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miércoles, 24 de junio de 2026

Seda



 

Sinopsis:

Alessandro Baricco presentaba la edición italiana de Seda, que tuvo un éxito extraordinario en su país, con estas palabras: Ésta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Ésta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe. Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace siglos.)


El jueves tuve la reunión del club de lectura de la biblioteca para comentar Seda, de Alessandro Baricco, que había leído hacía bastante tiempo y he tenido que releer porque no recordaba mucho, como es habitual en mí.

El libro apenas supera las cien páginas y tiene capítulos increíblemente cortos, algunos de apenas tres o cuatro líneas. Baricco domina el arte de sugerir en lugar de explicar. Deja enormes "espacios en blanco" para que el lector los llene con su propia imaginación y emoción, logrando que la historia se sienta ligera como el tejido que le da nombre, pero con un trasfondo emocional demoledor. Al final, la genialidad de la obra radica en un giro melancólico que redefine toda la historia, dejando claro que a menudo buscamos la belleza y el misterio en los confines del mundo sin darnos cuenta de lo que tenemos justo al lado.

He aprovechado para volver a ver la película que se hizo basada en la novela. Para empezar he recordado que estaba protagonizada por Michael Pitt, a quien en esa época se juzgó como un actor prometedor, pero no recuerdo que su carrera eclosionara en ningún momento. A pesar de la bella recreación de la época, la película no sabe jugar con esos silencios, esos espacios en blanco, tan decisivos en la novela, por lo que falla la hora de transmitir las emociones,  de modo que llega a ser un tanto lenta y aburrida.



domingo, 8 de febrero de 2026

Hamnet

 


Sinopsis:

La historia de Agnes, la esposa de William Shakespeare, en su lucha por superar la tragedia familiar que irrumpe en su vida. Una historia con el telón de fondo de la creación de una de las más conocidas e importantes obras de Shakespeare, 'Hamlet'.


Tenía ilusión por ver esta película en pantalla grande. Sin embargo, las sucesivas borrascas que han afectado esta tierra me lo han impedido. Por fortuna, siempre hay algún canal alternativo para verla.

Siempre me ha despertado admiración y envidia la manera que los británicos tratan a sus autores emblemáticos, en especial a Shakespeare. En 2018 Kenneth Branagh le dio vida en una película dirigida por él titulada El último acto. Cronológicamente iría detrás de este Hamnet, aunque allí también menciona a ese hijo que perdió y cuya existencia es el centro de la película que no para de recoger premios y que tantas nominaciones a los Óscar ha recibido.

Es una película muy emotiva que no funcionaría de no ser por el aclamado trabajo de Jessie Buckley y Paul Mescal, y la delicada dirección de Chloé Zhao, por no hablar de la producción de Steven Spielberg, que no es de poner dinero en cualquier producto mediocre.

Por otra parte, me encanta el amor al teatro que destila, la pasión por contar historias y la emoción de vivirlas en comunidad.




jueves, 31 de octubre de 2024

Temporada de brujas y temporada de vampiros

 


¡A pasarla de miedo en Halloween!


domingo, 22 de marzo de 2020

Mientras dure la guerra



Sinopsis:
España. Verano de 1936. El célebre escritor Miguel de Unamuno decide apoyar públicamente la rebelión militar que promete traer orden a la convulsa situación del país. Inmediatamente es destituido por el gobierno republicano como rector de la Universidad de Salamanca.
Mientras tanto, el general Franco consigue sumar sus tropas al frente sublevado e inicia una exitosa campaña con la secreta esperanza de hacerse con el mando único de la guerra. La deriva sangrienta del conflicto y el encarcelamiento de algunos de sus compañeros hacen que Unamuno empiece a cuestionar su postura inicial y a sopesar sus principios. 
Cuando Franco traslada su cuartel a Salamanca y es nombrado Jefe del Estado de la zona nacional, Unamuno acudirá a su Palacio, decidido a hacerle una petición de clemencia.

Esta fue una de las películas cuyo estreno me perdí por la hospitalización de mi marido. Tenía ganas de verla por varias razones, porque sigo la carrera de Amenábar, y porque me alegra que una figura literaria, Miguel de Unamuno en este caso, protagonice una película de presupuesto.

