domingo, 26 de mayo de 2019

Final de 'Juego de Tronos'



Para comentar el final de esta serie, que ha supuesto un fenómeno mundial, es probable que sin querer (evitarlo) se me escape algún detalle que destripe el desenlace. Aviso por si no queréis seguir leyendo.

Es imposible que deje satisfecho a millones de seguidores del mundo entero, cada uno partidario de uno u otro personaje o de una u otra ideología. La mañana siguiente a la emisión del último episodio las redes sociales y los medios de comunicación digitales eran un campo minado de destripes que apenas pude eludir. La mayoría de los comentarios eran negativos, así que no sabía qué esperar. Cuando por fin lo logré ver, no me pareció tan mal, la verdad. Ignoro qué habrían preferido los otros espectadores, quizás un baño de sangre que hubiera acabado con los siete (u ocho) reinos.

Tras el discurso hitleriano de la Madre de Dragones (o Dragón, en singular), estaba claro que su final no sería boyante. Parece mentira que sea su hijo el que más sensatez demuestra al destruir la causa de los conflictos. Por la parte que me toca, me encanta que un personaje con discapacidad motora ocupe un puesto de tanto poder y que la acondroplasia no impida que su segundo mole más que todos. Cierto que a Cersei le habría deseado un final peor, pero no todos podemos quedar satisfechos. Las Stark han defendido con honores los personajes femeninos y quién sabe si tendremos más noticias suyas en el futuro. Si ocurre, será antes de la llegada de la democracia a los reinos que tanto nos han entretenido en los últimos tiempos, aunque confieso que la mayoría de las veces me perdía entre tantas relaciones y escenarios. Aun así, no me perdía ningún episodio desde la primera temporada.



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