viernes, 9 de junio de 2017

Prison Break


Sinopsis:
Todos lo daban por muerto, pero Michael Scofield (Wentworth Miller) está vivo y… ¡preso de nuevo! Su hermano Lincoln Burrows (Dominic Purcell) descubre, siete años después, que no murió electrocutado que se encuentra en una cárcel de Yemen y necesita su ayuda para escapar de nuevo. 


No suelo comentar las series temporada a temporada, pero creo que el regreso de Prison Break, que ya ha llegado a su fin, se lo merecía. Me da que rodaron dos finales: uno más abierto por si las audiencias auguraban una continuación, cosa que no parece suceder, y otro cerrado que es el que se ha emitido. El público consumidor de series ha cambiado y demanda productos novedosos, que no es el caso. Supongo que solo ha atraído a nostálgicos de la primera temporada que nos merecíamos un final más feliz, aunque la explicación que se da a la “resurrección” de Scofield es patética: en ningún momento se menciona la dichosa enfermedad cerebral que se supone que padecía.


¿Era necesaria esta tanda de episodios? No. ¿Me arrepiento de haberla visto? Tampoco. Ni muchísimo menos. Debilidades de guion aparte, me ha emocionado volver a ver a la panda inicial: Michael, Linc, Sucre (sale demasiado poco para mi gusto), C-Note y el inigualable Theodore Bagwell. Vale, incluiré a Sara también, y a Kellerman. Y, sintiéndolo mucho por Wentworth Miller y Dominic Purcell, que también eran productores, lo mejor será que acabe aquí.

Y si, por un azar de la audiencia internacional, se consigue otra temporada más en el futuro, no os quepa duda de que la veré.

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