Aunque a priori un film con la Guerra Civil Española de fondo dé pereza (por lo menos a mí), me temo que sigue siendo necesario, que todavía quedan brechas abiertas, cosa que me cuesta entender a estas alturas del siglo XXI, la verdad.

¿Cómo se puede alentar consignas de "¡Viva la muerte!", que, en palabras de don Miguel, es lo mismo que "¡Muera la vida! "? Unamuno se grangeó enemigos en ambos bandos al afirmar que "fascismo y bolcheviquismo son las dos caras de la misma moneda".

"Venceréis pero no convenceréis", sentenció el profesor, con toda la razón.

Buena película, que tuvo que repartir premios Goya con Dolor y gloria.

miércoles, 26 de febrero de 2020

El silencio de la Ciudad Blanca


Sinopsis:
Vitoria, 2016. Los cadáveres de un chico y una chica de veinte años aparecen desnudos en la cripta de la Catedral Vieja. Unai López de Ayala, un inspector experto en perfiles criminales, debe cazar al asesino ritual que lleva aterrorizando a la ciudad desde hace dos décadas. La sucesión imparable de crímenes y una investigación policial contaminada por las redes sociales llevarán al límite a Unai, enfrentándolo a un asesino camaleónico y despiadado que podría estar más cerca de lo que creía.

Me consta que no es adecuado comparar una película con la obra literaria en la que se basa, porque se trata de géneros distintos. No obstante, no lo puedo evitar en este caso.

Cuando leí El silencio de la ciudad blanca, ya sabía cuál sería el reparto que encarnaría a los personajes principales. Javier Rey no me parecía del todo mal como Kraken; sin embargo, no acababa de ver a Belén Rueda como la inspectora. No me equivoqué: no existe la menor química entre ambos.

Dudo que un espectador que no haya leído la novela pueda entender el hilo argumental. No se trata solo de las subtramas tan jugosas de las que se ha prescindido, como la relación de Unai con su abuelo y su hermano, o el retrato de la Vitoria de mediados de siglo XX, así como la rica mitología vasca.

Es una lástima que no se haya rodado una miniserie en lugar de un largometraje: se habría ganado en riqueza y comprensibilidad.




lunes, 13 de enero de 2020

Edmond


Sinopsis
Francia, finales del siglo XIX. Edmond Rostand es un dramaturgo prometedor, pero todo lo que ha escrito ha sido un fracaso. Gracias a una admiradora, conoce al mejor actor del momento, Constant Coquelin, que insiste en interpretar su próxima obra. El gran problema para Edmond es que todavía no la tiene escrita. Sólo tiene el título: “Cyrano de Bergerac”.

Por mucho que tildemos a los franceses de chovinistas como si fuera un defecto, hay veces que deberíamos aplicarnos el cuento e imitarlos en su amor y defensa de lo suyo.

Para muestra de lo anterior, esta película que me ha encantado. Si el Cyrano de Edmond Ronstadt es una de las obras cumbres de la literatura francesa, la más representada en los escenarios mundiales, qué mejor manera de homenajearlo que con una historia amable, cuya base real me figuro tirando a nula, pero que hace entroncar la génesis de la obra con el clásico que nació con la primera representación. Así, repasan las escenas más emblemáticas y emocionan una vez más con tan bella historia más grande que la propia vida.

A pesar de las múltiples versiones, mi principal conocimiento de la obra proviene de la película protagonizada magistralmente por Gérard Depardieu, y que me ha apetecido volver a ver.

martes, 10 de septiembre de 2019

El último acto



Sinopsis:
Corre el año 1613. William Shakespeare es reconocido como uno de los mejores escritores de su tiempo, sus obras son aclamadas y sus malos momentos económicos parecen haber quedado atrás. Sin embargo, todo cambia cuando el popular Globe Theatre se quema dejando tras de sí poco menos que sus cenizas, obligando al dramaturgo a volver a su ciudad natal, Stratford, donde debe enfrentarse a un complejo pasado y su propia familia, a la que no le une nada más que sus lazos sanguíneos. Perseguido por los recuerdos de la muerte de su único hijo, Hamnet, Shakespeare hace todo lo posible por arreglar la relación con su mujer e hijas. No será fácil, dado que para ello primero debe aceptar su propio fracaso como padre y marido, además de lidiar con los problemas familiares que quiso dejar atrás en el pasado. 


