miércoles, 19 de agosto de 2020

Invisibles



Sinopsis:
La historia refleja la vida de Julia, Elsa y Amelia, tres amigas que un día decidieron comenzar a caminar juntas una vez por semana. Lo que empezó por ser una mera distracción y una forma de hacer ejercicio se ha terminado por convertir en una necesidad. Porque esos paseos les sirven también para estar informadas de lo que a cada una de ellas les ocurre. Poco a poco irán descubriendo que la amistad no es siempre idílica, que en la amistad también se guardan secretos y se recurre a la mentira. 

El título se refiere a la condición que adquirimos la mayoría de las mujeres cuando cumplimos medio siglo de vida. Invisibles, a la vista de los hombres, sobre todo, es lo que parece deducirse de la película.

Excepto este punto, que no es que lo considere falso sino accesorio, la película me ha gustado por el retrato de tres mujeres de mi edad, con las que en mayor o menor medida es fácil identificarse. Trata temas tan diversos como el deseo sexual tras la menopausia, el techo de cristal, la dificultad de encontrar trabajo pasados los cincuenta, el acoso escolar, el suicidio, la depresión, los segundos matrimonios con hijos ajenos,...

Por encima de todos ellos, la importancia de las amigas, aunque se discuta y se pelee. Las mujeres necesitamos a nuestras congéneres para contarnos nuestras cosas, para animarnos y aconsejarnos.

Esas conversaciones vertebran la película mientras las protagonistas hacen deporte y pasean por un parque. Sería fácil pasarla a una obra de teatro.

Estupendo trabajo de Adriana Ozores, Emma Suárez y Nathalie Poza, con la experta dirección de Gracia Querejeta.


martes, 18 de agosto de 2020

The Deep Blue Sea



Sinopsis:
Un piso en Ladbroke Grove, West London. 1952. Cuando Hester Collyer es encontrado por sus vecinos después de un intento fallido de suicidio, la historia de su tempestuosa aventura con un ex piloto de la RAF y la ruptura de su matrimonio con un juez del Tribunal Superior comienza a surgir. Con él viene un retrato de necesidad, soledad y pasión reprimida durante mucho tiempo. Detrás del frágil barniz de la civilidad de la posguerra arde una brutal sensación de pérdida y anhelo.

Me sonaba el autor, Terence Rattigan, porque mi admirado Benedict Cumberbatch puso voz y rostro a un documental sobre el dramaturgo, con la excusa de que ambos asistieron al elitista colegio de Harrow. De esta obra en concreto creo haber visto una versión cinematográfica protagonizada por Rachel Schweiz y Tom Hiddleston.

Con estos precedentes y la garantía de las producciones del National Theatre, me dispuse a ver este drama de época de mediados del siglo pasado. Para ello conté con la ayuda inestimable de los subtítulos en inglés que se obtienen en YouTube.

El personaje principal es ya un clásico de la dramaturgia británica otros aquí está dignamente interpretado por Helen McCrory. La secunda Tom Burke con solidez, así como el resto del reparto.

Una escenografía ambientada en los años cincuenta y un dispositivo escénico en el que las paredes son semitransparentes, donde todos pueden oír lo que a través de ellas se oculta, como una metáfora a la represión, tanto de una sociedad colectiva como de los instintos humanos,


Tipos de culos por MongeDraws










lunes, 17 de agosto de 2020

Quién me ha robado el mes de abril 2020




Una veintena de artistas versionaron la canción de Joaquín Sabina con el objetivo de recaudar fondos en la lucha contra la COVID19.

Allá por 1988, Joaquín Sabina publicaba su sexto disco, El hombre del traje gris, un trabajo que estaba destinado a albergar algunos de los temas que se convertirían en clásicos del compositor ubetense. Una de las canciones incluidas en aquel disco, renace en una nueva versión realizada por una veintena de artistas con un fin solidario.

Quién me ha robado el mes de abril 2020 se lanzó simultáneamente en todas las plataformas digitales. El audio de la misma va acompañado de un videoclip con grabaciones realizadas por los participantes durante estos días de confinamiento. Benjamín Prado, Andrés Suárez, Elvira Sastre, Zenet, Mäbu, Travis Birds y Rebeca Jiménez, entre otros, le dan voz a esta revisión musical y estilística en la que acompañan la guitarra y programaciones de Borja Montenegro, el bajo de Jacob Reguilón, piano y Rhodes de Juan Zelada
 y el clarinete de Josemi Sagaste.

La iniciativa tiene como objetivo recaudar fondos para Médicos Sin Fronteras para la lucha contra la COVID19. Las donaciones pueden realizarse a través de trasferencia bancaria o de SMS mandando “ABRIL” al 28033 englobándolo bajo el hastag #SinFronterasEnCasa.




