Los componentes de este blog somos un grupo de amigos dispersos por el mundo que charlamos de lo divino y de lo humano. Desde el respeto y la buena educación, nuestras posturas coincidirán a veces, mientras que otras divergirán totalmente. Sin tratar de imponerlas a los demás, cada cual se responsabiliza de sus propias opiniones.
Si alguien desea excluir de él una imagen con derechos de autor, por favor, envíeme un correo y será eliminada de inmediato.
Sed todos bienvenidos.
Un veterano ladrón y su banda montan un golpe épico para ganar 7.000 millones de dólares. Pero la traición, la avaricia y otras amenazas ponen en peligro sus planes.
En uno de esos fines de semana fríos en los que no apetece salir, se impone el plan conocido como de sofá, peli y mantita. Para ello hay que elegir material que nos interese a ambos. Esta miniserie fue una opción como cualquier otra.
Se me ocurrió leer primero algo sobre ella y resulta que sus ocho episodios, cada uno titulado con el nombre de un color, se pueden ver en el orden que se quiera, para que el espectador los ordene cronológicamente en su cabeza. ¡Pues eso me faltaba, poner a trabajar mis neuronas en fin de semana! Así que busqué cuál sería el orden adecuado de ver los capítulos para no calentarnos demasiado la cabeza.
La serie se acoge al género de robos imposibles y no destaca especialmente. Al menos sale Paz Vega, aunque no la oí hablando inglés ya que la vi doblada. También aparece Jai Courtney, que no ha llegado al estatus que se esperaba de él.
Sinopsis: Conoce de cerca la valiente lucha contra el cáncer del actor Andy Whitfield, diagnosticado con la enfermedad mientras protagonizaba "Spartacus: Sangre y arena".
Aquí os conté el impacto que me supuso la primera temporada de la serie Spartacus, así como su protagonista Andy Whitfield. Ya entonces mencioné que padecía un linfoma y le deseaba una pronta recuperación. Por desgracia, no fue así y falleció tras apenas un año.
Este documental recoge los últimos meses de vida del actor, cómo se enfrentó al diagnóstico del cáncer y a los distintos tratamientos. Junto a su esposa y sus dos niños lo vemos evolucionar de la esperanza al desánimo según las noticias de los médicos en el avance de la enfermedad. Por si no fuera lo bastante duro, no me explico de dónde sacaban las fuerzas para dirigirse a la cámara y comentar en voz alta sus sentimientos.
Conforme avanza el documental, la congoja de Andy es la nuestra, agravada porque sabemos que su deseo de curación no se cumplirá. Se me encogía el corazón viéndolo tan guapo, tan joven, tan buena persona, esposo y padre. Qué enfermedad tan cruel, que se lleva a tantos seres queridos, sin distinción de edad, sexo o procedencia.
A pesar del dolor, creo que Andy Whitfield habria querido que nos quedásemos con el lema que llevaba tatuado y que da título al documental: Be Here Now.
Sinopsis: Mientras el gobierno de EE.UU no tiene claro cómo responder a una visita alienígena a la Tierra con intenciones malignas, Amanda 'El Muro' Waller (Viola Davis), la líder de la agencia secreta A.R.G.U.S., ofrece una curiosa solución: reclutar a los villanos más crueles, con habilidades letales e incluso mágicas, para que trabajen para ellos. Sin demasiadas opciones a dar una negativa, los ocho supervillanos más peligrosos del mundo acceden a colaborar con el Ejecutivo en peligrosas misiones secretas, casi suicidas, para así lograr limpiar su expediente.
Aunque la película la vi en verano, se me había pasado comentarla, junto a muchas otras. Parece ser que el universo DC Comics, que tanto está triunfando en televisión, no acaba de encontrar el punto en cine. A esta película le han dado palos por todas partes. Una vez vista, concluyo que la mayoría son desmesurados. No es una película redonda, cierto, pero a mí me entretuvo y últimamente pido poco más. A diferencia de muchos, no me gustó nada el Joker de Jared Leto. Claro está que es un personaje excesivo y en absoluto agradable, pero desde mi punto de vista personal, en absoluto basado en purismos que desconozco, no vi acertado el enfoque. Por el contrario, me agradó Will Smith repartiendo leña sin rebajarse a hacer de bueno. Una lástima la presencia casi testimonial de Jai Courtney, al que no se le saca partido.
