martes, 17 de octubre de 2017

Idriss, la joven de Bujará



Sinopsis:
Cuando Idriss mira a los ojos de aquel joven, se da cuenta de que ya no podrá olvidarlo jamás. Pero Idriss se encuentra atada por una antigua promesa. Esta novela narra una historia de amor inspirada en leyendas orientales de dos ciudades de la ruta de la seda. 

Esta breve novela me transporta a tierras tan desconocidas como Kazajistán o Uzbekistán, distantes de ser un destino turístico al uso, no por distancia sino por costumbres. A ver a qué mujer le apetece viajar a lugares donde la tirarían desde lo alto de una torre por adulterio. A mí que no me busquen, desde luego.

Narra una historia de amor inspirada en las ciudades orientales de Samarcanda y Bujará. Las costumbres y los lugares que aparecen en el libro son auténticos. El libro se presenta ilustrado con fotografías que ilustran la arquitectura y los parajes donde se sitúa la acción. Lástima que no estén en color.

The Guest Book



Sinopsis:
La idea de The Guest Book surgió de las historias ficticias que escribía Greg García en los libros de huéspedes los hoteles. La serie narra algunas de esas historias, centrándose en el hotel vacacional de Froggy Cottage y sus visitantes. Cada episodio se centra en un nuevo grupo de huéspedes. Así, conoceremos a Kimberly Leahy, una policía de Monte Trace; Wilfrid, un caballero tranquilo y amable que regenta un grupo de casas para con su esposa, Emma y Vivian es una mujer dura que dirige un bar llamado Chubby con su hijastro Frank.


Esta serie ha sido una de las sorpresas del verano. Vi el primer episodio por casualidad y descubrí un universo de humor y mala leche la mar de divertido.

Por el escenario de una cabaña de alquiler en la montaña pasan cada semana nuevos inquilinos que conviven con otros personajes fijos, cada cual más extravagante. Las relaciones y las relaciones son descacharrantes, para partirse de risa. Ahora que lo pienso, este comentario es propio del personaje del inicio de los episodios que pretende convencer a su compañero para que vea la serie, en plan Cámera Café.

Se la recomendé a nuestro amigo José Ángel y me consta que se lo pasó de traca con los primeros capítulos, aunque ignoro si habrá visto la decena que componen la primera temporada.

Muy recomendable para pasar unos veinte minutos con humor.

lunes, 16 de octubre de 2017

Silva, Bevilacqua y Enríquez



Mi admiración por el escritor Lorenzo Silva no se limita a su talento literario sino que aumenta por su interacción con sus lectores en Twitter. Cada vez que me he dirigido a él, directa o indirectamente, ha tenido la amabilidad de responderme.

Aunque han pasado unas semanas (llevo mucho retraso en las publicaciones, perdonadme), os quería comentar la última ocasión, a raíz de un tuit sobre la interpretación de su personaje Rubén Bevilacqua en la película La niebla y la doncella.


Gracias a estas novelas fue mi primer contacto con Roberto Enríquez. Tanto Pedro como yo habíamos disfrutado de la lectura de El alquimista impaciente. El domingo del fin de semana que se estrenó la película (duró poco en cartel) en 2002 sugerí a Pedro ir a verla. Supongo que no tendríamos otro plan mejor para pasar la tarde dominical porque, sin ser muy amigo del cine español, accedió. Y allí estaba un barbudo Roberto interpretando a Vila, la primera vez que lo vi en  pantalla. Una película muy digna, todo hay que decirlo. Años después se grabó una miniserie con otros actores que pasó con más pena que gloria. De hecho, creo que se emitió de madrugada y la pillé de pura chiripa. Pero ni punto de comparación. Se merece una adaptación del estilo y la calidad de la que la BBC hizo con Wallander, y, a ser posible, con Roberto.


sábado, 14 de octubre de 2017

The Child in Time



Sinopsis:
La historia sigue a Stephen Lewis, un escritor de libros infantiles, en un sábado como cualquier otro su vida da un giro de 360 grados. En una visita rutinaria al supermercado Lewis pierde a su hja Kate, de cuatro años.
Desde ese momento, en vez de preocuparse por encontrarla, se hunde en whisky escocés y se sumerge en su casa. La relación con su esposa Julie decae por momentos, hasta el punto de no vivir juntos. La ficción es un recorrido de lucha, dolor y consumo mental, pero todo puede llegar a triunfar de nuevo.

Se trata de una producción de la BBC sobre las consecuencias en un matrimonio de la desaparición de una hija pequeña. A excepción de un par de escenas breves de llanto, la contención de los personajes me parece tan británica que me cuesta de creer desde mi punto de vista mediterráneo o latino, más dado a los gritos y a las escenas desgarradas. Quizás es un intento de desmarcarse de los telefilmes de sobremesa de secuestros de menores. Por otro lado, supongo que es verdad que el tiempo, si no cura, al menos amansa el dolor y propicia la resignación.