Un ejemplo más de la omnipresencia de Shakespeare en las producciones británicas. Aquí vemos al Bardo en su retiro tras el incendio de su teatro, lo que le llevó a dejar de escribir. Conocemos las circunstancias familiares y económicas del dramaturgo y poeta, de las que no tenía la menor idea, así de ignorante soy. Supongo que me la explicarían cuando estuve en su casa en Stradford Upon Avon, allá por el siglo pasado, pero no me acordaba.

Kenneth Branagh lo encarna con infinito amor, acompañado por otros grandes de la escena como Judith Dench e Ian McKellen.

Incluye -signo de los tiempos, por fin- una reivindicación del papel de la mujer, ciudadana minusvslorada de segunda, sin voz ni voto, sin merecer la mínima educación, reservada a los hombres.

La acción es demorada, pausada, centrada en los diálogos, por lo que podría ser una producción teatral. La fotografía, además, es preciosa.

Lo que no veo tan claro es que no llueva ni una gota mientras don William arregla su jardín ni en todo el metraje.

domingo, 18 de noviembre de 2018

El día que vendrá



Sinopsis:
Novela ambientada en el Hamburgo de la postguerra de la segunda guerra mundial y protagonizada por una familia de británicos y una familia de alemanes que conviven en una misma mansión.

Me entraron ganas de leer esta novela tras ver el tráíler de la película Aftermath, basada en ella, y protagonizada por mi querido Alexander Skarsgård, junto a Keira Knightley y Jason Clarke. En la biblioteca local no la tenían pero sí en la de Orihuela; gracias al servicio de préstamo interbibliotecario me la pidieron y el viernes la recogí. He de confesar que he pasado buena parte del fin de semana leyendo las casi 400 páginas y no paré hasta que la terminé a eso de la 1 de la madrugada del domingo al lunes.


La lectura estuvo mediatizada por el hecho de saber qué actores encarnarán al trío de  personajes principales y lo cierto es que me cuadran los tres. A diferencia de la gran cantidad de literatura sobre la Segunda Guerra Mundial, me interesó el muy poco tratado (que yo sepa) tema de la reconstrucción de la Alemania derrotada y derruida por parte de los aliados, cómo pasaron sus habitantes de creerse superiores a sentirse prisioneros. Desconocía, por ejemplo, que existió un movimiento de "resistencia" nazi que pretendía regresar a los tiempos de "esplendor" hitleriano. En ese caldo de cultivo, la prohibida historia de amor entre la esposa de un oficial inglés y un alemán que ha de luchar por probar su antipatía por el régimen nazi, ambos heridos por sendas pérdidas en la guerra, resulta emotiva. También me parece que el tráiler revela demasiado. Da igual, que voy a contar los días hasta que se estrene. Seguramente de aquí a entonces no me acordaré de casi nada.



jueves, 25 de octubre de 2018

martes, 12 de diciembre de 2017

Elementos comunes en tres sagas




Ahora que se acerca la nueva película de Star Wars, me encuentro con esta imagen que compara esta saga con otras dos cinematográficas pero de origen literario: Harry Potter y El señor de los anillos. No en vano las grandes historias se componen de arquetipos desde los inicios de la humanidad.


Me han hecho gracia las similitudes y las comparto con vosotros a ver qué os parecen.

lunes, 16 de octubre de 2017

Silva, Bevilacqua y Enríquez



Mi admiración por el escritor Lorenzo Silva no se limita a su talento literario sino que aumenta por su interacción con sus lectores en Twitter. Cada vez que me he dirigido a él, directa o indirectamente, ha tenido la amabilidad de responderme.

Aunque han pasado unas semanas (llevo mucho retraso en las publicaciones, perdonadme), os quería comentar la última ocasión, a raíz de un tuit sobre la interpretación de su personaje Rubén Bevilacqua en la película La niebla y la doncella.


