Con Mari Pau fui al centro comercial a una firma de libros. Hacía poco había disfrutado de la lectura de La mala hija, de Pedro Martí y, al ver que el autor iba a Alicante en buen horario de autobús, me decidí a ir a conocerlo.
Es un hombre encantador, con el que estuve departiendo sobre algunas giros de la novela, y de la vecindad e influencia mutua de la Comunidad Valenciana y la suya de Castilla La Mancha, por ejemplo, el valencianismo de usar 'camal' por 'pernera' (en valenciano 'cama' significa 'pierna') o que un plato típico de Agost sean los gazpachos manchegos.
Le regalé un marcapáginas de la fiesta del Día de la Vella, elaborado por nuestra biblioteca, lo que me dio pie a hablarle del club de lectura. Accedió a mi propuesta de venir a vernos algún día en un futuro no inmediato cuando leamos su novela. Al decirme que me daría su contacto, pensé que sería su correo electrónico, pero me anotó su número de teléfono. ¿Se puede ser más majo?



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