad. Hasta ahora no os había comentado que mi querida amiga Carolina había hecho el esfuerzo de dedicarme unos días de sus vacaciones para acompañarme en el mismo hotel. Por cierta política de la organización en la que viajábamos no le permitieron venir con nosotros en las excursiones, de modo que no pudimos compartir tanto tiempo como habría sido de desear. Pero el que pasamos juntas fue de calidad.

Miradnos aquí tomando un piscolabis en la terraza del campo de golf del hotel, cual superpijas potentadas. El intento de selfi no salió tan mal, dado que no tenemos los brazos de Pau Gasol.




Y para acabar de presumir de amigos, mi querido José Ángel condujo los casi 300 kilómetros que le separaban de su Zamora. No me podía creer que hubieran pasado diez años desde que nos vimos por última vez, cuando fuimos a verlo en la Semana Santa de 2007.


Aunque no voy a decir eso de que tengo unos amigos que no me merezco, porque yo tampoco estoy mal en ese terreno, lo cierto es que quiero muchísimo a estos dos seres y que valoro de corazón que estén en vida pese a la distancia.




Ribadesella



Después de comer en Cangas de Onís, de camino al hotel, paramos en Ribadesella, famosa por ser la meta de una de las carreras de piraguas más conocidas en el mundo, el Descenso Internacional del Sella, que se celebra cada año el primer sábado de agosto, y que es la única fiesta asturiana declarada de Interés Turístico Internacional.

Esta visita relámpago me dio la oportunidad de volver a ver a mi amiga Mabi, que reside allí. No tuvimos más tiempo para disfrutar de la localidad como se merece, pero me llevé una grata impresión.