La cantante Ann Wilson canta sobre una aventura de una noche con un apuesto joven autoestopista. Se dirigen a una habitación de hotel para tener sexo. La letra sugiere que esta puede no ser la primera vez que la protagonista femenina se ha involucrado en tales comportamientos, señalando su familiaridad con este hotel en particular. La canción resalta explícitamente la destreza sexual del joven, y su habilidad para llevar a la protagonista femenina al orgasmo fácil y repetidamente. Ella deja una nota con instrucciones para que el hombre no intente contactarla ni localizarla. Posteriormente se revela que su intención desde el principio era usar el encuentro como una forma de quedar embarazada. La letra explica más tarde, cuando se cruza accidentalmente con el antiguo amante, que su bebé es el resultado de su encuentro y que lo hizo solo porque el hombre del que está enamorada no puede tener hijos.

4 comentarios:
Caramba, pensé que era algo más ligero... Eso pasa por no dominar el inglés... 🤪🤪
A ver si la busco en Youtube y encuentro la versión con la letra. Es que me cuesta mucho traducir de oído, y prefiero leer la letra mientras escucho la música. Para eso, Youtube está genial.
Y sí, es un poco de telenovela... solo que no suele haber telenovelas tan atrevidas. Lo que sería de telenovela (turca) es que la prota, que proviene de entorno humilde, está casada con un ricachón del que no está en absoluto enamorada. Como le conviene tener un hijo para poder conservar su estatus, su marido no parece tener posibilidades de engendrar y le echa la culpa a ella e insinúa un posible repudio porque quiere un heredero para su imperio empresarial, pues recurre al mencionado autoestopista. El amante vagabundo es, por supuesto, tremendamente guapo (hay que ver algunos de los protas de las telenovelas turcas, cómo están los gachós) y no tiene el menor problema para funcionar en la cama y dejarla embarazada. Pero, ¡ay!, resulta que el amor, ese factor con el que no se cuenta en los cálculos, ha hecho su aparición entre medias. Pasa un tiempo prudencial, y ambos amantes ocasionales vuelven a encontrarse. La chispa vuelve a resurgir y ya tenemos el problemón montado. Añádase suegra intrigante y malévola, prima ambiciosa aún más intrigante y malévola, criadas chismosas y sazónese con un poco de alivio cómico. ¡Hala, culebrón servido!
Me perdí en el segundo párrafo, Carolina... .😵💫😵💫
Un consejo de amigo: Si quieres vivir días felices, no analices...
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