En resumen, no está tan mal. Espero que la franquicia levante el vuelo con la próxima Liga de la Justicia.
Ha comenzado una guerra encabezada por un grupo de rebeldes que se ha
hecho con el mando del sistema de inteligencia artificial Skynet. Sin
embargo, cuando John Connor, líder de la resistencia, se entera de que
un Terminator ha sido enviado del pasado para asesinar a su madre, hace
todo lo que está en su mano para protegerla.
El viernes 10 fuimos, tras
muchos meses de ausencia, al cine La Esperanza. Todas las butacas estaban
remodeladas. No así el aire acondicionado: ¡menudo bochorno hacía! Por 3 euros
vimos el día de su estreno Terminator Génesis. La mayoría de los
asistentes éramos nostálgicos de los dos primeros episodios, a los que se hace
referencias (los otros dos, como si no hubieran existido). Ese, el factor
nostalgia, es el que prima por la presencia del tío Arnold. Por lo demás,
tanto viaje en el tiempo resulta mareante. No es que sea mala, es que es más de
lo mismo, no aporta nada memorable. Chuache se retroalimenta de su personaje.
La Khaleesi hace lo que puede como Sarah Connor. Al menos Jai Courtney adorna
como Reese. En definitiva, siendo entretenida, no pasará ni de lejos a la
historia.
Se ha perdido la capacidad
de asombro que teníamos en los 80 cuando, viendo aquellos efectos especiales,
nos preguntábamos, boquiabiertos, cómo los habrían conseguido. Los de ahora
puede que estén más perfeccionados pero gran parte de la magia se ha
desvanecido. Con tanto efecto, incluidos escenarios y paisajes, generado por
ordenador, al final son películas de animación. Me pregunto qué títulos
permanecerán en la cultura popular de la generación de ahora en el futuro.
Sinopsis: Tris (Shailene Woodley) y Cuatro (Theo James) son fugitivos que tratan de eludir la persecución de Jeanine (Kate Winslet), la líder de los eruditos. Tris pretende averiguar qué era lo que su familia defendió con tanto sacrificio. Atormentada por las decisiones de su pasado, pero decidida a proteger a los suyos, Tris, con la ayuda de Cuatro, se enfrentará a un reto tras otro para desbloquear la verdad de su pasado y el futuro de su mundo. Secuela de "Divergente" (2014)
Las últimas películas que he visto son poco más que de comer palomitas y de que las neuronas las disfruten adormiladas. Para empezar, Insurgente, la continuación de Divergente, otra distopía juvenil basada en libros que no he leído. La anterior planteaba el retrato de esa sociedad falsamente utópica cuyos miembros se dividen desde temprana edad en cinco categorías: Verdad, Abnegación, Osadía, Cordialidad y Erudición. Menos ciertos individuos que no encajan en una sola de ellas, como la divergente protagonista. Por supuesto, los malos son muy malos, en contraposición a los jóvenes héroes, muy buenos por dentro y por fuera, pues ese hijo de la Gran Bretaña que es Theo James está como un queso. En el bando de los malvados está el australiano Jai Courtney (el Varro amigo de Spartacus) que tampoco está nada mal.
Las escenas de acción son trepidantes y los efectos especiales muy logrados, lo que tampoco es tanto mérito en estas alturas de la tecnología cinematográfica. Al menos esta segunda parte continúa la aventura de manera entretenida sin insultar la inteligencia del espectador con pocos prejuicios, a la espera –supongo- de la tercera que concluirá las peripecias de los jóvenes y sus antagonistas.
Sinopsis: Aventura épica ambientada cuatro años después de la devastadora batalla de Gallipoli de 1915, en Turquía, un país inmerso en plena Primera Guerra Mundial. El granjero australiano Connor viaja a Estambul para descubrir qué ha pasado con sus tres hijos, todos declarados desaparecidos en combate. Durante su búsqueda forja una relación con una hermosa mujer turca, propietaria del hotel en el que se hospeda. Aferrado a la esperanza y con ayuda de un oficial turco, Connor se embarca en un viaje a través del país para descubrir la verdad acerca del destino de sus hijos.
