Sinopsis:
En los campos del Wisconsin rural de los años 50, un hombre solitario, amable y aparentemente inofensivo llamado Eddie Gein vivía en una granja en ruinas, ocultando una "casa de los horrores" tan espeluznante que redefiniría la pesadilla americana. Impulsado por la soledad, la psicosis y una obsesión absoluta con su madre, los perversos crímenes de Gein dieron vida a un nuevo tipo de monstruo, dejando un legado macabro que engendró monstruos en la ficción creados a su imagen, y encendiendo una obsesión cultural por lo criminales psicológicamente desviados.
He visto algunas de las series que Ryan Murphy dedica a asesinos en serie de los Estados Unidos, como La historia de Erik y Lyle Menéndez, a los que califica en general como monstruos. No le voy a quitar la razón desde luego.
Este Ed Gein es uno de los más famosos, tanto que se le cita como precursor de todos los asesinos que han venido detrás de él y de películas como Psicosis La matanza de Texas y El silencio de los corderos. Es sobre la primera sobre la que más incide y así vemos a Hitchcock construyendo una película tan perturbadora como en el fondo él también lo era.
Quizá esa cinefilia es lo que más me ha gustado de la serie que, por otra parte, se me ha hecho pesada con ocho episodios. Charlie Hunnam compone un trabajo estupendo en la construcción del personaje pero me parece demasiado guapo y atractivo como para creérmelo de monstruo. Manías mías.

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