miércoles, 11 de diciembre de 2013

Concierto de Raphael. Tour 'Mi gran noche'




El día de mi santo por la tarde fuimos a ver a Raphael. Mi prima lo había visto la víspera por la noche y me advirtió de los, más que fans, eran hooligans los que abarrotaban el teatro. Pensé que al tratarse de la sesión vespertina el público estaría más calmado. Ilusa de mí. Qué miedo da la gente de la tercera edad. Y yo que pensaba que era solo la de mi pueblo… No, los gritos de ¡Te quiero!, ¡Eres el más grande!, ¡Guapo!, ¡Tú sí que vales!, etc., retumbaban en el teatro. Y si, por desgracia, cantaba alguna canción menos conocida o que no gustaba a las señoras que tenía delante, se ponían a charlar como si estuviesen en el sofá del salón de su casa. Qué irritantes.

Guste o no, Raphael es uno de los pocos divos de la canción española. Se enfrenta a un público entregado y lo sabe. Aun así, durante casi tres horas exhibe su mejor colección de movimientos y bailecitos y desgrana esa manera tan particular de interpretar, más que cantar, en la que sufre cada drama, cada amor prohibido, cada despecho, cada desamor, “en carne viva”, como reza uno de sus temas más conocidos. Sin embargo, el tiempo no pasa en balde para nadie. Su potencia vocal ha disminuido desde hace poco más de dos años que lo vimos por última vez. El concierto de agosto de 2011 me agradó más porque entonces estaba promocionando un disco de boleros, tangos y rancheras, que son clásicos del siglo XX que todos conocemos. Además, la banda que llevaba entonces era más numerosa que la de esta gira. No creo que vuelva a un concierto suyo, pero he de reconocer que Raphael es mucho Raphael.


Raphael sigue siendo aquél. El de siempre con su carismática estrella y esas canciones que son parte de la banda sonora de sus numerosos fieles. Como muchas de las que interpreta en este tour internacional que lleva por nombre el de su disco más reciente, Mi gran noche, con 50 éxitos de vida en los que reúne, con arreglos musicales, temas emblemáticos de su trayectoria y otros menos conocidos a los que obsequia una segunda oportunidad. Cuando el cantante interviene tiene una gran noche en efecto, y lo mismo contagia a los espectadores que llenan los teatros para rendirse ante él. Si ha de ser así, con ritmo pop, abre el concierto del eterno niño de Linares. Los amantes, Despertar al amor, Digan lo que digan o Poco a poco, de su primera película, Cuando tú no estás (1966), cuyo primer tema se titula así y también lo canta. Me estoy quedando solo, Dímelo y La canción del trabajo. En época de mucho desempleo con guitarra eléctrica. Raphael no para con sus buenas condiciones de voz y su activo modo de comediante al convertir las letras en algo muy suyo, en breves historias que asume con plena entrega. Domina el escenario y al público. Transmite energías, es generoso y consigue todo el cariño y la participación del respetable. Nunca pierde ilusiones y continúa cantando a la vida con ternura, nostalgia y conflictos de amor. Esta actuación viaja al pasado con un Raphael de ahora mismo. Canta Hablemos del amor, Estuve enamorado, Maravilloso corazón, maravilloso, Volveré a nacer y Para volver a volver, de las más entrañables. Sólo con piano interpreta Por una tontería. Además, Cuatro estrellas (una de las de su compositor favorito Manuel Alejandro), En carne viva o Escándalo, con la que llega la total fiesta. Entre otras canciones, Qué sabe nadie y, aprovechando el clima de Navidad, El tamborilero. Raphael recuerda que en 1965 actuó por primera vez en este espacio, donde por vez primera puso en pie a la afición. Ya lo ven. Sigue la emoción y las luces envolvieron al Principal. Lo da todo durante casi tres horas y monta el espectáculo. No se conforma con menos. Al margen de cada gusto, sus méritos son indiscutibles.

http://www.diarioinformacion.com/opinion/2013/12/09/inconfundible-raphael/1446879.html

4 comentarios:

ana dijo...

Me alegro que disfrutaras. ( Yo soy de esas a las que no gusta Raphael).

Juanfra dijo...

Raphael es, para mí, de esos cantantes de una larga lista (como por ejemplo Camela y Pimpinela) que me gustaban más las canciones antiguas que las modernas. Yo tengo un CD (hecho por mí) con muchas canciones suyas. La más moderna es "...Y fuimos dos" de aquel álbum de canciones de José Luis Perales.

carolina dijo...

A mí también me gustaban las canciones antiguas de Raphael, su voz era realmente notable. Pero lo siento muucho: no paso por sus "peculiares" versiones de canciones en inglés.

Johnny dijo...

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