En general, me gustó El maestro del agua, la película dirigida y protagonizada por Russell Crowe. Es un canto antibelicista apoyado por una fotografía preciosa de los paisajes australianos y turcos, así como una banda sonora emotiva. Junto a la historia del padre coraje que busca a sus hijos fallecidos en la batalla de Gallipolli, está la historia de amor con una turca interpretada con empaque por la bellísima Olga Kurylenko. También me gustó ver a Jai Courtney con un bigotazo tremendo bajo el cual es difícil reconocer al amigo rubio de Spartacus. Con todo, la historia peca de estereotipada a la par que inverosímil y le falta corazón al guion para que acabe de enganchar. Sin embargo, pesan más los puntos positivos, en mi opinión.
El policía John McClane (Bruce Willis) se encuentra por sorpresa en Moscú con su hijo Jack (Jai Courtney) en el lugar y momento equivocados. Con los peores elementos de los bajos fondos rusos tras ellos y luchando contrarreloj para evitar una guerra, los dos McClane descubren que sus métodos opuestos para enfrentarse a las dificultades les pueden venir bien para aunar fuerzas para mantenerse vivos
Poco hay que decir, aparte de acción, acción y más acción. No falta ninguno de los tópicos del género, como las bestiales persecuciones de coches, las explosiones, las tremendas palizas de las que los héroes se levantan como si nada, la tía buena mala, el que parece bueno y es malo, los chascarrillos cada vez menos graciosos de Bruce Willis en torno a su edad o sus expresiones de júbilo como si estuviese matando marcianitos en una videoconsola. Pero como es lo que se espera del género, se aguanta con paciencia, más que nada porque es el yayo Bruce que tan buenos tiempos nos hizo pasar.
Como candidato a relevo de los héroes de acción de antaño, que apunten a Jai Courtney, que vale para eso y está como un queso (perdón por el pareado, que no ha sido intencionado). También me agradó ver a Amaury Nolasco en un papelito al principio. Lo dicho: pura evasión.
Viendo la peli de Jack Reacher, me devanaba los sesos, en vano, intentando recordar dónde había visto antes al malo joven, un armario ropero tras cuya pinta de brutote intuí que me había caído bien en otra ocasión, que esos ojos azules me habían conmovido antes.
Cuando llegué a casa, me fui de cabeza a San Google y me resolvió el misterio: el australiano Jai Courtney fue Varro, el de los ricitos de oro que hubo de morir a manos de su buen amigo Spartacus. Qué agridulces recuerdos. Qué lástima que su compañero Andy Whitfield ya no esté entre nosotros.
Creo que Jai no tardará en ganar popularidad pues hace de hijo de Bruce Willis en La Jungla 5 titulada Un buen día para morir.
Esta noche llega a Cuatro en abierto un doble capítulo de una serie de conspiraciones, traiciones, alianzas y pasión. Esta ficción de Starz relata la historia de un esclavo tracio, Spartacus (¿por qué no lo llaman Espartaco, como toda la vida se ha dicho?), que se ve obligado a convertirse en gladiador para poder sobrevivir en un entorno muy hostil.
Es una serie que, para bien o para mal, no deja indiferente: o entusiasma o causa repulsa. Hay quien la ha calificado de “juguete erótico-violento-casposo-infográfico”. No estoy de acuerdo, pero mi opinión es una de tantas. No os la voy a recomendar encarecidamente porque no tenéis obligación de compartir mis gustos. Aviso que es para estómagos fuertes por su uso, para muchos excesivo, de escenas violentas y sexuales. También es verdad que ese reclamo declina a partir del cuarto o quinto capítulo cuando la trama adquiere mayor interés.
Hay que añadir, además, que estuvo en el centro mediático tras conocerse que su protagonista Andy Whitfield padecía cáncer, hecho que le ha conllevado a abandonar la serie tras su primera temporada y ser sustituido por Liam McIntyre. Una lástima pues Andy está espléndido, ajustadísimo al papel.
Si os animáis a verla, ya me contaréis. De momento, estoy viendo Spartacus: Gods of the arena, su precuela, donde se cuenta el origen de los personajes. En cuanto acabe os hablaré más de ella.