Gracias a estas novelas fue mi primer contacto con Roberto Enríquez. Tanto Pedro como yo habíamos disfrutado de la lectura de El alquimista impaciente. El domingo del fin de semana que se estrenó la película (duró poco en cartel) en 2002 sugerí a Pedro ir a verla. Supongo que no tendríamos otro plan mejor para pasar la tarde dominical porque, sin ser muy amigo del cine español, accedió. Y allí estaba un barbudo Roberto interpretando a Vila, la primera vez que lo vi en  pantalla. Una película muy digna, todo hay que decirlo. Años después se grabó una miniserie con otros actores que pasó con más pena que gloria. De hecho, creo que se emitió de madrugada y la pillé de pura chiripa. Pero ni punto de comparación. Se merece una adaptación del estilo y la calidad de la que la BBC hizo con Wallander, y, a ser posible, con Roberto.


martes, 22 de septiembre de 2015

El amante de Lady Chatterley




Sinopsis:
Inválido de guerra, Sir Clifford Chatterley y su esposa Connie llevan una existencia acomodada, aparentemente plácida, rodeada de los placeres burgueses de las reuniones sociales y regida por los correctos términos que deben ser propios de todo buen matrimonio. Connie, sin embargo, no puede evitar sentir un vacío vital. La irrupción en su vida de Mellors, el guardabosque de la mansión familiar, la pondrá en contacto con las energías más primarias e instintivas y relacionadas con la vida. 

He visto la nueva versión de la BBC de El amante de Lady Chatterley. La novela la leí hace décadas y poco fresca la tengo, por lo que no puedo opinar de la fidelidad o no. Por el recuerdo que me queda, bien del libro, bien de otras versiones, la presente es la que menos presencia tiene el sexo, lo que me ha llamado la atención, pues tenía la idea de que era piedra angular en la trama. De hecho, se plantea como una historia de amor romántico, que no digo que no lo sea, pero me esperaba más de erotismo explícito. O es que soy muy sicalíptica yo o los de la BBC unos pacatos.



El objeto del deseo de una preciosa Lady Chatterley, encarnada por Holliday Grainge, a la que conocía de la serie Los Borgia, es aquí Richard Madden, el Robb Stark de Juego de tronos. Mal no está el chico, de acuerdo, pero a mí no me despierta pasiones, qué queréis que os diga. Por el contrario, a pesar de ser rubio,  me gusta más James Norton, que ya me encantó en la serie Grantchester. Con un mayor despliegue de recursos interpretativos, da vida al amargado Lord Chatterley, tan enjaulado por su silla de ruedas como por sus prejuicios de clase.


Con o sin sexo, una producción de la BBC ofrece garantías de paisajes, ambientación, vestuario, etc., junto a excelentes actores secundarios, de modo que siempre vale la pena.



viernes, 24 de abril de 2015

viernes, 10 de abril de 2015

Lamento friki


O los sesenta...

miércoles, 8 de abril de 2015

Cincuenta sombras de Grey



Sinopsis:
Anastasia Steele es una joven e inocente estudiante de Literatura cuyo curso termina ese mismo año. Como favor hacia su mejor amiga, se verá inmersa en una tarea de periodista que no le agrada demasiado. El encargo consiste en entrevistar a uno de los más prometedores y ricos empresarios del momento: Christian Grey. Apabullada por su carisma, Anastasia caerá rendida a los pies del galán sin ninguna opción de resistirse. Sin embargo, cuando empiecen a intimar, se dará cuenta de que las costumbres sexuales de su pareja de cama no resultan nada convencionales. Ante ella se abre un mundo completamente nuevo de posibilidades, y desde el momento en que ponga un pie dentro del estilo de vida del arrollador Grey, la joven no tendrá escapatoria ante el juego de seducción, poder, sumisión y deseo irrefrenable, que aparece frente a ella. Una historia sobre los límites, la confianza, y el erotismo, bañada por la inocencia femenina de Anastasia y el arrojo masculino de Grey, una de las parejas literarias más famosas del momento. 



