El sábado 10 hice acopio de vitaminas guapetonas con la celebración del cumpleaños de Encarni, que había sido el día 2. Como el año anterior, nos acompañaron también su hija Lourdes y su nieta Chloe, de dos añitos y medio. Hay que ver cómo crecen y evolucionan los pequeños a esas edades.
Por supuesto, comimos de fábula, con el remate de la espectacular tarta de turrón y tres chocolates de nuestra Rosa.
En cuanto a los regalos, la cumpleañera eligió las zapatillas que le gustaban, a las que añadimos un bolso.
Quedamos a la espera del próximo cumpleaños, que será el mío, Dios mediante.



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