Yo, Julia



Sinopsis:
192 d.C. Varios hombres luchan por un imperio, pero Julia, hija de reyes, madre de césares y esposa de emperador, piensa en algo más ambicioso: una dinastía. Roma está bajo el control de Cómodo, un emperador loco. El Senado se conjura para terminar con el tirano y los gobernadores militares más poderosos podrían dar un golpe de Estado: Albino en Britania, Severo en el Danubio o Nigro en Siria. Cómodo retiene a sus esposas para evitar su rebelión y Julia, la mujer de Severo, se convierte así en rehén. De pronto, Roma arde. Un incendio asola la ciudad. ¿Es un desastre o una oportunidad? Cinco hombres se disponen a luchar a muerte por el poder. Creen que la partida está a punto de empezar. Pero para Julia la partida ya ha empezado. Sabe que solo una mujer puede forjar una dinastía.

Por fin he terminado las casi setecientas páginas de esta novela, galardonada con el premio Planeta de 2018. Lo cierto es que el verano pasado ya tenía el propósito de leerla pero no acabé de animarme.
El título ya nos remite a la aproximación más popular de mi generación a las sagas sobre el Imperio Romano: Yo, Claudio, la serie de novelas de Robert Graves que conozco por la adaptación televisiva de la BBC, serie que poseo en DVD. Inolvidable en muchos sentidos.

Volviendo a la novela, he disfrutado de la reivindicación de Julia, mujer tan poderosa de la que apenas se han ocupado los historiadores por el hecho de no ser hombre, injusticia tan y tan repetida a lo largo de los siglos. A tal circunstancia, el autor añade en una nota histórica el hecho de ser extranjera, de Siria en concreto. Misoginia más xenofobia caracterizan a muchos de los que han escrito la Historia.

Lo que me ha cansado, y admito que me he saltado párrafos, es la descripción de tácticas militares y batallas cruentas aunque entiendo su necesidad. También me he ratificado en la impresión que me dejó la serie Spartacus de que para los romanos los esclavos eran lo que para nosotros los electrodomésticos.

Me comprometo a leer la segunda parte, pero no voy a poner fecha a semejante empresa. Aquí dejaré constancia cuando lo consiga.

domingo, 16 de agosto de 2020

Visita a Canal 9



Volviendo la vista atrás al siglo pasado, en concreto a 1993, he recordado la visita de una representación del pueblo de Agost a Canal 9, la que entonces era la televisión pública de la Comunidad Valenciana.

El concurso se llamaba En hora bona y lo presentaba un joven Ximo Rovira, años antes de su popularidad por el controvertido programa Tómbola. Aunque en las fotos no aparece, la azafata era la aún más joven Nuria Roca, conocida ahora a nivel nacional.

Componían el concurso varias pruebas donde participaba el público, previamente seleccionado. Uno de los participantes fue mi sobrino Toni, que se llevó un dinerito.

También vimos las mentiras de la tele: ese teléfono rojo supuestamente sonaba cuando entraba una llamada en directo algo imposible en un programa piloto grabado. Alguien simuló que acertaba la pregunta planteada.


Como me había llevado la cámara de fotos, al acabar la grabación le pregunté a Ximo si me podía hacer una foto con él, a lo que accedió amablemente. Cuando nos vieron mis paisanos, se apuntaron.

Supongo que en casa de mi madre estará la cinta VHS donde grabé el concurso cuando se emitió semanas después, al igual que los otros programas de Canal 9 en los que participé, La pantalla de la sort, aunque de esos no tengo fotos.


Inés del alma mía



Sinopsis:
Inés Suárez partió en 1537 para las Indias en busca de su marido y terminó por convertirse en una conquistadora que nunca volvió a España y que encontró allí al amor de su vida. La historia de su apasionante vida va de la mano de la conquista de Chile. 

No hace mucho, al reseñar Largo pétalo de mar, comenté que creía que había leído todas las novelas de Isabel Allende. Me he dado cuenta con esta serie que estaba equivocada: conforme la veía no me sonaba de nada, y eso que habría asegurado lo contrario, más sabiendo que el libro está en la biblioteca local.

Volviendo a la serie, en sus ocho episodios me ha acercado a un período histórico que apenas conozco, lo admito con vergüenza. Confío en la verosimilitud de los hechos, no tanto en las tramas amorosas y de otros personajes secundarios. Lo que sí que me ha gustado es la recreación de la época, la ambientación, el vestuario, todo enmarcado en una fotografía preciosa, de tonos cálidos.


Otro punto a favor es el elenco. Aparte de Eduardo Noriega, que es una de mis debilidades, me ha encantado el trabajo de  Elena Rivera como la protagonista: lleva con decisión toda la carga dramática de un personaje complejo que evoluciona con el paso de los años. No así su físico, porque no le sale ni una arruguita mientras que a Eduardo Noriega la barba se le puebla de canas, como es lo lógico.

Viendo a Elena Rivera, me preguntaba de qué la conocía, hasta que caí en que era la hija de Roberto Enríquez en La vuelta de Nora. Me acordé, entonces, de que tengo incluso una foto con ella. Con el talento que posee, unido a su belleza, le auguro una brillante carrera.