Ya hace tres años que os hablé de Cincuenta sombras de Gray por primera vez en este blog. Entonces se trataba de una novela en inglés, surgida al rebufo de Crepúsculo, con la diferencia que era sexualmente explícita. Ni en sus más lúbricos sueños podría la autora haber imaginado entonces que se convertiría en un éxito mundial que la haría multimillonaria.

Como era de esperar, el libro se convirtió en película, una vez superado el escollo de encontrar protagonistas. Charlie Hunnam se echó atrás agobiado por la presión. Salimos ganando con el cambio. Prefiero a Jamie Dornan.

Estaba previsto que las amigas fuéramos juntas al cine. Al coincidir el estreno con mi convalecencia, no me quedó más remedio que verla en Bajanini Channel.



Para empezar, la pareja protagonista son adecuados por separado pero carecen de química juntos. Y eso, en una película romántico-sexual es imprescindible. Me encanta Jamie Dornan pero este no es ni de lejos su mejor papel. Espero que no se le recuerde por él.

El puritanismo imperante en el cine de grandes estudios conlleva que el contenido sexual se haya rebajado. Incluso ha desaparecido el erotismo, el coqueteo, la provocación. Todo bastante light. Desde luego, no me va el sado ni nada que comporte dolor físico, razón por la cual tampoco me haría nunca un tatuaje. De ahí a pensar que esos actos fomentan la violencia de género me parece un poco exagerado. Queda claro que la relación es entre adultos y consentida por ambos. Que Anastasia sea tonta es harina de otro costal.


martes, 2 de diciembre de 2014

Thorin y Bardo



Aunque no soy nada hobbitiana, no me he podido resistir a pedir por Twitter estas dos fotos dedicadas por los dos más macizos de la saga (no incluyo a Benedict Cumberbatch porque no se le ve, solo pone la voz a Smaug). No obstante, me gustan mucho más Richard Armitage y Luke Evans al natural, no como seres de la Tierra Media.



viernes, 31 de enero de 2014

La llave de Sarah


Sinopsis:
En mayo de 2002, a Julia Jarmond, una periodista americana afincada en París desde hace veinte años, le encargan un artículo con motivo del sexagésimo aniversario de una redada contra los judíos. Julia, casada con Bertrand Tézac, con el que tiene una hija de once años, irá conociendo poco a poco los acontecimientos del fatídico año 1942, entre ellos la historia de Sarah, una joven que, curiosamente, está relacionada con su familia política, los Tézac. Tras este descubrimiento, no descansará hasta conocer cuál fue el destino de Sarah y cuál su relación con la familia de su marido.

Vi La llave de Sarah, directa del bajanini, como dice una amiga mía. Hace tiempo leí la novela, un melodrama de la Francia nazi entroncada con una investigación en la actualidad. Creo recordar que me gustó más que La ladrona de libros. Aquella me vino a la memoria porque el lunes la echaron en La 2, pero no la vi pues le di una oportunidad a Mira quién baila, que me suele entretener. También quería ver el primer capítulo de El corazón del océano y pasé ya que me la podría bajar y además sin anuncios. No sé si sería cansancio mío o es que el programa era aburrido: el caso es que me quedé sopa durante el concurso y apenas vi ningún baile. Y sentada en la cama, que no sé cómo no me dio una tortícolis de aúpa.


Volviendo a la peli, la bajé doblada por no haberla hallado en V.O. Ignoro, pues, si el caos lingüístico sería como el de la otra. Por lo que recordaba, es bastante fiel a la novela, aunque más suave, pues no se recrea en detalles sórdidos, sino que se intuye más que se muestra, lo que es de agradecer. Además, sale Aidan Quinn, un señor que siempre me ha gustado. Se está haciendo mayor pero el que tuvo retuvo.