Existe una línea argumental secundaria sobre la infancia perdida cuya conexión con la principal no acabo de entender.

Por las fotos ya habréis deducido que mi interés en este drama doméstico reside en la presencia de Benedict Cumberbatch, un actorazo que lo mismo interpreta a Hamlet que a un superhéroe marvelita. Este papel es el más cercano a él en el espacio y en el tiempo. Tanto, que diría que viste su propia ropa. No sería de extrañar pues es también productor y ya se sabe que la libra es la libra.


Lo importante, sin embargo, es la composición interpretativa de un hombre torturado emocionalmente que intenta sobreponerse a la pérdida de una hija, a la carga de la culpa de haberla descuidado, y, lo que quizás sea peor, al desconocimiento de qué ha podido ser de ella. ¡Qué bien llora este hombre, por favor! Y qué guapo está aunque no sonría.


viernes, 13 de octubre de 2017

Let's Get It On - Marvin Gaye (live in Montreux 1980)




En la web de la revista Icon han elaborado una lista de las 20 canciones más sexis de la historia. No las voy a poner todas por aquí: unas ya han salido y otras no me dicen nada. Pero alguna que otra caerá, que la temperatura sigue alta en este veroño. Ya me diréis si os gustan o queréis aportar otras a la lista.

Así relatan la creación de este clásico del soul de 1973:

“El sexo es sexo y el amor es amor”, escribió con mayúsculas el genio del soul Marvin Gaye en la carpeta de su disco más tórrido. Y nada mejor que el inolvidable tema central para demostrarlo. Gaye chorreaba pasión ante el micrófono (“No hay nada de malo en que yo te quiera, cariño… Y así sabrás qué maravillosa puede llegar a ser la vida”) mientras al otro lado de la cristalera del estudio le observaba la destinataria de aquellas líneas: la quinceañera Janice Hunter, hija del coproductor del álbum. La seducción funcionó, aunque no de la manera más convencional. Marvin tuvo dos hijos con Janice (Nona y Frankie), pero siguió casado con su mujer, Anna Gordy, hasta 1977. Y Janice aprovechaba los ratos libres para vivir aventuras calientes con otros cantantes de soul, en particular Teddy Pendergrass. ¿Un antecedente temprano de eso que ahora llaman poliamor? 




El cuarto mono



Guadalupe



Más de un mes después, acabo el relato de mi viaje por tierras extremeñas. Hay quien guarda lo mejor para el final y este es el caso. La visita a Guadalupe del 9 de septiembre fue doblemente emotiva, por la maravillosa arquitectura del Monasterio y, sobre todo, por reencontrarme con mi querida amiga Ana. Desde aquel lejano 1997 en que nos conocimos en un memorable viaje por Centroeuropa, aunque nos hemos visto en otros destinos, yo tenía pendiente ir a su pueblo. Cuando vi en el itinerario de las Amas de Casa que se visitaba Guadalupe, me decidí a ir.


Nadie mejor que ella para advertirme de las barreras arquitectónicas (tan propias de este viaje) de su localidad y, por consiguiente, para guiarme por el camino menos complicado. No solo conté con su hospitalidad sino también la de su familia: su sobrina Guadalupe, a la que conocí tan chiquita en aquel viaje, y su marido Miguel; y la hermana y el cuñado de Ana, con los que coincidí en Alboraya.


No podía tener mejores guías para visitar el impresionante Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad desde 1993, que fue mandado construir en el siglo XIV por el rey Alfonso XI de Castilla, en agradecimiento a la Virgen tras su victoria en la batalla del Salado, en 1340.


Desde su fundación, se convirtió en uno de los principales centros de peregrinación de la península Ibérica, al que acudía con frecuencia la reina Isabel la Católica.


Como la víspera de la visita se había celebrado la festividad de la patrona, pude ver la ceremonia en que la devuelven a la Virgen a su camarín.



Guadalupe se vincula con Cristóbal Colón por las visitas que el navegante hizo a la villa antes y después del descubrimiento de América. Frente a la fachada del monasterio se conserva la pila (véase la segunda foto) donde fueron bautizados los primeros indios americanos en Europa.


Por si todo esto fuera poco, encima degustamos productos gastronómicos de la zona en casa de Ana. Lástima que el tiempo apremiaba, por lo que la visita fue demasiado corta. Desde aquí, mi cariño y agradecimiento a mi amiga y a su familia por la mañana tan maravillosa que pasé con ellos, y el deseo de que nos volvamos a ver pronto.