miércoles, 23 de enero de 2013

El lado bueno de las cosas




Sinopsis:
Tras pasar ocho meses en una institución mental por agredir al amante de su mujer, Pat (Bradley Cooper) vuelve con lo puesto a vivir en casa de sus padres (Robert De Niro y Jacki Weaver). Determinado a tener una actitud positiva y recuperar a su ex-mujer, el mundo de Pat se pone del revés cuando conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence), una chica con ciertos problemas y no muy buena fama en el barrio. A pesar de su mutua desconfianza inicial, entre ellos pronto se desarrollará un vínculo muy especial que les ayudará a encontrar en sus vidas el lado bueno de las cosas.

Esta es una especie de comedia romántica donde el primer factor prima sobre el otro. Trata con amabilidad un tema tan delicado como las enfermedades mentales, cómo enfrentarse a ellas, cómo convivir con ellas. Me imagino que la realidad no será tan fácil de llevar como la que se nos muestra, al igual que habrá diferentes grados de cordura en este tipo de situaciones.

En resumen, nos cuenta aquello tan refranero de que “de músico, poeta y loco, todos tenemos un poco”, con el suficiente optimismo para que en las peores situaciones sepamos hallar ese lado bueno de las cosas al que da título la peli.

Tanto el guapo Bradley Cooper como Jennifer Lawrence están espléndidos (de ahí sus respectivas nominaciones al Oscar) y Robert de Niro tiene el mérito de no estar tan cargante como es habitual en él.


Adiós a 'Fringe'



El último episodio de Fringe me ha dejado un sabor agridulce tras seis temporadas acompañando a los personajes en su encuentro con fenómenos paranormales (Ojo, no confundir con fenómenos para anormales, que esos son para los de Gandía Shore). No ha sido mal manera de terminar al acordarse de los fans con tantos guiños que nos remiten a situaciones pasadas. Lástima de lagunas y cabos sueltos que quedan sin resolver.

No obstante, el mayor mérito de la serie es que Pedro, que en su vida ha estudiado ni hablado inglés, se viera casi todas las temporadas en VOSE. Y a partir de ahí, otras.


martes, 22 de enero de 2013

Hablando bien clarito: de sobres y otras corruptelas

Qué hacer con la corrupción

Hay que regular a los partidos políticos desde fuera, como en Alemania

El funcionamiento de los seres vivos, de los motores de explosión y de los organismos sociales produce, inevitablemente, residuos tóxicos que se deben eliminar. Si no se hace, sobrevienen la muerte y la descomposición. De ahí la existencia de los riñones, de los tubos de escape y de la regulación de los partidos políticos, por ejemplo.
En todos los sistemas políticos hay corrupción: es tan consustancial con la política como el monóxido de carbono con el automóvil. Por ello, en las democracias avanzadas, existen leyes que regulan la actividad interna de los partidos políticos. Esta regulación impone los mecanismos de reciclaje de toxinas que permiten que la democracia siga funcionando de manera saludable. El nivel insoportable que ha alcanzado la corrupción política en España se debe a la ausencia de reciclaje de los residuos tóxicos que generan nuestros partidos. La democracia española es como un cuerpo sin riñones o un coche sin tubo de escape.
La ley española de partidos políticos está vacía de contenido y permite que, en la práctica, los partidos se autorregulen. Esto es una anomalía gravísima e insólita en las democracias avanzadas. Los partidos políticos no deben autorregularse porque son entidades especiales a las que se les reconoce el monopolio de la representatividad política y se financian con recursos públicos. Este reconocimiento no debe darse sin un riguroso control legal para evitar que los partidos acaben, como en España, convirtiéndose en élites extractivas. En Alemania, por ejemplo, la ley obliga a los partidos a celebrar congresos bienales, a que los delegados en estos congresos sean elegidos por votación secreta entre los militantes, a que los candidatos a cargos electos sean elegidos en primarias, a someterse a auditorías externas… El sistema genera competencia entre los dirigentes y los candidatos a serlo. Como no puede ser de otra manera, los mecanismos de reciclaje de residuos son la democracia interna, la transparencia y la competencia. ¿Hay corrupción política en Alemania? Por supuesto que la hay, pero los mecanismos legales previstos evitan una espiral degenerativa y contagiosa como la española. La corrupción puede llegar al tobillo, pero el drenaje impide que llegue al cuello.
No hay que esperar que el sistema actual se regenere de manera endógena
En España los congresos los convocan las direcciones partidarias cuando les conviene, los candidatos son nombrados por cooptación, gran parte de los afiliados son cargos públicos o allegados, las auditorías las hace el Tribunal de Cuentas —cuyos miembros son nombrados por los partidos— con años de retraso… ¿Por qué no hay sistemas de dragado de residuos en la política española? Porque en la Transición se decidió potenciar la estabilidad de los partidos cediendo un poder casi ilimitado a sus cúpulas dirigentes. Pesaba mucho el recuerdo de la inestabilidad política durante la II República y se confiaba en que partidos estables dieran lugar a una democracia estable. Además, se creía que este tipo de partidos era una garantía de unidad política ante el proceso descentralizador del Estado de las Autonomías. Hoy hay que reconsiderar esa decisión, porque el precio que se ha pagado por ella ha sido excesivo.
La falta de competencia interna y de control externo en los partidos españoles ha tenido dos consecuencias. Primera, una corrupción a la que no es posible poner límites y que tiene efectos cancerígenos. No se trata de cargos cometiendo delitos o de partidos buscando dinero extra. Se trata de empleados y políticos integrados en los aparatos que los utilizan para enriquecerse sin control o para conseguir ingresos adicionales escapando al control de Hacienda. De la corrupción individual se ha pasado a una fase institucional. La segunda consecuencia ha sido la degeneración de la competencia técnica y capacidad de liderazgo de nuestros políticos, cooptados en base a su fidelidad a las cúpulas en cada vuelta del torno electoral con grave detrimento de su iniciativa e independencia de pensamiento, pese a la supervivencia en los engranajes partidarios de muchas personas capaces y honestas.
¿Qué hacer? No hay que esperar que el sistema actual se regenere de manera endógena. No lo hará. Y la solución no pasa por más fiscalía y más tribunales. Eso es necesario, pero insuficiente. Hay que regular a los partidos españoles desde fuera, como en Alemania. Hace falta una nueva ley de partidos políticos que imponga la democracia interna y la transparencia, es decir, que obligue a tener mecanismos de reciclaje de residuos tóxicos. Esto es lo último que hará una élite extractiva porque vive de la opacidad y de la cooptación. La reforma habrá que hacerla contra la resistencia numantina de las élites partidarias, que antes prefieren pasar por el juzgado de vez en cuando que someterse a controles externos. Es necesario un amplio movimiento ciudadano para exigir una Ley de Partidos como la alemana, que imponga congresos periódicos, que obligue a que los delegados se elijan por sufragio secreto entre la militancia, que obligue a hacer primarias para elegir a todos los candidatos a cargos representativos, y que obligue a auditorías externas independientes. Se tendría que recoger firmas para llevar una propuesta de ley en este sentido al Congreso de los Diputados. ¿Quién se va a oponer públicamente?
[José Antonio Gómez Yáñez y César Molinas son politólogos.

