A las razones anteriores se pueden añadir que existen lectores como estos:
Los componentes de este blog somos un grupo de amigos dispersos por el mundo que charlamos de lo divino y de lo humano. Desde el respeto y la buena educación, nuestras posturas coincidirán a veces, mientras que otras divergirán totalmente. Sin tratar de imponerlas a los demás, cada cual se responsabiliza de sus propias opiniones. Si alguien desea excluir de él una imagen con derechos de autor, por favor, envíeme un correo y será eliminada de inmediato. Sed todos bienvenidos.
A las razones anteriores se pueden añadir que existen lectores como estos:
Sinopsis:
Colin, un hombre introvertido, se queda prendado de Ray, el carismático y atractivo líder de una banda de moteros que le toma como sumiso, dinamitando su rutina y cambiándole la vida.
Para empezar, tuve que enterarme del significado del título, que se refiere al asiento de atrás de una moto o a ir de paquete como diríamos por aquí. El que pilota la moto es un inconmensurable Alexander Skarsgård que nunca ha estado tan guapo ni tan buenorro. Da igual que su personaje nos resulte antipático desde el primer momento y cada vez despierte más odio conforme vemos cómo trata al pobre chaval gay al que adopta como sumiso o más bien como esclavo. El acierto de su creación del personaje es que deja traslucir, aunque sea muy al fondo, cierta humanidad.
Hay quien la considera el reverso de Babygirl. No estoy de acuerdo. El sumiso Harry Melling (el antiguo Dudley Dursley en las películas de Harry Potter) conmueve. Colin es como un polluelo, con una mirada intensa y un parloteo compulsivo. Es un placer verlo desarrollarse, descubriendo exactamente lo que quiere y cómo conseguirlo.
La película contiene escenas de sexo homosexual bastante explícitas para lo que es el cine estándar, lo que conlleva implícitamente la escasez de ropa. Aleluya. ¡Por el amor de Odín, cómo está ese hombre! Perdonad que me muestre un poco desatada, yo que ya pensaba que con la edad se me habían apagado ciertos instintos. Creedme si os digo que en ningún momento tuve tentación de mirar si me había entrado un whatsapp o alguna otra tontería en el teléfono.
Sinopsis:
En un futuro tecnológico, un robot de seguridad rebelde consigue en secreto voluntad propia. Para no llamar la atención, se une a regañadientes a una nueva misión. Debe proteger a unos científicos en un planeta peligroso... aunque solo quiere ver culebrones.
La combinación de ciencia ficción y la comedia, aunque sea sarcástica, no es un género muy habitual pues ambos factores son difíciles de equilibrar. No obstante, la primera temporada de esta serie lo consigue.
He disfrutado de mi querido Alexander Skarsgård, en una actuación contenida como exige su papel robótico de físico en plan Ken: macizo pero sin sexo.
A través de su voz en off (recomendable la versión original subtitulada), vamos apreciando cómo este híbrido adquiere más rasgos humanos que las personas para quienes trabaja, demasiado preocupadas por la corrección política. Sus pensamientos irónicos resultan descacharrantes, en especial su enganche a un culebrón galáctico de cientos de episodios.
Y si lo que os gustan son las naves, los bichos extraterrestres y las escenas de acción, algunas bastante bestiales, también las hay.
Se ha confirmado una segunda temporada, así que la espero.
Sinopsis:
Los Smith, John y Jane, han abandonado sus identidades para estar juntos como compañeros, en el espionaje y en el matrimonio. Emparejados por una misteriosa agencia que les asigna diferentes y peligrosas misiones, cuando las grietas empiezan a aparecer, deben luchar para permanecer juntos. Porque en este matrimonio, el divorcio no es una opción.
Pedro y yo hemos visto la serie Mr. & Mrs. Smith, título sin traducir. No recuerdo apenas la película original, lo que da igual, ya que he leído que tienen poco que ver.
El comienzo es prometedor, sin duda lo mejor de la serie: sale Alexander Skarsgård, más guapo imposible, y lo matan a los dos minutos o así, y no, no vuelve a aparecer. Frustración a más no poder. Luego me di cuenta de que en cada episodio sale una estrella invitada de renombre, que creo que va a hacer caja y poco más.
