domingo, 15 de abril de 2018

sábado, 14 de abril de 2018

Pyongyang



Sinopsis:
Pyongyang nos permitirá descubrir cómo es la vida en Corea del Norte vista por un dibujante canadiense que se marcha a trabajar como supervisor de dibujos animados europeos realizados en la capital norcoreana. Estamos ante un libro que refleja de forma magistral el día a día en uno de los regímenes totalitarios más cerrados del mundo. Las sorprendentes anécdotas que cuenta el autor, sirven de contrapunto frente al horror de la dictadura. Pyongyang es un reportaje apasionante realizado por un autor dotado de una mirada aguda y nada complaciente.
Guy Delisle llevó a Corea el 1984 de George Orwell que da a leer a su intérprete. Pyongyang es una visión realista de un país en el que la pesadilla de Orwell se ha convertido en realidad, pero todo ello tratado desde la rigurosidad del periodista, la perplejidad de un occidental y la ironía de un viajero curtido.

Estoy agotando el stock de novelas gráficas de la biblioteca local. Suelo tomarlas prestadas para intercalarlas entre novelas más voluminosas porque normalmente no exigen tantas horas de lectura. Muchas veces no valen la pena, pero esta me ha interesado mucho.


Más que novela, se podría enmarcar en el género documental. Aunque ahora las noticias hablan de minúsculos avances aperturistas de Corea del Norte ("Corea la buena", que diría el humorista David Broncano), este libro se publicó en 2003, y no creo que haya cambiado tanto en quince años, aparte de que el poder ha pasado de padre a hijo.

El autor canadiense Guy Delisle dibuja y relata sus vivencias como extranjero trabajando unos meses en una dictadura tan extrema y extraña que no parece de este mundo ni de esta época. A través de sus ojos y su pluma, alucinamos con semejante hermetismo de cara al exterior y el nivel de lavado de cerebro al que llega su población. O a lo peor es simplemente pavor de las represalias o el internamiento en un campo de reeducación. Menudo eufemismo.


Como muestra, este ejemplo: El autor se extraña de no ver discapacitados por las calles. Preguntado por ello, el guía, obligado acompañante, le responde: "No hay... Somos una nación muy homogénea y todos los norcoreanos nacen fuertes, inteligentes y saludables." A lo que el autor añade: "Y por el tono de voz creo que lo pensaba de verdad. ¿Hasta qué punto se puede manipular el cerebro de un individuo? Puede que aprendamos algo sobre el tema cuando el país se abra o se hunda."

Además de lo fascinante que cuenta, los dibujos en blanco y negro son claros y simpáticos, lo que ameniza aún más la lectura. Todo un acierto.


Una razón para vivir




Sinopsis:

Cuenta la historia real de Robin, un joven atractivo, brillante y aventurero cuya vida da un giro drástico cuando la polio le deja paralizado.

Mi principal prevención contra esta película era la presencia de Andrew Garfield, un actor que no me cae bien. Aun así, he de reconocer que su labor actoral aquí es impecable.

Esta nueva muestra de la discapacidad en el cine, a pesar de los múltiples tópicos en los que incurre, aporta la historia de los avances en los dispositivos que nos facilitan la vida a los que tenemos necesidades extra, como la silla con respiración asistida de la película. Gracias a ella, el protagonista logró salir del hospital, de casa después y del país a continuación. Valga mi homenaje y mi agradecimiento a esos inventores.

Volviendo a la película, dirigida por Andy Serkis, más conocido por mí por su labor actoral, se deja ver sin ser especialmente de calidad. Si no fuera por la calidad de los actores, rozaría peligrosamente el nivel de telefilme de sobremesa. Lo que me parece patético es el título que le han puesto en español, en lugar de Respira, que sería la traducción del original Breathe.

viernes, 13 de abril de 2018

Día Internacional del Beso




Leo que hoy es el Día Internacional del Beso, por tanto os envío uno bien grande a todos los que me estéis leyendo.





Esclavas



Sinopsis:
Esclavas es una novela gráfica con muchas preguntas y alguna respuesta, donde se muestra desde la positividad el potencial que tenemos como individuos para producir cambios en las realidades que no nos gustan. Una obra donde las historias de los protagonistas masculinos son ficticias pero reconocibles y donde las vidas de las protagonistas femeninas son reales y están ocurriendo en este momento delante de nuestros ojos.

Este libro es un puñetazo a la conciencia de la sociedad. No se puede englobar en la categoría de novela gráfica sino que se trata más bien de una amalgama perfectamente articulada que incluye historias de prostitutas de diversa procedencia, clientes que no acaban de ser conscientes de que están perpetuando una esclavitud en el siglo XXI y datos estremecedores del problema, como que España es el primer país europeo y el tercero mundial consumidor de prostitución tras Tailandia y Puerto Rico.

Visualmente es un libro atractivo de leer. Para realzar la cruda y necesaria narración de Alicia Palmer, sobresalen los dibujos de Bosco Rey-Stolle, que dan vida en blanco y negro a las esclavas sexuales procedentes de Europa del Este, África o Brasil, entre otras, y en color a los hombres de aparente buena voluntad que nadie calificaría de puteros.

Un dato que me ha sobrecogido es que los mayores consumidores de sexo pagado son los hombres entre 16 y 35 años. En una época de mayor facilidad de entablar relaciones sexuales consentidas, parece ser que los hombres pagan por sexo para experimentar una sensación de poder sobre otro ser humano. Qué mal habla este dato del ser humano.

Para continuar con el tema, recomiendo la lectura de Milena o el fémur más bello del mundo.



Involución (II)



Pensaba que este chiste os lo había puesto ya, pero no: se trataba de otra involución, aunque no sé cuál es peor.

Almuerzo de Guapetonas



Menos mal que en la vida no todo es malo y también surgen momentos agradables, como un almuerzo el sábado pasado con las Guapetonas, organizado por mí, que necesitaba una cura de risas y confidencias con amigas tras los dos días que pasé recluida por la avería de la silla.

La estupenda coca a la pala y los deliciosos bombones preparados por nuestra amiga Rosa Mari casi que fueron lo de menos, y mirad que me gustan. Si no existieran mis Guapetonas, habría que inventarlas.