jueves, 10 de julio de 2008

Hacia rutas salvajes


Otra película rara de narices. Los paisajes norteamericanos son fabulosos; los actores, tanto el principal como los secundarios, fantásticos. Sin embargo, en ningún momento puedo identificarme con el protagonista, un joven de 22 años que, al graduarse de la Universidad, renunció a una vida adinerada, llena de comodidades, para adentrarse en un viaje por territorios hostiles que lo llevaron a descender peligrosos ríos y escalar complicadas montañas, en busca de sus ideales. Mejor no os hablo de su final que me sacó de mis casillas. ¿Qué queréis que os diga? Yo soy una comodona de tomo y lomo, no porque las circunstancias me obliguen a ello, sino de vocación. En fin, si alguien tiene una vena masoca, se la recomiendo.

Sinopsis:

Al graduarse en la universidad, Christopher McCandless, un joven de 22 años al que todos auguran un brillante futuro, decide dejar atrás su cómoda vida en busca de aventuras. El periplo del joven trotamundos le convirtió en un símbolo para muchas personas. ¿Fue Christopher McCandless un heroico aventurero o un idealista ingenuo, un Thoreau rebelde de los noventa u otro americano perdido, un temerario o una trágica figura que vivió en el precario equilibrio existente entre el hombre y la naturaleza?

Cada paso de su viaje está reflejado en la adaptación que realiza Sean Penn del aclamado superventas de Jon Krakauer, "Hacia rutas salvajes", que habla de la insaciable añoranza de la familia, el hogar y los amigos, y de la búsqueda de la verdad y la felicidad.

1 comentario:

Jesús dijo...

Yo creo que tiene que haber gente para todo. Si alguien elige hacer esas cosas, habrá que respetarle, se comparta o no se comparta lo que hace.