El signo de los tiempos obliga a que, en lugar de los muy caucásicos Pitt y Jolie, los nuevos protagonistas sean un negro y una asiática. Nada que objetar, faltaría más, si al menos la química entre ellos se acercara a la de los otros. Tampoco encuentra el equilibrio entre escenas de acción y diálogos en plan parejita.
Sinopsis:
James y Em Foster disfrutan de unas vacaciones en la playa con todo incluido en la isla ficticia de La Tolqa, cuando un accidente fatal expone la subcultura perversa del turismo hedonista, la violencia imprudente y los horrores surrealistas del resort.
Qué dura es la vida de una fan. Sí, voy a tratar de explicar semejante tontería, que ya estoy mayorcita para según qué cosas.
Este blog es testigo de cuánto me gusta Alexander Skarsgård, por lo que intento ver toda su filmografía. Que me encante él no significa que aplauda todos sus trabajos.
Este, en concreto, es para darle de comer aparte. El hecho de que el director sea Brandon Cronenberg, hijo de David Cronenberg, ya tendría que haberme dado una pista de que lo que iba a ver no sería fácil ni complaciente. Como si Brandon le hubiese estampado a su padre: Yo más que tú.
Es una película muy desagradable de mirar: más de una vez tuve que apartar los ojos de la pantalla. El montaje estroboscópico de otras escenas, por no hablar de otras realmente repulsivas, añadido a una música disonante que da dolor de cabeza, no hace recomendable un segundo visionado. Lo que más rabia me da es que Alex está guapísimo, mucho más que en sus últimas películas.
Habrá quien alegue que se trata de una fábula sobre la crueldad del poder, pero parece más un intento de épater les bourgeois.
Sintiéndolo mucho, no voy a conservar el archivo en mi ordenador.
Sinopsis:
En Islandia, en pleno siglo X, un príncipe nórdico (Skarsgard) busca vengar a toda costa la muerte de su padre.
Hace dos viernes fui a ver El hombre del norte. La víspera había leído que la recaudación en taquilla mundial no iba lo bien que se esperaba para recuperar los noventa millones de dólares que ha costado. Parte de ese dinero fue invertido, a exigencias del director, en que todo fuese lo más aproximado a la época. Así, además de sufrir las condiciones extremas de rodar en Islandia, la tela de los ropajes tenía que ser como la del siglo X, incluso el cuero de las botas: cuenta Alexander que las que él llevaba debían ser remendadas todos los días al terminar el rodaje. Creedme, ni le vi las botas. Otro ejemplo: la madera para construir los drakkars tenía que ser la más similar a la usada entonces, incluso los tornillos. Que sí, que queda muy auténtico -supongo-, pero que un espectador medio como yo no llega a apreciar, así que no entiendo semejante despilfarro.
Volviendo a la película, me gustó su tono épico tan especial, tan distinto a un Braveheart o un Gladiator, que no van por ahí los tiros. Tiene un tono shakespeariano, no solo porque el Bardo se inspirase en la leyenda de Amleth para cambiar la hache de lugar, sino en ciertos monólogos, en el pathos, en una Lady Macbeth avant la lettre, en la violencia descarnada, a veces gore, en las tóxicas relaciones familiares, las traiciones, la venganza, el mundo sobrenatural,...
¿Y Alexander? Para comérselo si no estuviera tan cubierto de barro, sangre propia y ajena, y hasta de ceniza. Está muy contenido para lo que el personaje podría dar, lo que prueba que el director no pretendía hacer una de vikingos al estilo Hollywood.
Sin ser perfecta, me pareció una gran película.
Sinopsis:
Estados Unidos, década de 1920. Clare es una mujer mulata casada con un racista blanco que se hace pasar por blanca, incluso ante su marido, para beneficiarse del estatus social y económico que les era negado a los negros en aquella época.
Buscando una foto para ilustrar esta entrada, he visto que la película Passing ha sido traducida como Claroscuro, que quizás dé una idea más aproximada a la temática que trata. El título original se refiere al hecho de que los negros de piel clara se hacían pasar por blancos para evitar el racismo de los años veinte del siglo pasado, época en la que se ambienta la película. No me equivoco al pensar que tal actitud se extendió durante décadas como método de defensa.