jueves, 26 de diciembre de 2013

La joven de las especias


Sinopsis:
Tilo es una bella joven formada en el antiguo y mágico arte de las especias. Ordenada con poderes especiales para ayudar a los que acuden a ella, Tilo tiene una habilidad sorprendente para sentir los problemas de los demás y visualizar su futuro y su pasado. Tilo trabaja en San Francisco, en una pequeña tienda llamada El Bazar de las Especias donde, guiada por los consejos de sus especias, encuentra el remedio perfecto para todo el que cruza su puerta. Para que sus poderes funcionen, debe obedecer siempre tres simples, aunque estrictas, reglas: sólo debe utilizar las especias para ayudar a los demás, no debe tocar nunca la piel de otra persona y nunca debe abandonar la tienda. Cuando Doug, un guapo y enigmático arquitecto, estrella su Harley Davison fuera de su tienda de San Francisco, Tilo tiene que curarle las heridas y su vida cambia para siempre. Por primera vez en su vida, los deseos de Tilo se despiertan y comienza a cuestionar su existencia: ¿la vida constará de algo que no sea ayudar a los demás? Tilo conoce las reglas y sus especias le advierten que se aleje, pero no hay especias que le digan a Doug lo que debe hacer y pronto regresa a la tienda armado con un ramo de flores para pedirle una cita a la joven. 



Hace poco os conté que había leído La señora de las especias. En la contraportada del libro ponía que tenía una versión cinematográfica. Supuse que habría pasado más bien desapercibida porque no me sonaba de nada. A priori me extrañó que se hiciese una peli sobre una anciana virgen, pero los caminos de Hollywood son inescrutables. Me picó la curiosidad y la busqué.


Lo primero que me llamó la atención fue que se titulaba La joven de las especias. ¿Joven? Bueno, interiormente sí. Lo que ya me desarmó fue que la actriz protagonista era Aishwarya Rai, una de las mujeres más bellas del mundo. ¿Cómo no se va a enamorar de ella el americano? Ni me habría molestado en verla de no ser porque el susodicho era interpretado por Dylan McDermott, un señor que me encanta y que cada día está más interesante. Si ya me perturbó en las dos primeras temporadas de American Horror Story (lástima que no esté en la tercera), en Hostages me tiene bobita semana tras semana. Y eso que ni sonríe ni se descamisa.


En fin, la peli se deja ver en cuanto a la recreación del bazar de las especias y la sensualidad del colorido hindú. Aparte del cambio del personaje principal, evita una subtrama sobre una mujer que sufre maltrato por parte de su marido. El resto de lo poco que queda es bastante fiel al libro.


miércoles, 12 de junio de 2013

En la casa


Sinopsis:
Un profesor de literatura francesa, desalentado y hastiado por las insulsas y torpes redacciones de sus nuevos alumnos, descubre entusiasmado que, por el contrario, el chico que se sienta al fondo de la clase, muestra en sus trabajos un agudo y sutil sentido de la observación. Este chico, que se siente extrañamente fascinado por la familia de uno de sus compañeros, escribirá, animado por el profesor, una especie de novela sobre esa familia (y también sobre el profesor), en la que es difícil distinguir entre realidad y ficción.


No tenía referencia de En la casa, una peli francesa de François Ozon, hasta que Juanfra me la ofreció para regalármela en DVD, aunque creo que a él no le gustó. Acepté porque tengo pocas ocasiones de ver pelis en VOSE francesa.

El film evoca el poder de la literatura, el de una historia bien contada, para atrapar la atención. En este juego entre realidad y ficción se tocan otros temas donde la fría burguesía  francesa no sale bien parada, como ciertos asuntos sociales, mucha crítica a la falsedad del arte moderno y de la pose intelectual, y a la enseñanza reglada. Por ejemplo, la ridiculez que supone que los profesores tengan prohibido corregir los deberes en rojo porque puede suponer un trama al alumno.

Además, al tratarse de personajes con cierta preparación cultural, profesores sobre todo, el francés que hablan es tan correcto que da gusto oírlo. Qué envidia de pronunciación. Incluso la de la muy británica Kristin Scott-Thomas, que vive con los gabachos ya hace tiempo.

Muy maja la peli.


martes, 28 de mayo de 2013

Desmontando a Gatsby



Sigo pensando que la versión de Redford y Mia Farrow es para mí la definitiva, pero gracias a tus impresiones estoy comenzando a replanteármelo. Di Caprio es un buen actor, lastrado quizá por lo mismo que le valió el éxito: su encasillamiento como ídolo adolescente, sobre todo a raíz de “Titanic”. Pero desde muy jovencillo apuntaba maneras de carne de pantalla, y ya en esa época bordó un par de papeles en “Vida de este chico” y “¿Quién ama a Gilbert Grape?”. En cuanto al aspecto maromil, coincido contigo: nunca me pareció atractivo y sus rasgos juegan un poco en su contra ahora que es un hombre hecho y derecho.


