Sinopsis:
Hace cinco años, dos niñas de once años, Ana y Lucía, desaparecieron en Monteperdido, un pueblo del Pirineo aragonés. Tras una extensa búsqueda, el caso nunca se resolvió y los vecinos quedaron marcados por la tragedia. Ahora, una de las niñas, Ana, ha regresado. Las autoridades se volcarán con el caso para encontrar a Lucía, pero los habitantes de Monteperdido, incluso las familias de las niñas atrapadas en sus secretos y mentiras, no se lo pondrán nada fácil a los investigadores. Algo tienen claro: el monstruo está entre ellos y los agentes iniciarán una caza que pondrá en peligro sus propias vidas.
Mi amiga Nati me recomendó esta serie, que se puede ver en RTVE Play y en Netflix. Aunque en su día se emitieron en La 1, no las vi porque la cadena no me merece confianza de que mantenga día y hora de emisión. Menos mal que ahora existe la televisión a la carta.
La serie responde a dos tópicos que se han puesto de moda últimamente: la mujer investigadora que guarda secretos de tiempos pasados que le afectan a la salud mental, y la comunidad estrecha que apela a lo de pueblo pequeño, infierno grande.
Secuestros, desapariciones, leyendas y rituales ancestrales, y adolescentes que albergan secretos que resolverían los misterios si abrieran la boquita.
Un reparto sólido, una trama que mantiene la tensión y los magníficos paisajes que me recuerdan cuando estuve en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en 2018.


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