Para apoyar la ambientación y el argumento, la película está rodada en blanco y negro, lo que es curioso en nuestros días. Supongo que la decisión sería de la directora novel Rebecca Hall, a la que conozco como actriz.
El otro elemento que me animó a ver la película de Netflix fue la breve presencia de Alexander Skarsgård en el abominable papel de un racista de libro, aquel que odia a los negros sin haber conocido a ninguno, creyendo las mentiras que divulgan los medios de comunicación de la época que los culpan de todos los males.
Sinopsis:
Godzilla y Kong, dos de las fuerzas más poderosas de un planeta habitado por todo tipo de aterradoras criaturas, se enfrentan en un espectacular combate que sacude los cimientos de la humanidad. Kong y sus protectores emprenderán un peligroso viaje para encontrar su verdadero hogar. Con ellos está Jia, una joven huérfana con la que el gigante tiene un vínculo único y poderoso. En el camino se cruzan inesperadamente con el de un Godzilla enfurecido que va causando destrucción a su paso por el mundo. El choque épico entre los dos titanes -provocado por fuerzas invisibles- es solo el comienzo del misterio que se esconde en las profundidades del núcleo de la Tierra.
Pensaba que el estreno de esta película nos animaría a regresar al cine, que ya sabéis que Pedro es aficionado a los bichos como esos, pero no fue así por fortuna. Como se emitió en HBO Max, era cuestión de días que se encontrase disponible en Bajanini Channel y con buena calidad. Al principio, solo en versión original subtitulada y doblada al español latino, opción esta última la que eligió Pedro, con el inconveniente de que el "diálogo" entre Kong y una niña muda está subtitulado en inglés. Hoy ya se halla con el audio en castellano, aunque con el mismo problema de los subtítulos. Importa poco, porque la película no destaca por la profusión y calidad de los diálogos precisamente. La mayor parte del metraje se emplea en las luchas entre los dos protagonistas entre sí y con otros bichos. Creo, pues me temo que eché alguna cabezadita.
Lo único por lo que me esforzaba por mantener los ojos abiertos era, como es de figurar, la presencia de Alexander Skarsgård, cada vez más guapo, que poco más puede hacer que poner caras de asombro ante lo que supongo que sería último pantalla verde. Y es que poco cambiaría si se tratase de una película de dibujos animados, de tanto efecto de CGI que copa casi todo el metraje.
Sinopsis:
Un falso mesías emerge tras la destrucción masiva causada por un virus humano llamado "Captain Trips", con un enorme poder y al parecer destinado a dominar la sociedad. Sólo un grupo de personas podrá detenerle a él y a su ejército.
Durante el confinamiento vi la primera versión de la novela de Stephen King. El motivo de dicho visionado fue una preparación para esta revisión ya que no me apetecía leer el millar y medio de páginas del libro.
Aún no ha pasado ni un año desde entonces y me ha sorprendido lo poco que recordaba de la serie noventera, a excepción del planteamiento general. Tengo poca memoria, en efecto, pero ¿tan raquítica? Ya empezaba a preocuparme seriamente cuando nuestra amiga Carolina me calmó al asegurarme que las series se parece como un huevo a una castaña. Qué alivio.
Si he acabado los nueve episodios ha sido por la presencia de mi querido Alexander Skarsgård, aunque interprete al malvado Randall Flagg, tan cruel como hortera, en la línea de los criminales de la América profunda. El problema es que, a pesar de la vestimenta vaquera, las botas y el tupé, Alexander es tan guapo, tan tremendamente sexy, que es difícil que cause repulsión, o al menos a mí no me la provoca ni en las escenas más brutales. Encima, me lo ponen unas cuantas veces muy ligero de ropa, y así no hay quien lo deteste, sino más bien lo contrario. Insisto en que puede ser solo impresión mía.
En fin, que la serie se me llegó a hacer cansina, con tanta explicación del origen de los personajes que lastra el avance de la trama.