Yo también leí la novela, y por eso creo que la adaptación que se hizo era muy correcta. Tal vez su problema podría residir, precisamente, en su manierismo y en que estaba excesivamente apegada al original literario, sin aportar una interpretación o un acercamiento al público contemporáneo de la película. Por lo que me cuentas, podría ser que en este caso sea precisamente eso lo que se ha intentado: utilizar la historia de Gatsby para contarnos algo sobre nosotros mismos; que, al fin y al cabo, es lo que hace el buen cine y la buena literatura de todos los tiempos.


Lo que encarna el hombre que por las noches se queda contemplando el otro lado de la bahía, anhelando un imposible, es la fragilidad y la impostura de los seres humanos. Gatsby es un impostor; su dudosa respetabilidad no es más que una fachada, y su mismo despilfarro insensato lo delata como un parvenu. Por eso es en cierto modo inofensivo: basta con rascar un poco su superficie para desmontar todo el tinglado que ha ido construyéndose. Pero, y por eso Scott Fitzgerald le da el apelativo de “grande”, es también un ser herido y su fidelidad a esa herida es total, completa, sublime. Lo que le redime no es quizá tanto el amor que siente, sino el hecho de que lo utiliza como palanca desde la que mover toda su existencia hacia un estadio superior.


Y ahí llega la gran paradoja, la impostura final. A lo largo de la historia comenzamos a percatarnos, y cuando termina obtenemos la completa certeza, de que Gatsby no es más que un aspirante, un aficionado a la farsa en el gran teatro del mundo. No puede siquiera soñar con rivalizar con quienes hace ya mucho tiempo que han convertido ese engaño en ley, en norma de vida, generación tras generación. Los mayores estafadores son, por supuesto, aquellos que muy probablemente en sus lejanos comienzos no eran mucho más honrados que él, pero cuyo prolongado predominio económico y cuyo control de todos los resortes sociales han hecho creer a los demás que ellos son, por naturaleza, mejores.


Así, nos encontramos con que Gatsby miente más que habla con la esperanza de poder alcanzar su ideal – integrarse en la alta sociedad, “mejorarse”, como creo que él mismo dice en la novela –, y ese ideal resulta ser por dentro tan falso y frágil como sus propias mentiras. Lo único que hay detrás de toda esa elegancia, de esa belleza, del estilo y la desenvoltura que da el conocer el lugar que uno ocupa en el mundo, es dinero. Él mismo, en un momento de amarga lucidez, lo expresa de manera contundente cuando dice que la voz de Daisy “suena a dinero”. Lo que ocurre es que, a diferencia de los burdas maniobras de Gatsby, es dinero muy bien empleado y dosificado, magistralmente gestionado para construir una fachada mucho más duradera e impenetrable de la suya, una fachada que comparte de manera cómplice un selecto grupo de personas que hacen de la exclusividad su fuente de glamour. Utilizo la palabra glamour en uno de sus sentidos originales: el hechizo que uno es capaz de proyectar para que los demás vean sólo un halo de belleza que oculte lo patéticos, vulnerables e incluso desagradables que podemos ser en realidad.


Gatsby intentó rodearse de ese glamour, pero su base era demasiado inestable, su devoción por su sueño, demasiado inquebrantable. Era un mentiroso en su superficie, pero auténtico en el fondo; sus oponentes sólo tenían de auténtico el disfraz en sí, la apariencia de riqueza estaba respaldada por los hechos. Sin embargo, en el fondo eran unos farsantes. Si nuestro protagonista hubiera renunciado a su sueño y se hubiera mantenido en su lugar, pescando a una heredera de medio pelo cuya familia le iría lavando hasta dejarse blanco, reluciente y respetable, tal vez, y sólo tal vez, sus nietos podrían llegar a conseguir lo que a él le estuvo vedado. Ahora bien, ¿realmente merecía la pena? ¿Realmente?