jueves, 26 de noviembre de 2009

Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina


Sinopsis:

Tras asesinar presuntamente a dos colaboradores de la revista Millennium, Lisbeth Salander se ha convertido en la mujer más buscada del país. Mikael Blomkvist no cree todo lo que se está diciendo pero, consciente de lo peligrosa que es Lisbeth cuando se siente amenazada, decide buscarla antes de que sea demasiado tarde. Mientras se enfrenta a peligrosos criminales, Blomkvist saca a la luz el trágico pasado de Salander, una víctima marcada por la corrupción, la injusticia y el deseo de venganza.


Como me temía, es más floja que la predecesora. Era de esperar que se podasen subtramas del libro porque no cabrían en una película de algo más de dos horas, lo que crea como consecuencia confusión, sobre todo a los que no hayan leído el libro, que se enterarán de bien poco. Es una lástima que no se haya sacado más provecho de un material tan bueno pues se diluye la feroz crítica a la sociedad sueca con respecto al maltrato a las mujeres, la prostitución y la corrupción policial. Menos mal que el personaje de Lisbeth Salander es, una vez más, el único bastión donde pueden apoyarse la película. Una vengadora de las mujeres, una heroína inmortal, la fuerza del supuesto sexo débil, aunque cuando empieza a repartir patadas en plan Lara Croft tampoco convence. A su alrededor, los demás: un cero a la izquierda, empezando por Blomkvist, cuya presencia parece limitarse a exhibir cara de circunstancia, por favor, qué tío más soso. Quizá me pesó el hecho de que hacía relativamente poco que había leído el libro y aún me acordaba bastante, cosa rara para mi memoria de pez. Enmendaré el error con la siguiente. Con todo, no me arrepiento de haberla visto ni me perderé la tercera para cerrar el ciclo.

1 comentario:

carolina dijo...

En cuanto a Millenum II, sentí no poder ir a verla, pero veré si la puedo pillar en DVD, bien por lo legal, bien de estrangis. Sé que es más floja, pero son muchos motivos sentimentales los que me impulsan a verla, más allá de su calidad cinematográfica. Lo que siento es el poco relieve de Blomquist. El tipo, con todas sus deficiencias, me cae bien. Si todos los periodistas, por los motivos que fuese, se dedicaran tan en cuerpo y alma a la función de conciencia de la sociedad, quizá otro gallo nos cantaría. Me da que el director de esta entrega se ha tirado a lo fácil: potenciar el tirón popular de Lisbeth. Y no, Millenium, como tú bien apuntas, es algo más que las aventuras y desventuras de una habilidosa y arisca hacker. Lo que le ha pasado en su vida, los asuntos en los que directa o indirectamente se ve envuelta, son esos aspectos oscuros del paraíso sueco que Larsson, junto con otros cultivadores de la novela negra escandinava, se empeña en mostrarnos. En Suecia se maltrata a las mujeres, y mucho, pese a la igualdad legal de oportunidades, hay prostitución, pese a la sexualidad libre que allí se vive, hay marginalidad, pese a los servicios sociales y el Estado, a través de sus funcionarios, comete atropellos, cuando no atrocidades, pese a estar regulado por una Constitución. Lo que Larsson nos dice, o nos grita a voz en cuello es: “¡hay que estar siempre en guardia!” Vivimos en sociedades privilegiadas, pero entre las mallas de sus redes puede habitar el infierno