Degradante

La mujer en muchas partes del mundo no es persona, es una cosa o animal inferior, de inteligencia nula al que se puede violar en masa (casos recientes de India) o prohibirles muchas cosas (mundo musulmán). Aquí en España tenemos carteles como éstos (sabéis si se da el equivalente en hombres? a que no?)

Hemos tocado fondo en corrupción

Qu
é bien, el ex-tesorero del PP Bárcenas tenía 22 millones de euros en una cuenta en Suiza? De donde proceden? De sus negocios en hispanoamérica? Jajajajaja...

Repartía Bárcenas sueldos en dinero negro a altos dirigentes del PP? A los dirigentes actuales no les consta.  Se podrá probar? Ya digo yo que no.  Y la investigación que abre ahora el PP también digo yo que será caca de vaca. Nada, todo quedará en nada y Bárcenas y los "sobrecogedores" no irán nunca a la cárcel, la justícia española nunca resuelve nada, las pruebas se declararan nulas como en el caso Naseiro u algún jurado popular les declarará inocentes como en el caso Camps.

Y los ciudadanos seguirán sin castigar con su voto a los partidos corruptos y los recortes de ahora nos afectarán a todos.  Ojalá en las elecciones ganen por mayoría partidos minoritarios... y cuando se vicien a corruptelas, dos patadas y a la calle y que entren otros... y si se reincide... fuera... Es la única manera de acabar con la corrupción.  Si no seguiremos siempre igual.

lunes, 21 de enero de 2013

Con Juan Ibáñez, de 'El hormiguero'



Aunque haya pasado más de un mes, me acabo de dar cuenta de que faltaban fotos por poner de mi escapada a Madrid. Obviaré la consabida con el oso y el madroño, pero quiero compartir esta más especial.

Fue una grata sorpresa encontrarme el domingo 17 de diciembre por el centro de Madrid a Juan Ibáñez, de El hormiguero. Aparte de ser copresentador y guionista, interpreta al personaje de Trancas, una de las dos hormigas-mascota del programa, proporcionando voz y movimiento a las marionetas durante el programa, excepto en las secciones en las que aparece como sí mismo.

El chico estuvo encantador, nos dio dos besos a mi hermana y a mí, y accedió gustoso posar para la foto. Lamentó la prisa pero lo estaban esperando en Callao para rodar una sección del programa. Nos invitó a acompañarlo pero mi hermana y yo preferimos seguir paseando por Madrid, conociendo estampas tan típicas como la Plaza Mayor en Navidad o la Marea Blanca de los manifestantes contra la privatización de la  Sanidad. Para sumarse a esta, vi que avanzaba a buena zancada Pedro Zerolo, diputado del PSOE. Lo saludé pero no lo paré porque lo vi con prisas. Si no, hubiese habido foto al canto.

'Polònia' y 'Los Miserables'




El programa Polònia, de la TV3 catalana, destaca por las parodias de la situación política de su tierra y del resto del estado español. Esta es muy divertida y, como siempre, real como la vida misma.

Mariano Rajoy (Queco Novell) se convierte en el protagonista de Los Miserables. Un musical sobre la corrupción que se reproduce por toda la Península. El presidente, acompañado del ministro Alberto Ruiz-Gallardón (Bruno Oro), intenta sacar adelante la ley de transparencia. Pero no le será fácil, viendo comó está el panorama.