martes, 20 de septiembre de 2016

Las Sufragistas



Sinopsis:
¿Puede una mujer amar a dos personas a la vez? 
Grace, una activista perteneciente al grupo de las Suffragettes londinenses, y en un momento histórico en la lucha por los derechos de la mujer, sufre una grave crisis de identidad tras conocer a James y a Ingrid, las dos personas que cambiarán su mundo para siempre. 
Conocerles a ellos y sus ideas, así como la revolución ideológica que está a punto de sacudir al mundo previo a la 1º guerra mundial, hace que Grace se plantee temas profundos que desde su posición acomodada nunca antes siquiera llegó a pensar. Los ideales de sufragio para las mujeres, que es algo que por lo que lleva años luchando, comienzan a parecerle efímeros frente a novedosas ideas promulgadas por las feministas europeas. El amor libre, las opciones de identidad sexual, la elección libre de la maternidad o el socialismo, irrumpen fuerte en su vida volcando todo lo que una vez creyó. 
Con Ingrid y James, Grace comienza un cambio drástico en su vida, asumiendo su verdadera identidad sexual, cambiando los valores en los que la habían educado y comienza a ser una mujer libre. 
Basado en hechos históricos y con personajes reales, como Emmeline o Sylvia Pankhurst, Emily Davidson, Ethel Smyth o Madame Pelletier, que se entremezclan en la narración, Grace comienza un viaje interior del que saldrá una mujer nueva, quizá el precedente de cómo somos muchas mujeres actuales. 

Quizá hayáis notado la escasez de lecturas de este verano. Os aseguro que he leído, y mucho. Pasé varias semanas leyendo y retocando en las formas (nunca en el fondo, que para mí la creatividad del autor es sagrada) esta novela de mi amiga Erin Greene de quien ya os puse una poesía.

Dos temas principales vertebran esta novela, intrincados ambos en la esencia de ser mujer. Por un lado, la lucha de la protagonista, junto a un grupo de pioneras sufragistas, por conseguir el voto para las mujeres además de unas leyes menos discriminatorias. Los derechos que quizá hoy damos por sentados se cobraron la sangre de valientes mujeres que sacrificaron su estabilidad, su posición, su salud física y mental por intentar lograrlos. Nunca les estaremos lo bastante agradecidas. Por otro lado, la liberación del yugo legal masculino debía ir acompañada del descubrimiento de su sexualidad, hasta entonces mayoritariamente reprimida. Por ambos procesos transita Grace, la protagonista en principio, aunque más tarde veremos que es el vértice de un triángulo de pasiones y de ideologías.

Hay que agradecer a la autora el repaso histórico de la época convulsa que precede la Primera Guerra Mundial y que nos recuerde los sacrificios de aquellas mujeres, en efecto, aunque no quiero obviar su talento para la narración erótica. Las escenas de sexo están impecable y elegantemente descritas sin que ello les haga perder efectividad. Que me hayan recordado la mejor novela erótica de Robin Schone, El tutor, ha de interpretarse como un halago por mi parte. De hecho, me he quedado con las ganas de leer más episodios de ese cariz. Como me conocéis, ya no os escandalizan mis preferencias de lecturas sicalípticas. Y, amigas mías, ese James os va a volver locas. Puede que tenga una idea de en quién ha pensado la autora para describirlo pero no pienso revelarlo. La imaginación al poder, chicas, y vuestras parejas (o vosotras mismas, qué caray) lo agradecerán.

Sea por un tema o por el otro, os recomiendo su lectura. De momento, solo está disponible en formato digital y lo podéis adquirir baratito en Amazon.

1 comentario:

Erin Greene dijo...

Ays mi Conchi!! No te imaginas lo que he sufrido con este libro.. escribir erótico no era para nada algo que yo quisiera der de pequeña jajaja, y la verdad es que he intentado hacer algo que siempre he creído que falta en las novelas eróticas: feminismo. Estoy tan cansadita de machitos, de mujeres sumisas, de guerras de poder, de guerras de sexos, de estereotipos, que al final me propuse hacer un libro que no contuviera nada de eso, romper un poco la tónica de casi todo lo erótico. Que me digas que te he recordado a Robin Shcone en El tutor... vaya, no se me ocurre mejor piropo. Muchas gracias Conchi.. Y HASTA LA PRÓXIMA!! Un besazo.