Sinopsis: La serie trata de las desventuras de Espartaco, un soldado tracio de las tropas auxiliares de Roma que tras desafiar al legado Claudius Glaber es sentenciado a morir como gladiador en la arena. Pero su destreza le hace sobrevivir a una muerte segura venciendo a cuatro gladiadores y su pena es conmutada por la esclavitud, siendo adquirido por Batiatus para ser entrenado como gladiador de su ludus.
He visto online una serie que, para vergüenza mía, me ha tenido enganchada: Espartaco: sangre y arena. Intento hacer memoria de qué me motivó a ver el primer episodio y no logro acordarme. Estuve a punto de no terminarlo, estremecida por la cantidad de sangre y violencia concentrada. Puedo asegurar sin miedo a equivocarme que es la serie más sangrienta que he visto en toda mi vida, tanto que creo que hasta me salpicó. Se suceden las peleas a muerte con cortes, mutilaciones y arterias expulsando sangre a chorro en plan surtidor, casi siempre maximizadas en cámara lenta, y todo es tan coreográficamente sangriento que una y otra vez hay que apartar los ojos de la pantalla, a no ser que se disfrute con el gore –que no es mi caso-. Para colmo, lo retocada que nos llega la imagen; muchos de los fondos están generados con 3D y esto les permite ahorrarse tener que construir un coliseo, además de facilitar la coloración marrón y oscura de la serie con una constante persistencia de cielos altamente dramáticos. Todo junto recuerda mucho a la estética de 300.
Pasaron unas semanas en que me olvidé de la serie, pero no hace mucho me volví a acordar y le di una oportunidad al segundo episodio. Esta vez me atrapó más, quizá tuviese que ver que al actor le cortaron el pelucón que llevaba y está más apetitoso con el pelito corto como veis en las fotos. Andy Whitfield es el encargado de meterse en la piel del principal personaje de la serie, quien lo define como “una bestia con corazón” y un fuego que lo consume por dentro. Se trata de un conocido actor en Australia, nacido en el Reino Unido, 36 años, 1,80, al que me suena haberlo visto en campañas publicitarias. Adjunto fotos para que veáis el calibre del bellezón. El muchacho ya está casado y con dos niños, cosa que le perdono, magnánima que es una. Documentándome sobre su persona, he leído que Andy fue diagnosticado con un linfoma de no-Hodgkin en fase 1 el pasado mes de marzo. Esta situación forzó a aplazar el rodaje de la segunda temporada de la serie. Al parecer, gracias a Dios, ha superado el cáncer y tan pronto restablezca su forma física se pondrá manos a la obra.
Los actores, no nos engañemos, no son un prodigio de interpretación; tampoco los diálogos, bastante simples, les ayudan a brillar. Pero, para mi vergüenza, se trata de cuerpos gloriosos que no dudan en mostrar, tanto ellos como ellas. Abunda el sexo, tan explícito que no recuerdo una producción americana con estos grados de desnudez –incluso actores masculinos se prestan a desnudos frontales-. Posiblemente la carne sea una de las razones más populares para ver esta serie. Incluso hay una pareja homosexual de gladiadores. En el recuerdo quedarán sus besos apasionados y un par de escenas mirando pa’ Cuenca que me dejaron ojiplática al principio, porque no me las imaginaba en una serie tan de machos, tan rezumante de testosterona, tan a priori destinada al público masculino heterosexual. Me congratula que no dejen palo por tocar.
Además de cochina, al estilo de esas series B de los ochenta en las que todas las actrices enseñaban las tetas, es probablemente la serie más rara vista por la pequeña pantalla en tiempos. A pesar de su exceso en casi todo, ha prorrogado por una segunda temporada. Tal vez porque es un insulto a la inteligencia pero un halago a nuestro instinto animal perturbadora y peligrosamente adictivo.
Con vergüenza o sin ella, admito a los cuatro vientos que me ha entusiasmado. A medida que la trama avanzaba, el componente sexual iba disminuyendo, pasando a un plano secundario. Los últimos capítulos, con tantas intrigas, pasiones, traiciones, asesinatos y demás, fueron espléndidos. Sin saber si compartiréis mi gusto, no dudo en recomendárosla.