viernes, 5 de octubre de 2007

Hasta que el cura nos separe


Ben y Sadie, que se han prometido recientemente, están deseosos de empezar su vida juntos y vivir felices para siempre. El problema es que la iglesia de la familia de Sadie, St. Augustine, está a cargo del reverendo Frank (Robin Williams), que no bendecirá la unión de Ben y Sadie hasta que superen su patentado e “infalible” curso de preparación al matrimonio. El riguroso método del reverendo Frank, que consiste en extravagantes clases, descabellados deberes para hacer en casa y una cierta y descarada invasión de la privacidad, pone a prueba la relación de Ben y Sadie.


Es una comedia con buenas intenciones pero que llega a resultar irritante a la par que inverosímil. Siendo Robin Williams un buen actor, no puede salvar un guión tan endeble, no sé por qué se mete en fregados como éste donde solo acentúa sus dotes de histrión. Eso sí, sale un chaval que hace de monaguillo que es la caña.

1 comentario:

Mari Pau dijo...

Estas películas tontas son unas que nunca veré. No las soporto ni seis minutos.