miércoles, 23 de julio de 2008

Posdata: te quiero



El viernes fuimos al cine. Pedro entró a ver las peripecias de "Hancock", el superhéroe borrachín, que en otras circunstancias no me hubiese importado ver pues Will Smith me cae bien y además está tan rico como el chocolate negro. Opté, no obstante, por ver “Posdata: te quiero”. Por si no tenéis referencias, la sinopsis es la siguiente:


Holly Kennedy es hermosa, inteligente y casada con el amor de su vida, un apasionado, divertido e impetuoso irlandés llamado Gerry. Pero un día, la enfermedad se lo lleva, y con él también se va el espíritu de Holly. Terriblemente triste, la única persona que puede ayudarle ya no está allí. Pero su marido, muy previsor, le ha dejado cartas para guiarla no sólo en su duelo sino también en un viaje de redescubrimiento de sí misma. El primer mensaje llega el día del 30º cumpleaños de Holly en forma de pastel y, para su asombro, una cinta grabada con un mensaje de voz de Gerry, quien le ordena que salga a la calle a "celebrarse a sí misma". Durante las semanas y meses siguientes recibirá más cartas de Gerry por las vías más sorprendentes, cada una de ellas con una nueva aventura para Holly, y todas terminadas de la misma forma: Posdata: te quiero.


Por lo que habéis leído, cabría esperar un dramón de éstos que te hacen salir del cine con el corazón encogido. Sin embargo, la película sabe combinar muy bien los momentos dramáticos con los cómicos, y en general fueron más las risas que las lágrimas. ¡Y esos bellísimos paisajes irlandeses! Se le puede reprochar el regusto de pastelón y el hecho de que los personajes estén estereotipados. Por ejemplo, Gerry es irreal de tan perfecto, imposible hallar un hombre así, que no se entiende qué ha podido ver en su mujer; las amigas de Holly están llenas de tópicos, Lisa Kudrow parece que no se despega de su papel de Phoebe en “Friends”. Tampoco es muy creíble el giro del amigo y paño de lágrimas de la protagonista, Harry Connick Jr, que me encanta como cantante (tengo varios cds suyos) aunque aquí no se luce como tal, cosa que sí hace (y muy bien, como ya demostró en “El fantasma de la ópera”) Gerald Butler, quizá el subconsciente motivo que me llevó a elegir esta película. ¡Cómo está el escocés! Lejos del brutote Leonidas de “300”, aquí tiene un papel tan dulce y a la vez tan sexy... Rendidita me tiene. Y si no, mirad el vídeo y ya me contaréis.



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